miércoles, 16 de enero de 2008

Cocina india y postre de inspiración canadiense

Cena de ayer: Pollo al curry con arroz basmati y pan naan casero
Postre: Tortitas con sírope de arce


Como ya comenté el martes, tenemos a nuestra disposición 3 nuevos libros de recetas internacionales, así que aprovechando que ahora tengo más tiempo, he decidido realizar más de una y de dos recetas de cada uno de esos libros.

Ayer por la tarde decidí perderle el miedo a eso de cocinar pan en casa y opté por una receta del libro de cocina india... ¡hice pan naan casero! El proceso para hacer pan naan es largo (aunque no tan largo como para hacer un pan de hogaza, una receta que quiero probar pronto), así que básicamente estuve toda la tarde dedicada a la preparación de este pan indio.

El resultado estaba muy bueno, aunque tengo que practicar un poco más la masa para conseguir que el interior del pan naan sea un poquito más tierno. Por eso, cuando consiga un resultado perfecto ya os pondré la receta. De momento, os dejo con algunas fotos:

Aquí tenéis el pan, listo para hornear (después de amasar, fermentar y amasar de nuevo):

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A media cocción, el pan comienza a coger un buen color:

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Y finalmente, el pan naan recién hecho:

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Y aquí tenéis el plato completo: pollo al curry con arroz basmati y pan naan casero:

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Y una buena comilona no podía quedarse así, por lo que de postre preparé tortitas casera con sírope de arce:

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Y aunque quede mal decirlo, porque yo soy la cocinera... ¡todo delicioso!

Un besote,
Lau
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Been using my free time to cook some new recipes from the books Edu and Neus gave us for Christmas. This time I've cooked an Indian recipe: naan bread! It was quite difficult but the result was awesome. Still need to practice a bit more, but I'm getting there!

Love,
Lau

Lost in Translation XIII – Yokohama

Lost in Translation XIII – Yokohama

Miércoles 22 de agosto

Hoy toca pasar el día en la segunda ciudad más grande de Japón, Yokohama, y cenar en casa de una amiga catalana de la blogosfera, Cris y su marido japonés Toshi.

Cogemos una línea del cercanías tokiota desde Shinjuki y llegamos a Yokohama sin problemas, concretamente a la zona del Minato Mirai 21, un moderno complejo urbano que mira hacia el futuro en todos los sentidos. La salida del metro nos deja en un centro comercial inmenso llamado Queen’s Square Yokohama, desde donde disfrutamos de unas vistas maravillosas de la noria Cosmo Clock, que con sus 105 metros de diámetro es la más grande del mundo.

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Nuestro objetivo es la Landmark Tower, que no es sólo el edificio más alto de Japón, sino que cuenta con el ascensor más rápido del mundo (a 45km/h sube el jodido). Lo cierto es que la torre, desde abajo, impresiona… ¡y mucho! Por lo que, a pesar del precio abusivo de la entrada, decidimos subir al observatorio del piso 69 y de paso ver qué tal este ascensor tan rapidito. ¡Y vaya si es rapidito! Se nos tapan los oídos y todo, jejejee. Aquí una vista de la torre, desde abajo:

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Las vistas desde el observatorio son espectaculares, pues no sólo podemos disfrutar de todo Yokohama, sino también ver cómo ha cambiado en los últimos años la zona del Minato Mirai… ¡es alucinante!

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Después de las fotos pertinentes y del rato de rigor, bajamos de nuevo a tierra firme para dar un paseo por la zona, gracias a lo cual vemos el barco de vela Nippon Maru, atracado en la bahía.

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Lo cierto es que hace un día espléndido, lo que significa calor, muuuuucho calor y mucha humedad. Además, se nota que ésta es nuestra tercera semana en Japón: ¡estamos cansadísimos! Por lo que el paseo por la zona termina cuando vemos una parada de metro, jejejeje, y decidimos ir al famoso Museo del Ramen de Yokohama (Luis es un apasionado del ramen y no quería irse de Yokohama sin haber pasado por allí). Cuando llegamos por la zona, lo cierto es que nos cuesta un poco encontrarlo (sí, estamos un poco empanados y cansados, ^_^ aunque también ayuda la falta de indicaciones, y que la estación de Yokohama de JR está en obras y está todo manga por hombro), pero finalmente lo encontramos... ¡y para dentro!

El Shin-Yokohama Ramen Hakubutsukan es una especie de parque temático dedicado al ramen, que muestra la historia de la cocina y de las casas especializadas en servir ramen e incluye una réplica de un shitamachi (centro histórico) de 1958. Lo mejor de todo son los nueve locales regionales de ramen, donde se pueden probar platos estupendos y regionales. Es genial poder tomarse un ramen específico de, digamos, Kyushu, sin tener que ir expresamente a Kyushu a tomarlo.Mapa de los distintos tipos de ramen de Japón:

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Y Laura firmando la pared:

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La primera planta del museo es una tienda, donde uno puede adquirir todo tipo de productos relacionados con el ramen, además de haber un mapa de Japón explicativo con todos los tipos distintos de ramen. En la planta inferior se encuentra el shitamachi: es como meterse en una película antigua de Japón, como estar en el Japón antiguo.Vista del shitamachi:

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Quizá sea un poco horterilla, cierto, pero nos gusta, jejejejee, así que damos una buena vuelta, viendo todos los recovecos del falso centro histórico y analizando los distintos restaurantes de ramen. Al final, nos decidimos por un restaurante de ramen de Hakata (ya que no pudimos probarlo en su momento, al estar en la ciudad sólo para cambiar de shinkansen, pese a que era una de las opciones que barajábamos cuando volvíamos de Kagashima en dirección a Okayama, pasando por Hakata). Luis disfruta pillándose un ramen grandote (ya dijo que, en este viaje a Japón, iba a pedirse por primera vez el tamaño grande :P) y sigue las indicaciones del personal: coge un ajito y lo prensa directamente en la mesa para darle un sabor todavía más auténtico a este ramen, que sinceramente, está buenísimo, con un caldo de cerdo denso y muy rico. Mirad, mirad:

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Con la barriga llena de ramen, ^_^, decidimos ir a dar un paseo por Chinatown, el barrio chino de Yokohama, que parece ser es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, especialmente por sus restaurantes.

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Nosotros ya hemos comido (¡y muy bien!), así que básicamente damos una vuelta por sus calles y acabamos sentándonos a tomar algo y descansar.

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Decidimos que ya es hora de ir hacia casa de Cris y Toshi, que nos han invitado a cenar. Lo cierto es que no les conocemos en persona, pero leemos el blog de Cris y cuando finalmente nos encontramos en la estación de Gyumioji, es como si fuéramos amigos de toda la vida. Es curioso el mundo de la blogosfera, ¿no os parece? Lo curioso es que Cris, además, reconoce a Luis antes que a Laura, quizás por la estatura :D

Toshi está todavía en el trabajo y Cris está dedicada a una exquisita cena: ¡hay un montón de platos para comer! Tiene todo una pinta impresionante, esta chica es una joya. Nos sentamos, tomamos una cervecita fresquita y unas edamame y charlamos de nuestras vidas. Al rato llega Toshi del curro y charlamos un rato los cuatro en japonés y español, ¡es muy divertido! Aquí tenéis a Laura y Toshi:

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Y de la cena... qué os podemos contar, simplemente: ESPECTACULAR. Mirad qué pinta tenía la mesa:

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Y aquí con Cris, tocando un instrumento musical de Okinawa:

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Comimos increíblemente bien un montón de platos que había preparado Cris (a cuál más bueno) y nos reímos mucho y disfrutamos un montón. Fue una noche genial... y para terminar, Toshi y Cris nos llevan en coche hasta el hotel, con lo que disfrutamos de un paseo nocturno maravilloso en coche: ver tanta lucecita, esos edificios tan altos, esos puentes impresionantes, esas autopistas elevadas... es una maravilla. Pasada la medianoche, llegamos al hotel y nos despedimos de la pareja, dándoles las gracias por una cena y una velada preciosas.


