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sábado, 5 de marzo de 2011

¡Fotos de Washington DC!

A falta de que Luis suba las suyas, aquí tenéis todos los sets de fotos de nuestras vacaciones en Washington DC.


Created with Admarket's flickrSLiDR.

Sips, con 6 meses de retraso, qué le vamos a hacer, jajajajajaa. Pero al final lo he conseguido y las he subido todas. Aquí os dejo un recopilatorio de enlaces a los álbumes de fotos en flickr (podéis ir a la colección de Washington DC desde aquí) y a los posts diarios que publicábamos desde Washington DC. A mí me encanta releer las crónicas y revisitar los álbumes de fotos, así que con esta excusa, los comparto con vosotros. ¡Que los disfrutéis!



Un abrazo,
Lau

viernes, 21 de enero de 2011

Viajar con un bebé: Parte 4

Seguimos con la serie de posts sobre viajar con un bebé. Y os pongo la entradilla como en el último post, para situarnos:
Después de viajar a Washington DC en agosto de 2010 con Eric (la razón por la que empecé a escribir posts relacionados), fuimos a Londres a finales de Octubre y a Miami en Diciembre. Es decir, no hemos dejado de viajar, lo cual es una prueba más de que se puede viajar con un bebé... ¡y de que se disfruta de verdad! Si no, ¿quién sería tan loco de repetir? Pues eso.
Y recuerdo, antes de que nadie se me eche a la yugular, en este post hablo de mi experiencia personal que para eso es mía (o en todo caso, de la nuestra) ^_^. Hablo de lo que ha supuesto para mí viajar con un peque de 8/12 meses a una ciudad de Estados Unidos, en un vuelo directo de 8 horas (+1h de taxi hasta llegar a la ciudad) y estancia en un hotel. Un bebé que toma biberón (desgraciadamente no puedo darle el pecho) y tomar ya verduras, carne y fruta. No sé si mi experiencia puede servir a alguien, si es así me alegraría mucho. Si no, al menos, la comparto con todos vosotros :)

Y os recuerdo los posts anteriores:
En esta cuarta parte quiero hablar del traslado al aeropuerto, las esperas, el vuelo y la llegada en destino. Allá vamos.

Aunque limites tu equipaje, viajar con un bebé supone una serie de trastos bastante grandes, empezando por el cochecito. En nuestro caso, el Stokke Xplory es maravilloso, pero no es un cochecito pequeño que digamos, así que entre el cochecito, las maletas, las bolsas y demás, ¡telita marinera! 

Esperando el taxi

Para no estresarnos, siempre cogemos un servicio de taxi especial que por un precio muy aceptable (32€) te llevan al aeropuerto en furgonetas donde nos cabe todo el equipaje y hasta ponen una sillita para el bebé. Es estupendo y merece la pena, porque con tanto trasto, coger dos taxis o ir en metro no es una opción. Primer hito superado. ¿Por qué digo eso? Porque el día del viaje es un día largo, de cansancio, nervios, emoción... y a mí me funciona ponerme "hitos"; no pensar en el viaje completo en sí, sino en ir pensando hito a hito e ir superándolos uno a uno. Mentalmente, es más fácil así ;)

Al llegar al aeropuerto hay que armarse de paciencia. Hay que recordar que nos vamos de vacaciones y hay que recordar sobre todo que el bebé no ha tenido ni voz ni voto en ello, es decir, que hay que tener mucha paciencia, porque si un aeropuerto a los mayores nos cansa... ¡imaginad a un pequeñajo! Primero la cola de facturación y después el control de seguridad. No os estreséis. Sí, vais a tardar 4 veces más que cualquier otra persona en poner todo en bandejas o en la cinta, pero da igual. Es lo que hay. Yo siempre me lo repito cuando estamos en la cola de seguridad. No pido perdón por ir lenta, porque no tengo que pedirlo. Tenemos mucho trasto y vamos más lentos, punto pelota. Porque que si quítate las chaquetas, los zapatos, los cinturones, pon el ordenador en una bandeja, pon la bolsa del peque, tu bolso, la bolsa de tu santo, coge al peque, pliega el cochecito, mete el cochecito. Y luego, cuando pasas por el control, es vuelta a empezar, claro, monta cochecito, mete niño en cochecito, coge todos los trastos... Pero con tranquilidad. Por cierto, hablando del control de seguridad, en el artículo anterior ya hablé de mi experiencia en cuanto a la bolsa del peque, así que no me voy a repetir aquí. Segundo hito solucionado.