Próximo capítulo: Barrios de Tokio – Asakusa, Odaiba y Akihabara.

martes, 15 de enero de 2008

Comida mexicana: sincronizadas

Este año, los Reyes -de manos del patge Edu y su novia Neus- nos han traído, además de muchas otras cosas, tres libros de recetas de cocina de la editorial Parragon Books: uno de cocina mexicana, otro de cocina india y otro de cocina tailandesa.

Tenemos ganas de hacer varias recetas de cada libro, pero ayer empecé con una receta facilita (pero muy resultona) del libro de cocina mexicana: unas Sincronizadas. ¡Estaban muy muy muy muy buenas!

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Os dejo mi receta (es decir, he añadido variaciones a la receta original del libro, como siempre hago), para que todos podáis probarlo en casa... ¡ya me contaréis!

Ingredientes:
* Aceite para engrasar la sartén
* 2 tortillas de harina de trigo
* Queso rallado (al gusto, que funda bien)
* Jamón cocido cortado en daditos
* Salsa de tomate frito con cebolla pochada

Preparación:
1. En una sartén pequeña, pochamos la cebolla cortada en tiras finas. Una vez pochada, añadimos tomate natural, salpimentamos y dejamos freír hasta que la salsa esté lista. Podemos añadir tabasco o alguna especie picante si nos apetece. Reservamos.
2. Engrasamos una sartén más grande con aceite y colocamos una tortilla de harina de trigo.
3. Retiramos del fuego y encima de la tortilla, añadimos el jamón y el queso rallado al gusto.
4. Cubrimos la otra tortilla con la salsa de tomate frito y cebolla y la colocamos encima de la tortilla que tenemos en la sartén, de manera que el lado del tomate cubra el queso y el jamón.
5. Lo calentamos en la sartén hasta que el queso esté fundido y la tortilla dorada.
6. Como si fuera una tortilla española, giramos para dorar el otro lado.
7. Una vez dorada por ambos lados, retirar y servir caliente.


Probadlo en casa, es fácil, rápido y... ¡delicioso!

Un beso,
Lau

domingo, 13 de enero de 2008

Lost in Traslation XII - Hakone y Tokio

Lost in Translation XII – Hakone y Tokio

Martes 21 de agosto

Hoy es el día planeado para ir a Hakone, una región muy pintoresca cercana a Tokio, desde donde en los días claros se puede divisar el monte Fuji. Nosotros sabemos que no tendremos suerte, pues en verano es casi imposible, pero de todas formas queríamos ir porque nos parecía que merecía la pena, ya que está todo rodeado de montañas, naturaleza, y espectaculares vistas.

Por ello, a las nueve de la mañana cogemos el llamado Romance Car, de la empresa privada de trenes Odakyu, un tren semidirecto que es muy popular en Japón para ir a Hakone y que además sale desde Shinjuku, justo donde estamos alojados. El tren primero nos lleva a un pueblo llamado Gora. Y allí comienza la verdadera excursión, de la que no éramos plenamente conscientes y que básicamente nos amargó el día: comenzamos cogiendo un trenecito de cremallera de juguete, casi, ascendiendo por una montaña, y que iba subiendo haciendo zigzags, con lo que a veces el primer vagón se convertía en el último, y luego volvía a ser el primero. Luego, cogemos un funicular para seguir subiendo y después un teleférico hasta el monte Sôn-san (monte de unos 1.153m de altitud, ahí es nada, ^_^).Aquí tenéis una foto del tren de cremallera:

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Y las vistas desde el teleférico:

Teleférico

Bajamos del teleférico para coger otro teleférico y descender hasta el lago Ashino-ko. Y no, allí no acaba la cosa, porque hay que subir a un barco, que pasamos a llamar 'barco pirata de playmobil' (es decir, para ser en el mundo real es hortera hasta la muerte) y que nos deja en el pueblucho de Moto-Hakone tras un recorrido por el lago y ver mucho monte muy bonito cubierto de árboles y un torii del estilo del de Miyajima, sobre el agua, pero más pequeñito y cutre. Y en cuanto a Moto-Hakone sí, decimos pueblucho, porque son cuatro restaurantes, tres casas y una tienda de regalos, nada más.

Os dejamos con esta impagable foto del barco pirata de Playmobil, ^_^:

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Aquí tenéis a Luis en el barco pirata de Playmobil:

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Y una foto más de las vistas desde el barco al cruzar el lago:

Lago

Con la tontería, se nos ha hecho bastante tarde y ya hay hambre, por lo que decidimos entrar en uno de los restaurantes que hay por la zona, uno de estilo muy sesentero, y tomarnos un delicioso katsukare (carne empanada con curry japonés) con una buena cervecita y comentar el ‘viaje’. La verdad es que la zona es muy bonita, pero no es un buen viaje de un sólo día: Hakone merece pasar un par de días o tres, para poder hacer algo de montañismo, perderse en los baños termales y disfrutar de la naturaleza. Por desgracia, nosotros no tenemos esa oportunidad, así que algo decepcionados cogemos el autobús de vuelta a la estación donde cogemos un tren de vuelta a Tokio. ¡Qué paliza para casi nada!

Al llegar al hotel, llamamos a Cris, una catalana casada con un japonés que vive en Yokohama y a la que vamos a ver al día siguiente, y seguidamente decidimos ir de compras, por lo que nos acercamos a una de las librerías más conocidas de Japón, Kinokuniya, justo enfrente de nuestro hotel en Shinjuku, donde compramos unos cuantos libros. También vamos a una tienda electrónica llamada Big Camera, donde pululamos un rato viendo todo tipo de cámaras, cacharros y gadgets.

Justo cerca, vemos un menú de un izakaya que parece interesante, así que para allá que nos vamos. Hay que subir en ascensor y cuando llegamos, ¡sorpresa! Es un bar muy moderno, pero con un toque tradicional: tenemos que quitarnos los zapatos al entrar pero el bar está hecho completamente de cubículos privados, en los que el menú está en una especie de pantalla-ordenador táctil desde la cual también se pide… ¡qué modernidad! Pero mola, así que miramos y remiramos el menú, aprendemos a pedir nosotros solitos (y eso que todo está en japonés, pero somos unos cracks) y… ¡nos ponemos las botas!Mirad, mirad:

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Y cómo no, después de la opípara cena, y también a través del cacharrito táctil, Luis se pide un cóctel a base de Calpis, su bebida japonesa favorita. Tras la cenita, nos volvemos al hotel, que aunque mucho mucho no hemos visto, ya que todo el tiempo lo hemos pasado en transportes de uno u otro tipo, estamos cansados de tanto trayecto, siempre abarrotadísimo.


Próximo capítulo: Yokohama

Lost in Translation: Noticias

Si decimos 'crónica del viaje a Japón', seguro que os troncháis de la risa, no? Y es que las crónicas de un viaje que hicimos en agosto (¡por todos los kamisamas del mundo... agosto!) se han extendido hasta ahora... y todavía no hemos terminado.

En casa nos reíamos con nuestra falta de tiempo a la hora de colgar actualizaciones de crónicas y decíamos que a ese paso llegabámos a Navidades y todavía estaríamos contando el viaje de verano. Y bueno, ejem, no sólo ha sido así, sino que nos hemos ido de vacaciones otra vez... ¡se nos acumula el trabajo!

Por ello, hemos decidido que esta semana intentaremos colgar los últimos capítulos que nos quedan de la serie japonesa, para poder centrarnos en las crónicas canadienses, que estamos seguros que todos tenéis muchas ganas de leer, ^_^.

Por si os habéis perdido algún capítulo de las crónicas japonesas, ahí van unos enlaces:

* Lost in Translation I: Llegada a Japón e Hiroshima
* Lost in Translation II: Miyajima y llegada a Beppu
* Lost in Translation III: Beppu
* Lost in Translation IV: Kagoshima
* Lost in Translation V: Okayama, Takamatsu y Toskushima
* Lost in Translation VI: Kioto
* Lost in Translation VII: Osaka y Nara
* Lost in Translation VIII: Kibune y Kioto
* Lost in Translation IX: Kanazawa y llegada a Tokio
* Lost in Translation X: Tokio
* Lost in Translation XI: Kamakura y Tokio

Esta semana intentaremos terminar la crónica colgando los siguientes capítulos:

* Lost in Translation XII: Hakone y Tokio
* Lost in Translation XIII: Yokohama
* Lost in Translation XIV: Barrios de Tokio - Asakusa, Odaiba, Akihabara
* Lost in Translation XV: Adiós a Tokio: Shinjuku y Shibuya

Y recordad que tenés unos cuantos álbumes de fotos en mi página web de MyMultiply, en la seccción de photos.

Un beso,
Lau
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We've been real busy and somehow haven't been able to update the blog as much as we wanted, especially as regards the Japan chronicles. Xmas are over, we've started a New Year and we've even enjoyed some other holidays, but we really want to finish the Japan chronicles, so during this week we'll try to update the blog to post the last 4 chapters of the journey. Thanks for your patience!

Love,
Lau

sábado, 12 de enero de 2008

Año Nuevo... ¡vida nueva!

Pues sí, como dice el dicho... ¡año nuevo, vida nueva!

Sí, en menos de un mes estaremos viviendo en una nueva casa (¡yeeeeeey!), pero ha habido otro cambio radical... y es que como regalo de Reyes (sí, autoregalo, qué pasa, ^_^) decidí... ¡dejar el trabajo! (¡un 'yeeeeeeeey' todavía más grande, jejejeje!).

Y es que este nuevo trabajo ha sido una auténtica decepción. Intenté ser positiva al principio, pero a las pocas semanas me dí cuenta de que aquello no era lo que yo había esperado... ¡ni de coña! Seguí intentando ser optimista y positiva, aunque Luis sabe lo mal que lo pasé (tuvo que aguantar mi estrés y mi mal rollo, el pobre, viniéndome a buscar al curro para animarme casi todos los días) y sinceramente, la cosa iba de mal en peor y no había posibilidad de mejora. El trabajo era rutinario y mecánico (un robot lo haría mejor, porque no había que pensar nada), pero eso al fin y al cabo se puede aguantar (al final trabajamos para pagar el alquiler...). El problema de este trabajo no sólo era ése, sino que era extremadamente estresante: no daba abasto y no podía darlo (dos manos y un ordenador a tres por hora, no había más). Los clientes son todos exigentes, naturalmente, y cuando tienes que procesarlo todo en un ordenador que va a tres por hora y se te va acumulando todo, pues sinceramente, no se puede. Y los que me conocéis sabéis que me implico mucho, que quiero que las cosas salgan bien, y claro, los nervios me han comido estos meses. Total, que además de estar increíblemente aburrida en el curro estaba increíblemente estresada. Es dificil de explicar y quizá no lo entendáis, pero la sensación de agobio y ansiedad había llegado a un extremo difícil de controlar (no poder dormir por las noches, muchos nervios al ir a currar, etc.).

Así que al final he decidio darme un buen regalo de Reyes y después de tres meses de 'sufrimiento', dejarlo definitivamente, mi cuerpo y mi mente lo necesitaban y me lo agradecerán. Y ahora... ¡a buscar curro! He tenido un par de entrevistas y una de ellas me pareció bastante interesante, así que a ver si hay suerte y encuentro algo rápido... ¡y que no me produzca una úlcera de estómago en el futuro! :D

Ya os iré contando. Muchas gracias a todos los que me habéis dado ánimos estos días... ahora ya vuelvo a estar tranquila y a sonreír... ¡ya tocaba!

Un beso,
Lau
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You may remember a few months ago I told you I was offered a position as Project Manager in a translation agency. Well, after three months of real hell, I've given myself a Xmas prezzie and quit the job! It was definitely too stressing, made me suffer too much and at the end of the day, I realised there's really no point. So I'm a happy bunny now! Job-hunting, but definitely happier!

Love,
Lau

Nuevas fotos en MyMultiply

¡Hola a todos!

Tan sólo deciros que he puesto dos carpetas nuevas de fotos en mi página web de MyMultiply.

El día 30 de diciembre, nos juntamos un montón de peña en el centro de Madrid con cámaras y trípodes para fotografiar las luces de Navidad. Yo no utilicé trípode (lo tenía Luis y era un rollo estar quitando su cámara y poniendo la mía y ajustando el trípode y demás), así que no tengo fotos espectaculares, pero bueno, algo es algo. Las fotos del "Photowalk" las tenéis aquí.

Puerta de Alcalá

El día 5 de enero fuimos a ver la cabalgata de Reyes en Igualada. La cabalgata en sí es más bien sosa, no tiene nada, pero lo especial de Igualada son los patges, jóvenes que se disfrazan y van casa por casa con los regalos... ¡es muy bonito! Podéis ver una mini-selección de fotos aquí.

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Besos,
Lau
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I've added a couple of photo albums in my MyMultiply site. Check them out!

lunes, 31 de diciembre de 2007

¡Feliz 2008 a todos!

Que todos paséis una feliz Nochevieja y que tengáis un ¡Feliz Año Nuevo 2008!

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Este año que hoy dejamos atrás ha tenido un final bastante triste y complicado para nosotros, pero intentamos salir adelante con los recuerdos de todas las cosas buenas que han ido pasando a lo largo de estos doce meses...

Empezamos el año en Times Square, en una de nuestras ciudades preferidas: Nueva York... donde pasamos una maravillosa semana, celebrando la entrada del año patinando en la pista de hielo del Rockefeller Center... ¡más romántico imposible!

Fuimos 'sobreviviendo' el año gracias a uno de nuestros pasatiempos favoritos: viajar. Estuvimos en Suecia, Japón y Canadá, reencontrándonos con amigos y familiares a los que no podemos ver tanto como nos gustaría... y también tuvimos tiempo de hacernos una escapadita romántica (y sorpresa para Luis) a París, que sin duda fue muy especial, aunque corta (y se decidió que habría que repetirla con más tiempo, jejejeje).

Ha sido un año de nacimientos y de embarazos: el pequeño Oriol llegó a nuestra familia y la revolucionó entera, siendo el primer peque que nacía en mucho tiempo. Además, nacía Emi, la segunda hija de unos buenos amigos, Yasu y Florence... y amigos como Sandra y Daniel, Mauro y Maite y Miguel Ángel y Camino nos anunciaban sus embarazos... para todos ellos, 2008 será un año de lo más especial... ¡y nos ilusiona poder disfrutarlo con ellos!

Ha habido muchas otras pequeñas cosas que nos han alegrado los días, como el proyecto de fin de carrera de Luis, que por fín leyó; muchas fotos que hemos hecho y técnicas aprendidas (aquí la Lau practicando con su nueva cámara 400D y Luis con su 1D); muchos amigos con los que hemos compartido tardes y noches, mucha gente a la que hemos conocido... y eso es lo que intentamos recordar en una noche como ésta, cuando echamos en falta a alguien muy especial que hace tan poco ha dejado de estar entre nosotros.

Un beso a todos... y ¡feliz 2008!

Lau

Fotos de Canadá

¡Hola a todos!

Mini-post para comentaros que ya he subido algunas fotos de Canadá en mi página de Multiply, que podéis ver aquí.

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Espero que dentro de poco podamos subir la crónica del viaje, ^_^.

Toronto Skyline

Besetes y Feliz Año Nuevo a todos!
Lau

Felix, Denise & us in Niagara Falls
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Hello everyone!

Mini-post to tell you all I've already posted some pictures of our trip to Canada in my Multiply site which you can see clicking just here.

I hope we can start posting our chronicles soon, ^_^.

Lots of kisses and a Happy New Year to you all!
Lau

sábado, 29 de diciembre de 2007

Se acabó la espera

Como sabéis, hace cinco días que volvimos de Canadá... y hace cinco días que estamos sin maleta. Sí, una vez más (y ya van tres) una de nuestas maletas se ha perdido en un viaje de conexión, es increíble. Y el problema es que hablas con gente y todo el mundo te comenta experiencias similares, o sea que el número de maletas que se pierden por vuelo parece ser exajeradamente alto... lo dicho, increíble.

Pues bien, cuando llegamos a Madrid, con una de nuestras maletas, nos dijeron que la otra se había quedado en Londres (Heathrow era un auténtico caos, el día anterior se habían cancelado 150 vuelos, así que casi lo "entendimos" e intentamos ser "comprensivos") y como el día siguiente era Navidad no la tendríamos hasta el 26 de diciembre por la tarde. Nos cabreamos, claro, pero ya nos estamos haciendo expertos en la materia y, al final, qué le vas a hacer.

Total, que el 26 llamamos a British Airways para confirmar y allí empezó el calvario. Asalto 1: el día 26 nos dicen que han llegado muchas maletas de Londres y que no podrán 'clasificarlas' hasta por la noche, así que hasta el 27 no tendremos la maleta; Asalto 2: el día 27 nos dicen que la maleta salió el día 26 a las 12h de Londres pero que no saben nada más, que hay que esperar a que el servicio de handling del aeropuerto de Madrid actualice los datos, ah, pues muy bien, sí señor, a esperar, total...; Asalto 3: Ahora nos dicen que no saben si la maleta salió, si en efecto llegó a Madrid... que no saben nada, vaya, ¡pues mira qué bien! Y cuando les preguntamos qué más podemos hacer, tampoco saben decirnos nada... la monda.

Hartos hartísimos y con la experiencia de la perdida de nuestra maleta en San Francisco (fue exactamente igual de caótica la información y al final la maleta estaba ahí, abandonada, en el aeropuerto, donde fuimos a buscarla nosotros), hemos decidido dar el último asalto, el definitivo, así que nos hemos ido al aeropuerto a buscar nuestra maleta, pues estábamos seguros de que estaba allí.

Llegamos al aeropuerto, vamos a la oficina de equipajes extraviados de la terminal de llegadas y les mentimos un poquito, ^_^, diciéndoles que nos han recomendado ir al aeropuerto a ver si nuestra maleta está ahí. El chico lo flipa (y yo riéndome por dentro, jejejejeje) y nos pregunta quién nos ha recomendado eso, así que bordería al canto: "hemos llamado tantas veces pidiendo información, que por cierto no nos han dado, y hemos hablado con tanta gente que yo qué sé quién nos lo ha dicho". Hoooooooombre, es que cansaditos estamos ya. Total, el chico nos ve tan dispuestos a pasar y encontrar nuestra maleta que nos permite entrar a la zona de recogida de equipajes... Cruzamos la puerta, le enseñamos el 'permiso' a uno de los guardias y nos vamos a las oficinas internas de la zona de recogida de equipajes. Allí, nos acompañan a una sala donde tienen las maletas extraviadas... ¡y allí no está! Bajón total, pero todavía hay esperanza. Parece ser que hay otra sala, pero según una de las chicas, allí no debería estar porque todas las maletas de Biritsh Airways están en esa sala donde nos encontramos. Vale, vale, lo que quieras, pero yo me voy a la otra sala a ver si está ahí y... ¡sí estaba! Si es que...

Lo más fuerte es que la maleta había perdido el tag en algún momento desde Londres hasta Madrid, es decir, llegó sin tag, con lo cual podemos entender que hubiera algún problema. Lo que no logramos entender es que hubieran abierto el identificador, COPIADO los datos (nombres, dirección y teléfono) al ordenador e imprimido los mismos, colgando una copia en la maleta... ¡y nadie nos llamó! Es vergonzoso. Parece ser que cuando llegan sin tag, esperan cinco días (no sé muy bien a qué, ¿a qué explote la maleta y desaparezca?) y ya luego ven qué pueden hacer con ella... Yo es que no lo entiendo, si haces el esfuerzo de copiar los datos del identificador personal de maletas a tu ordenador, ¿no podrías hacer el esfuerzo de llamar y avisar al dueño? No, parece ser que eso es demasiado trabajo.

En fin, es triste que estas cosas sólo parecen solucionarse de manera "proactiva": eres TÚ quien tiene que decir 'a tomar por saco con tanto teléfono y tanta desinformación, me voy al aeropuerto a buscar mi maleta' o 'si hay 20 salas, quiero verlas todas, me da igual si en ésa no debería estar'... es vergonzoso.

Pero bueno, hay que ser positivos... el "ice wine" que traíamos en la maleta ya se está enfriando en la nevera... ¡me voy a tomar un chupitín después de cenar! Jejejejejee...

Besines,
Lau

martes, 25 de diciembre de 2007

En casa por Navidad

Sí, el blog ha estado extremadamente silencioso estos días previos a la Navidad, pero todo tiene una explicación: ¡hemos estado una semanita de vacaciones en Canadá! Jejejeje...
Aprovechamos para pasar unos días en casa del tío de Luis que vive en London (Ontario), donde nos cayó la mayor tormenta de nieve de los últimos 50 años; fuimos todos juntos a las Cataratas del Niágara, preciosas e impresionantes (e iluminadas por la noche, muy especial); visitamos el maravilloso pueblecito de Niagara-on-the-Lake; paseamos por la zona del Wine Country y visitamos Jackson Triggs, unos conocidos viñedos de "ice wine" (vino de hielo); y finalmente Luis y yo solos pasamos unos días en Toronto (y sí, vimos "torontontero" :D): la CN Tower y el Skydome, la Steam Whistle Brewery, el Old Town, The Distillery District, la zona de la universidad, El Royal Ontario Museum, la zona de compras de Yonge St. y el impresionante Eaton Centre, cogimos un ferry hasta Ward's Island para ver el increíble skyline de la ciudad... y un montón de cosas más.
Lo hemos pasado muy bien y ha servido mucho para desconectar... aunque nos fuimos sin haber terminado las crónicas de Japón, ¡qué desastre! Se nos acumula el trabajo...
En fin, felices fiestas a todos y un besito de nuestra parte:
Lau
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Just come back from Canada! We've had a great time there visiting London (where we were literally snowed under, hehehehe), Niagara Falls, Niagara-on-the-Lake, the Wine Country and Toronto... pictures coming soon, I promise!
Merry Christmas to you all!
Lau

domingo, 9 de diciembre de 2007

Lost in Translation XI – Kamakura y Tokio

Lost in Translation XI – Kamakura y Tokio

Lunes 20 de agosto

Queremos dedicar la mañana a Kamakura, una ciudad que fue capital de Japón entre 1185 y 1333 y que por su proximidad a Tokio, es la escapada ideal de un día. Kamakura tiene muchísimos templos budistas, pero nosotros vamos con uno concreto en mente: visitar el Daibutsu, la atracción más conocida de Kamakura.

El Daibutsu, o Gran Buda, se terminó de esculpir en 1252 y aunque en el pasado ocupaba una sala enorme, en la actualidad el Buda está al aire libre (parece ser que la sala fue arrasada por un tsunami en 1495). El grandioso Buda está tallado en bronce, pesa unas 850 toneladas y mide 11,4 metros de altura. Aunque el Daibutsu de Nara es todavía más grande que el de Kamakura, lo cierto es que se considera artísticamente superior al de Kamakura. Sea como fuere, lo cierto es que impresiona ver a esa estatua, tan grandota y tan maravillosa:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Damos una vuelta por el complejo, vemos las enormes (realmente son inmensas!) zapatillas del Buda colgadas en una pared, ^_^, entramos dentro de la estatua (hay que pagar 50 yenes para poder ver al Buda desde dentro), nos sentamos un ratito a descansar... y buscamos el mejor ángulo para hacerle la foto al señor Buda, que tan amablemente posa para nosotros.

Al salir, y después de hidratarnos un poco (¡qué calorazo que hace!) nos acercamos a otro templo de la zona, el Hase Dera, también conocido como Hase Kannon-ji.

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El templo tiene un jardín muy bonito y una colección de estatuas de jizô que representan a las almas de los niños fallecidos. Están todas alineadas, hay un montón y estremece pensar que cada una de ellas ha sido colocada ahí por una familia que ha perdido a un niño. En invierno, además, es tradicional que las madres abriguen a las estatuas con gorritos y abriguitos, para que no pasen frío... Ahora en verano, no es así, aunque encontramos alguna que otra con su gorrito de lana, y sobre todo, algunas ofrendas de videojuegos y cosas parecidas, ya que los padres han llevado a las estatuas, en las que están las almas de sus hijos, aquello que más les gustaba a estos:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Además de la estremecedora imagen de las estatuas, el templo es famoso por su estatua de Kannon, diosa de la piedad y de compasión infinita, una de las deidades budistas más importantes de Japón. Se cree que la Jûichimen (Kannon de 11 caras), de madera tallada y 9 metros, data del siglo XVIII y tenemos que decir que en realidad tiene una cara principal y 10 secundarias que representan las 10 fases de la iluminación. Se dice que las caras de Kannon le permiten mirar en todas direcciones y auxiliar a los necesitados.

Después de pasear un buen rato por el templo y sentarnos un rato en lo alto de su terraza, desde donde se tienen vistas espectaculares de Kamakura y del mar, vamos al centro de la ciudad a comer algo. Acabamos en un restaurante muy familiar, todo lleno de clientes habituales japoneses y ni un sólo extranjero, especializado en tonkatsu (carne empanada), donde nos tratan con verdadero cariño (creo que nunca han visto un guiri en su local, ^_^) y nos sirven unos platos espectaculares de tonkatsu… ¡qué bueno!

Cogemos el tren de vuelta a Tokio y decidimos ir a pasear por uno de los barrios más pijos de la ciudad: Ginza. En sus calles, podemos encontrar desde las tiendas de diseñadores más cool hasta los showrooms de marcas electrónicas punteras… todo en escaparates súper guais y tiendas súper molonas, ^_^, rodeados de grandes anuncios de neón en todos y cada uno de los edificios. Así que paseamos por la zona, echamos un vistazo al Kabuki-za, el teatro más conocido donde se representa Kabuki, que justo está hasta arriba de gente porque acaba de terminar una representación, así que seguimos andando y acabamos entrando en el Sony Showroom, en la entrada del cual hay un enorme acuario, ¡toma ya! Aquí una imagen de Ginza:

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Después de dar unas vueltecitas viendo los últimos gadgets de Sony, nos acercamos al Canon Showroom, donde Luis pudo tener en sus manos la 40D y la 1Ds Mark III… ¡cuando en España no se habían visto todavía! :D Porque había un guardia de seguridad y éramos los únicos en la sala, que daban unas ganas de salir corriendo con ellas... Finalmente, tras ver estas camaritas, nos vamos a la Apple Store de Ginza, muy chula ella, con varias plantas y un ascensor que no tiene botones ya que va parando en todas y cada una de las plantas. Allí, podemos ver los nuevos iMac que acaban de ser presentados, tan bonitos ellos en su acabado de aluminio, y aprovechamos para mirar el correo, Internet, etc… en pantallas de 24 pulgadas, menudo lujo! :D

Una vez paseado el barrio, decidimos coger la línea Yamanote (cómo no, la omnipresente línea Yamanote, que te lleva a casi cualquier rincón de los importantes en Tokio) e irnos a otro barrio de Tokio: Shibuya, un barrio donde se junta la gente joven más moderna, que sigue un estilo de moda muy concreto y estrafalario a menudo… En este barrio es donde se encuentra la famosa estatua del perro Hachiko: en la década de los años veinte, un profesor que vivía cerca de la estación de Shibuya tenía un perro de raza akita que iba cada día a la estación a esperar el regreso de su amo. El hombre falleció en 1925, pero el perro le siguió esperando fielmente en la estación hasta que murió 11 años después. Su fidelidad no pasó desapercibida y por ello los japoneses levantaron una estatua en su memoria. Una de las estampas más conocidas de Shibuya:

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Pero lo que realmente queríamos ver en Shibuya era la ‘Colina de los hoteles del amor’, una zona repleta de love-hotels para todos los gustos, ¡qué barbaridad! Hay un montón y todos con bastante clientela, jejejeje. Lástima que no se pueda ver mucho, porque lógicamente, las entradas a todos ellos son bastante poco accesibles a no ser que realmente quieras alojarte allí.

Bastante cansados del paseo que nos hemos dado, decidimos volver al ‘barrio’ (es decir, a Shinjuku) y cenar en Yuraku-cho, en el callejón de los yakitori (brochetas de pollo y otras carnes o verduras asadas al carbón y ensartadas en una brocheta) situado bajo las vías de la JR. Todo muy sucio, muy oscuro y muy pequeño, así que, de tan típicamente japonés, decidimos probar, jejejeje. Entramos en un primer bar donde nos advierten de que sólo hablan japonés y que las cartas sólo están en japonés, a lo que Laura les contesta que ok, que vale, que ya nos las apañaremos, aunque los japoneses no parecen muy convencidos. Para picar, pedimos el plato típico de cinco brochetas entre las que hay de todo: desde pollo, pasando por piel (sí, habéis oído bien, piel sin nada más) y hasta hígado... ¡bueeeeeeeeeeeeecs! Qué asco... Aquí tenéis a Lau, muy contenta y sonriente porque todavía no sabe qué va a comer... ^_^:

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Salimos algo decepcionados, porque nos gusta el yakitori, pero el típico (no asquerosidades como la piel, el hígado o las entrañas), pero claro, tenemos hambre y nos apetece tener un buen recuerdo del callejón (sí, somos unos masoquistas y unos cafres, qué pasa, ^_^), así que entramos en otro sitio, donde además de yakitori, comemos yaki-onigiri (bolas de arroz fritas) y alguna cosita más. Por desgracia, el hígado también se cuela por ahí y nos entra el asco de nuevo… a lo que Laura proclama que nunca más comerá yakitori en el callejón de los yakitori.

Para quitarnos el mal sabor de boca, decidimos terminar la noche (aunque ya es bastante tarde) en un karaoke!!!!! Contratamos un par de horas con nomi-hodai (bebe todo lo que quieras) y ale, ¡a cantar! Pero nos viciamos tanto cantando y bebiendo que acabamos contratando una hora más in situ, y tan contentos en nuestra salita, jejejejee... ¡qué bien lo pasamos! (y qué mal cantamos algunas canciones, jejejeje). Hay muchas fotos embarazosas, jejejejee... un ejemplo:

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Luis se puso ciego a combinados alcohólicos a base de Calpis, su bebida japonesa favorita, tanto la normal como la de sabores, y acabó la noche cantando "More than this", de Roxy Music, emulando a Bill Murray en Lost in Translation, que si recordáis la canta en un karaoke y la destroza bastante. Luis no la destrozó tanto jajaja... Ciertamente fue un buen final de noche…

Próximo capítulo: Hakone


miércoles, 5 de diciembre de 2007

Una de cocina japonesa

Todos sabéis que me gusta mucho cocinar y más todavía cocinar para los demás. Últimamente no puedo hacerlo mucho, porque le he cogido "manía" a nuestra mini-cocina (que se cae a trozos, pero ya falta menos para el cambio de piso, ¡yey!) y además la mesa del comedor está literalmente invadida de ordenadores y otros gadgets. Bueno, total, que aunque no lo hago tanto como me gustaría, de vez en cuando me encierro en la cocina y... ¡cocino! :D

Para cocinar algo especial, eso sí, tengo que tener tiempo.... me gusta entir que no estoy apurada de tiempo, que puedo dedicarme a ello y disfrutar de cada minuto del proceso. Y no sé si os pasará a vosotros, pero cuando estoy siguiendo una receta (ya sea mental o sacada de uno de mis múltiples recetarios), siento como el cuerpo se relaja y la mente, a pesar de seguir funcionando y pensando en problemas y alegrías y cosas varias, también está más tranquila. He descubierto que cocinar e ir al gimnasio son dos cosas que tranquilizan mi mente (¡y suerte! Al menos puedo ir al gimnasio a quemar lo que he cocinado, jejejejee).

Bueno, que me enrollo... os quería poner un par de fotitos que tenía por aquí guardadas y que no había publicado todavía (ni aquí, ni en las recetas de japonismo.com). La primera de ellas es de un gyudon que solemos hacer en equipo en casa, para comer. Sí, sí, un cuenco de arroz con ternera. Si queréis la receta, sólo tenéis que ir a la página de recetas de japonismo, justo aquí, ^_^. ¿A que tiene buena pinta?

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Y luego os quería mostrar los onigiri (bolas de arroz rellenas) y yaki-onigiri (bolas de arroz rellenas y fritas en una mezcla especial) que hice este fin de semana... ¡quedaron es-pec-ta-cu-la-res! Después de unos cuantos intentos, ya le he cogido el puntito a la mezcla para cocer los yaki-onigiri y esta vez salieron de muerte... ¡bueníiiiiiisimos! Mirad, mirad:

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Bueno, ya seguiré actualizando con más platitos, que este fin de semana pasado también hice moussaka, por ejemplo, :D

Besines,
Lau
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I'm updating the blog with a couple of pictures of Japanese food I made at home. The first is a gyudon I made together with Luis. Looks delicious, doesn't it? The second is some onigiri and yaki-onigiri I made last Sunday, which were absolutely superb! I've finally got the right mixture for the yaki-onigiri, very proud me!!!!!!

Love,
Lau

sábado, 1 de diciembre de 2007

The show must go on

No sé muy bien cómo empezar esta entrada de blog, ni cómo decir todo lo que tengo que decir... pero hay cosas que contar y necesito contarlas...

El silencio de Puenteaereo no ha sido casual, pues desde mi cumpleaños hemos pasado unas semanas muy complicadas y es que después de cinco años y medio luchando contra un cáncer, el padre de Luis finalmente falleció el pasado domingo 25 de noviembre, con tan sólo 54 años. Han sido días muy duros y os agradezco a todos los que habéis venido a vernos, habéis llamado, os habéis preocupado y nos habéis hecho compañía... a Luis le viene muy bien vuestra atención/compañía, le distraéis y le hacéis reír y yo sólo puedo agradecéroslo a todos. Mil gracias, de verdad.

Y la vida sigue...

... y qué caprichosa es la vida, por cierto, cómo mueve los hilos de este teatro de títeres del que somos protagonistas a su antojo. Ya sabéis todos que estábamos buscando otro piso de alquiler, que queríamos cambiarnos de casa (pues esta cuevecita de 45m2 que ha sido nuestro hogar se nos ha quedado ya pequeña), pues bien ha sido durante estas últimas semanas cuando hemos encontrado otro piso, en nuestro mismo barrio, a pocos metros de donde vivimos ahora. Es un pisito de 90m2, muy luminoso, con dos habitaciones, un balconcito donde poder poner mis flores, ^_^, un salón donde invitar a familia y amigos a comer "decentemente" y una cocina espaciosa donde hacer mil recetas... ¡estamos muy ilusionados! Ayer firmamos el pre-contrato, así que ya es oficial: ¡nos mudamos a principios de febrero!

Y la vida sigue...

... y por ello fuimos a un concierto en el teatro Calderón, bajo el marco del Festival Únicas: la cantante portuguesa de fado Misia con su "Lisboarium". Fue un concierto buenísimo: Misia es una cantante impresionante y sus fados nos sorprendieron, como también nos sorprendió su naturalidad y buen rollo en el escenario... ¡qué bien hablaba español y cómo se enrollaba contando batallitas!

En Lisboarium Misia canta a Lisboa, a sus calles, a su imaginario, a sus poetas, en un sueño de su amor por el fado y por la evocación lírica de la ciudad.

El espectáculo comienza con una introducción musical en un recorrido a través de la obra de grandes compositores y guitarristas de principios del siglo XX hasta nuestros días (Armandinho, José Nunes, Jaime Santos, Fontes Rocha, José Manuel Neto) con una “guitarrada” efectuada con guitarra portuguesa de doce cuerdas y viola de fado. Misia interpreta a continuación, sobre la música del fado tradicional, los textos de los grandes poetas contemporáneos escritos especialmente para su voz: de Vasco Graça Moura el “Fado St. Catarina, Vaivén” de Lídia Jorge “Fado do retorno”, de Mario Cláudio “Da vida quiero os sinais”, de José Saramago “Fado adivinha II”, de Agustina Bessa-Luís “Garra dos sentidos” o “Coraçao agulha” de Paulo José Miranda y “Se nosso mundo anoiteceu” de José Luis Peixoto. La poesía de Fernando Pessoa tendrá un lugar de honor gracias a tres de los poemas ya grabados por Mísia: “ Dança de Magoas”, “Par Rêve” y “Orfeo de um sonho suspenso”.

Y la vida sigue...

... y por ello hemos decidido seguir adelante con nuestros planes de vacaciones. Dudamos un poco, pero ahora creemos que es lo mejor y que a Luis le vendrá bien el cambio de aire, así que puedo confirmar que ¡nos vamos una semanita a Canadá! Vamos a pasar unos días en casa de los tíos de Luis en London, Ontario, vamos a ir con ellos a las Cataratas del Niagara y después vamos a pasar unos días en Toronto. ¡Qué ganas!

Y la vida sigue...

... y por ello, ¡nos hemos comprado la Wii! Es nuestro auto-regalo de Navidad y decidimos comparlo ya porque sí, porque nos apetecía y no queríamos esperar más, jejejeje... Ahora tocará pensar algún otro detallito para el nene, jejejeje...

Y la vida sigue...

... y por ello, os dejo porque las labores del hogar me llaman, jajajajaa.

Un beso a todos y de nuevo, muchas gracias.

Lau

domingo, 18 de noviembre de 2007

Celebraciones cumpleañeras

El jueves 15 de noviembre fue mi cumpleaños (cayeron 29 añitos) y como era un día de curro y el siguiente de mucho curro y estrés, Luis decidió organizar la celebración el sábado, así que el jueves básicamente dimos un paseo, comimos un delicioso kebab de nuestro kebabero favorito (sí, el de Moncloa) y Luis me dio el segundo regalo.

Ay, claro, no os he contado que el martes Luis ya me dio mi primer regalo.... ¡si es que el nene estaba tan emocionado que no pudo esperar y dijo que me haría el regalo en tres partes: uno el martes, otro el jueves y otro el sábado! ¡Pues genial! El martes fue toda una sorpresa, la verdad, pues me reagló un ipod nano de tercera generación... ¡toma ya! Directamente traído desde EEUU por Tom y Karen (¡gracias chicos!). Es más mooooonooooooo, mirad, miras:

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El jueves me regaló dos libros con sus respectivos CDs, ¡para aprender portugués! Uno de gramática y vocabulario y otro de lecturas... ¡qué guay! Hace tiempo que decía que quería aprender portugués, así que ahora ya no tengo excusa...¡a estudiar toca! Me hizo muchísima ilusión, sinceramente, jejejejeje...

Y finalmente, el sábado, teníamos una cena romántica sorpresa. Yo no sabía dónde era ni nada, sólo sabía que era una sitio algo "pijo" y céntrico... así que después de ponerme guapa para la ocasión, a las 21:00h se descubrió la sorpresa: Luis había reservado mesa en el restaurante de Hotel Urban (único hotel 5 estrellas Grand Luxe de Madrid): el Europa Decó. ¡Qué maravilla! Os dejamos con una imagen de la entrada/vestíbulo del restaurante:

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Y una imagen del restaurante:

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Para empezar, la casa nos ofreció dos aperitivos: unos rollitos de sushi deliciosos y una mezcla de sabores a base de unos daditos de tomate, unas alubias pochas y unas setas, con una salsa especial. ¡Todo delicioso! Vistas las cartas (¡y qué cartas! Yo no sabía qué elegir, tenía todo una pinta impresionante!) empezamos el festín con unos entrantes: Luis escogió el tártar de toro (ventresca de atún rojo) con gelatina de aguamarina y yo pedí virutas de foie con reducción de Pedro Ximénez. Y vaya sorpresa cuando llegaron los platos, ¡eran enormeeeeeeeees! Pero enoooooormes de verdad, eh! De hecho, yo me comí la mitad, más o menos, de mi primero y ya estaba a tope... así que aquellos que pensabais que era un restaurante tan pijín que uno se quedaba con hambre, ya podéis cambiar de opinión, porque como dice un buen amigo nuestro, salimos "tupíos".

Detalle de la mesa:

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Cuando conseguimos terminarnos los íncreiblemente grandes primeros, nos sirvieron los segundos: Luis se había pedido solomillo de wagyu en tataki con ensalada, mientras que yo me había pedido el pato azulón con pimienta de Jamaica y cuscus de pera. Y otra vez, ¡vaya platazos! Y qué delíiiiiiiiiiiiiiiiicia... estaba todo buenísimo. Fue interesante probar el buey de Kobe (ya sabéis, les dan cerveza para beber y les masajean para que la carne sea todavía más tiernecita) y deciros que el pato estaba deliciosiiiiiisimo (esa pimienta de Jamaica realmente le da un toque distinto) y que el cuscus fue toda una maravilla... estaba buenísimo, no me esperaba para nada ese sabor: tenía daditos de pera, unas pasitas muy pequeñitas y alguna cosa más que no supe adivinar, pero la mezcla era explosiva e increíblemente deliciosa. Todo ello lo regamos con un Reserva de Pago de Carraovejas (Ribera del Duero), buenísimo, que se nos fue subiendo a la cabecita, jejejeje.

Otro detalle:

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De postre, Luis escogió unos raviolis con helado y crema de chocolate y yo, que estaba tope y no podía más, me decidí por algo más ligero, una macedonia de frutas con sorbete helado de champán y jugo de fruta de la pasión. ¿Y qué podemos decir? Pues que estaba todo buenísimo, de verdad, una maravilla. Además, por recomendación de la casa, Luis acompañó su postre con un moscatel blanco que estaba buenísimo también... :D

Fue una velada maravillosa, sinceramente. Y para darle un toque final, decidimos ir al bar del hotel, el llamado Glass Bar, a tomarnos una última copa, una coctelería donde el cristal es el gran protagonista:

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Así que allí nos sentamos en los sofás, nos tomamos unas copas y charlamos un buen rato... a esperar a que unos amigos nuestros llegaran del partido España-Suecia. Y es que Mathias, al que vimos en Semana Santa en Gotemburgo, había venido a Madrid para ver el partido de su selección, así que habíamos quedado que nos veríamos después de cenar para tomar una copichuela. Sobre la una y pico, nos juntamos con Mathias y otro amigo, Raul, para tomarnos una última copa en Huertas... ¡qué guay fue verle de nuevo, esta vez en Madrid! Estuvimos charlando un buen rato, hasta que Mathias decidió irse al hostal a dormir, que hoy domingo tenía que levantarse bastante temprano para volver a Suecia... ¡muchas gracias Mathias, nos encantó verte!

Y esta fue nuestra noche cumpleañera. Comida de lujo en un ambiente muy especial con una maravillosa compañía... y fin de fiesta con un amigo que vive lejos, ¿qué más se puede pedir?

Besines,
Lau
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We celebrated my 29th birthday going to the super-posh Hotel Urban's restaurant called Europa Decó. The food was amazing, the staff incredibly helpful and the atmosphere very romantic... so it was lovely. We ate looooots, drank lots and ended up at Hotel Urban's trendy Glass Bar for a drink. Afterwards, we met a Swedish friend, who was in Madrid to see the Spain vs. Sweden match and put an end to the night having a beer with him. It was a fantastic birthday night!

domingo, 11 de noviembre de 2007

Lost in Traslation X - Tokio

Lost in Translation X – Tokio

Domingo 19 de agosto

Empezamos la mañana acercándonos a la estación de “nuestro barrio", Shinjuku, a comprar billetes de tren para ir a Hakone un par de días después, y cogemos el Romance Car, un tren de la compañía privada Odakyu, que es muy famoso entre los japoneses para hacer el trayecto hasta Hakone. Además, nos compramos la Suica, una tarjeta prepago con un chip de radiofrecuencia que podemos utilizar no sólo en la JR y en el metro, sino también en máquinas expendedoras, en tiendas de conveniencia, etc., y que, por supuesto, sólo necesitas acercarla a las máquinas para pagar, lo que hace todos los tránsitos en metro mucho más rápidos. Cargamos la tarjeta con dinerito contante y sonante y vamos paseando tranquilamente hasta uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad: El Gobierno Metropolitano, es decir, el ayuntamiento de Tokio, obra del conocido arquitecto japonés Tange Kenzo.

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Al llegar, nos decidimos por una de las dos torres gemelas que tienen mirador con vistas panorámicas, pasamos el control de seguridad y tomamos el ascensor. Tardamos muy poco en llegar arriba, ¡qué rapidez! Y ale, vistas panorámicas de toda la ciudad... y encima gratis, ¡mola! Vemos todo Tokio a nuestros pies, hasta donde llega nuestra vista. Intentamos ver el Monte Fuji, que se puede ver, pero nada, sigue escondido detrás del telón de contaminación y humedad del verano. Laura empieza a decir algo que dirá muchos días en Tokio: el Monte Fuji no existe, es una invención :D… ¡pero si es que es imposible verlo! Un ejemplo de las vistas:

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Al bajar, damos un paseo por el parque adyacente al edificio, lleno de esculturas de arte moderno y decidimos ir en metro hasta Harajuku, para empezar visitando el Santuario de Meiji y ver a los frikis de la zona. Sí, frikis, porque en fin de semana, son muchos los jóvenes japoneses que se disfrazan con todo tipo de trapos y se juntan en la zona. Cuando llegamos a Harajuku, todavía no hay mucho movimiento frikil, quizás en parte por la hora y por el inmenso calor que hace, así que nos adentramos en el santuario de Meiji, que fue construido en memoria del emperador Meiji y la emperatriz Shôken. Como tantas otras cosas, fue destruido durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pero se reconstruyó en 1958 con una réplica exacta del original (hasta se utilizaron los mismos materiales, para asegurarse de que quedaba igual). Una imagen del santuario:

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Para entrar al santuario, hay que pasar por debajo de tres torii y dar un largo paseo por un ancho camino, con árboles a ambos lados, hasta llegar al final al santuario. Y son tres los torii porque cuando pasas por debajo de uno, quedas purificado, pero la purificación sólo se mantiene en línea recta, y como el camino tiene dos giros, es necesario poner más torii. A mitad de camino, se nos acerca un grupo de universitarios japoneses. Nos preguntan si hablamos inglés y al decirles que sí, nos explican que son de un club universitario (¡qué típico!) llamado "English Conversational Club", es decir, un club de conversación en inglés. Nos proponen acompañarnos en nuestra visita al santuario mientras nos comentan cosas interesantes del sitio. La entrada al santuario:

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Nos caen bien, parecen simpáticos y tienen muchas ganas de practicar inglés los pobres, así que les decimos que okay y ale, seguimos caminando hacia el santuario, ahora con compañía y hablando en inglés. La que parece la líder del grupo (todos acuden a ella cuando no encuentran una palabra) es casi la que peor habla, jejejee, Laura tiene que aguantarse la risa cada vez que la chica habla, porque intenta pronunciar tan bien y tan guay, ¡que es difícil entenderla! Vamos todos juntos, charlando hasta llegar al santuario. Allí, nos empiezan a contar cosas interesantes del templo. Según dicen, aquí se celebran muchas bodas, porque el matrimonio Meiji fue largo y feliz (o al menos, eso dicen, ^_^), así que nos hacen una foto delante de dos árboles en medio del patio principal, entrelazados como si de un matrimonio se tratara, para que el nuestro sea próspero y feliz como el de los Meiji. Pues vale, ^_^:

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Nos cuentan un montón de cosas más, como las miles de marcas que hay en las puertas de entrada al altar, producto de los millones de japoneses que se acercan al templo en Año Nuevo y lanzan una moneda de cinco yenes, que muchas veces impacta directamente en las puertas, sin alcanzar su destino real, y dejan, por tanto, marcas en la madera. Nos acercamos al altar del santuario, donde el chico del grupo nos explica las diferencias a la hora de rezar entre la religión budista y la sintoísta… les cuesta encontrar las palabras, a veces, pero son muy simpáticos, jejejeje. Una vez visitado el santuario, nos despedimos de los chicos mientras vemos cómo unos recién casados salen del santuario, en procesión, acompañados de sus familiares y amigos más cercanos. Laura no para de decir que pobre novia, con ese gorro horroroso que se utiliza literalmente para ‘cubrir los cuernos de la mujer’ (lo flipas... ). En fin, los chicos del club se ríen de los cuernos y de todo, nos hacemos una fotito para recordar el momento, nos despedimos y nos sentamos un ratito a descansar, aquí los tenéis:

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Mientras descansamos, vemos cómo llega otra novia, acompañada de sus familiares, para casarse. Al rato, ya sale con su marido, casados. Es interesante ver los trajes, la procesión, el ritmo... Cuando estamos viendo las fotos que hemos hecho, aparece otra novia... ¡Toma ya! Realmente este santuario es una máquina de hacer bodas… Sobre todo porque las bodas japonesas al estilo sintoísta son mucho más cortas que las católicas! En fin, os dejamos con una foto de una de las bodas que vimos:

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Salimos del santuario y nos paramos un rato en el Jingu-bashi, es decir, el puente que está justo a la entrada del santuario, donde se juntan los ya mencionados frikis más frikis de Tokio vestidos con sus mejores disfraces de... de... de todo: desde lolitas góticas, hasta lolitas muñequitas, momias, soldados de la Segunda Guerra Mundial, enfermeras… lo que sea. La cuestión es disfrazarse y juntarse ahí. Pues vale.

Todavía es algo temprano y hace mucho calor (y el sol da justo sobre el puente), así que decidimos volver más tarde para ver el ambientillo frikil y nos vamos a pasear por una de las calles más famosas de Harajuku, el callejón Takeshita-dori, lleno de tiendas de ropa y accesorios, donde la juventud que se mueve por el barrio puede comprar de todo para ir a la moda (o no ir a la moda, ^_^). Que si vestidos de lolita gótica, que si vestidos de colegiala virginal, que si tiendas de dudosa reputación… Una callejuela llena de ambientazo:

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En fin, finalmente, acabamos paseando por otra de las calles más conocidas del barrio, completamente distinta a la anterior, Omotesandô, llena de cafés, restaurantes y boutiques de las caras. Que si Channel, que si Louis Vuitton, que si Tiffany's... en fin, nada que ver con Takeshita-dori. Entre tanta boutique nos ha entrado hambre, que ya empieza a ser hora de comer, así que acabamos en un restaurante con una extensa carta y bar de bebidas (se puede beber todo lo que se quiera) y comemos tranquilamente. Luis, aprovechando que tienen Calpis, se pone hasta arriba, a veces sólo de Calpis, y otras veces de Calpis con zumo de frambuesa, como hacen los chavalillos japoneses.

A la salida, decidimos pasear un poco más por el pijo Omotesandô para acercarnos al parque Yoyogi, que al ser domingo está en su máximo apogeo: vemos a grupos de japoneses vestidos en cuero negro, con inmensísimos tupés a lo Elvis (aunque sus tupés pondrían verde de la envidia al propio Elvis), bailando rock'n'roll al más puro estilo rockabilly, mirad, mirad:

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A chicas vestidas de años cincuenta, en plan Grease total, bailando rock de la época. A grupos y más grupos de música, tocando sus canciones e intentando vender sus CDs (algunos tienen fans y todo, y algunos hasta lo hacen bien). En fin, un espectáculo total:

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Después de un buen paseo por el parque para ver la ‘fauna’, acabamos otra vez en Jingu Bashi, que está ahora repletito de frikis disfrazados. Vemos de todo... indescriptible, mejor ver fotos porque no podríamos definir los disfraces y el montón de gente que había. Si hasta había un fotógrafo profesional haciendo una sesión de fotos para algún libro sobre la fauna cosplay de Harajuku... Ahí van algunas fotos:

Posando en pareja:

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En pareja, haciendo el chorra:

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Lolita simpatiquísima, posando para nosotros:

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Mmmm... indescriptible:

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Ídem:

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¡Qué mona ella!

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Y ahora con su amiguita, ^_^:

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Decidimos dejar tanto frikismo japonés atrás, coger el metro e ir al Palacio Imperial, el hogar del emperador de Japón y de la familia imperial. En realidad, no se puede entrar al palacio y casi ni verlo, pero si se puede pasear por los jardines de su alrededor, y eso es lo que hacemos. El palacio se reconstruyó en 1968, después de que los bombardeos de, sí, lo habéis adivinado, la Segunda Guerra Mundial lo destruyeran, y se emplaza exactamente donde estaba el castillo de Edo, desde el que el shogun Tokugawa gobernó Japón. Este castillo fue el mayor del mundo, aunque desgraciadamente no queda nada de la estructura original, sólo el enorme foso y unos pocos muros. Aquí nos tenéis:

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Justo cuando llegamos a la zona más fotográfica de todas, la zona de Nijü-bashi, se nos acerca un abuelillo japonés que también quiere practicar inglés. Parece simpático, así que le dejamos que nos cuente lo que quiera… y no, no es una visita guiada, sino más bien un intercambio de ideas sobre cómo ha cambiado su país, sobre las dos caras de los japoneses (que no son ni tan educados ni tan serviciales como se cree), etc. El hombre alucina cuando se entera de que ésta es nuestra tercera vez en Japón, jajajajajaa... Mientras hablábamos con él, aprovechamos para hacer alguna fotito desde la zona:

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Al rato, nos despedimos y decidimos ir a la Torre de Tokio, momento en que Luis dice la mítica frase de: “vamos andando, si está aquí mismo, muy cerquita, que se ve desde aquí”. ¿Cerquita? ¿Cerquitaaaaaaaa? Tardamos casi dos horas en llegar y las fuerzas flaquean ya por todas partes… ¡por todos los kamisamas del mundo, qué caminata! Al final, después de cruzar barrios pijos, ver callejuelas oscuras y no saber exactamente dónde estábamos, llegamos a la famosa Tokyo Tower, una torre de comunicaciones de color rojo y forma parecida a la Torre Eiffel.

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Cansadísimos, nos sentamos un rato, Laura se toma una crêpe y aprovechamos para hacer unas llamadas a familiares y amigos. Medio muertos, cogemos el metro de vuelta al hotel, aunque no estamos demasiado lejos, pero tenemos que hacer transbordo, y mientras estamos en el andén de la segunda línea que tenemos que coger, nos informan de qué pasa algo y de que nos busquemos otras maneras de ir a casa. No nos enteramos mucho de qué es lo que ha pasado, pero vemos a mucha gente que se queda en el andén, tranquila, esperando, así que nos sentamos y hacemos lo que los japoneses que están acostumbrados a estas cosas hacen: esperar. A los quince minutos, llega el tren, como si nada hubiese pasado, y sin saber realmente qué había pasado (intuimos que un suicidio o así, por alguna de las palabras que Laura sí entendió).

Al llegar a Shinjuku, decidimos ir a tomar un delicioso gyûdon, un cuenco de arroz con carne de ternera y cebolla por encima... ¡ñami! Y ale, al hotel a descansar y a mimir, que se nos ha hecho muy tarde y estamos... ¡muertos!

Próximo capítulo: Tokio