Una vez hemos pasado el control, hay que esperar. En muchos aeropuertos hay zonas específicas de juegos para niños, merece la pena si tenéis tiempo y creéis que a vuestro peque le puede interesar. Y si no, paciencia. Recordad que hemos cogido algunos juguetes y los hemos guardado en la bolsa del peque: pues sacadlos y a jugar. Aprovechad también para cambiarle el pañal y dejarle listo para subir al avión. Pero bueno, básicamente, es pasar el rato. Si le toca comer, darle de comer; si le toca dormir, dejarle dormir; si se aburre, jugar con él... lo normal, vaya. Y si no hay retrasos y todo va bien, en dos horitas tendremos que subir al avión y ése es otro hito que tenemos que superar. Una vez más, es fácil caer y estresarse así que tranquilidad. Aprovechemos el hecho de que en la gran mayoría de aerolíneas te dejan entrar antes cuando vas con peques y tomémonoslo con calma. Sí, vamos con bolsas, a veces con abrigos y tenemos que coger al peque y plegar el cochecito, pero se hace. Y ya está. Y si tardamos más, tardamos más; paciencia y tranquilidad. Sobre el cochecito. La primera vez que volamos lo metimos en una bolsa protectora de la propia marca Stokke, pero ocupa mogollón y lo rompieron igual, así que la última vez lo hemos dejado en el finger tal cual... eso es quizá el rollo más grande. Si tenéis un cochecito pequeño tipo maclaren, no es problema, pero con cochecitos como el Stokke o el Bugaboo es una buena opción pensar en bolsas para proteger los textiles, etc. Pero bueno, una vez hemos plegado y dejado el cochecito en el finger, entramos en el avión. Tercer hito superado.

Y ya llega el vuelo. Lo más importante, que el peque esté tranquilo y entretenido. Es muy normal que en el despegue y el aterrizaje al peque se le tamponen los oídos (como nos pasa a los mayores, sólo que ellos no saben ayudarse a destaponarlos). Por ello, es recomendable darle el pecho, biberón, agua o el chupete. La cuestión es que haga el movimiento de succión para que no le duelan los oídos. Eric no ha tenido problemas en ninguno de los 6 vuelos que hemos tomado, pero siempre le hemos tenido con el chupete en la boca, "obligándole" a chupar en ese momento. Y el vuelo, pues paciencia y alegría. Nosotros hemos hecho 4 vuelos de 8-10horas y 2 vuelos de 2 horas y no os voy a engañar, los vuelos largos son eso, largos, pero entre que le das de comer, que le llevas al baño y le cambias, que duerme un poco, que le das una vuelta por el avión, que juega un poco y que juega un poco más, al final se pasa :) Eso sí, algunos consejos para tener un vuelo más placentero:

1. Comida. Yo sigo el horario que marca el peque, es decir, si se retrasa 1h en pedir comida no pasa nada, porque en destino será un horario completamente diferente, así que da igual. Eso sí, miro un poco a qué hora le tocará la siguiente toma/papilla y si veo que nos puede tocar en la cola de inmigración, por ejemplo, donde no estaremos nada cómodos, pues juego un poco con los tiempos. Pero al final eso lo marca el peque.

2. Ropa. Id cómodos. Vosotros y él. En su caso, como ya comenté, con ropa que sea fácil de poner y quitar y que tenga capas, que en el avión suele hacer frío a ratos.

3. Cambiadle varias veces y ponedle cremita en la cara, al menos, para que no se le seque tanto la piel.

4. Dadle agua. El ambiente es muy seco, así que para que el peque esté cómodo, ofrecedle agua o pequeños biberones.

5. Asientos. Antes de volar habréis pedido cuna (si el peque es pequeño y todavía puede utilizarla) o esos asientos para tener más espacio. Las azafatas suelen mover a la gente para que en los sitios con bebés haya asientos libres (si el avión no está lleno). Comentadlo. Harán todo lo posible para que estéis cómodos y tengáis más espacio para jugar, dormir, etc.

6. Si necesitáis agua caliente, en los vuelos transoceánicos siempre tienen. No dudéis en pedirlo. Eso sí, recordad que en los aviones no hay microondas (que yo sepa, al menos), así que es bueno traer la comida  calentita de casa, en vuestra bolsa ;)

Y así, jugando, paseando, comiendo, durmiendo y demás conseguiremos superar este cuarto hito.

Si viajas a EEUU, el quinto hito es pasar el control de inmigración. Siempre son colas enormes, a veces sin cochecito (a veces sólo te lo dan en la cinta de equipajes) y se puede hacer duro. Una vez más, paciencia y mucho ánimo. Es un trámite que hay que pasar y si nosotros estamos tranquilos, el peque también lo estará. Si no hay control de inmigración tan férreo, el siguiente hito es recoger el equipaje. A veces va rápido, a veces tarda mucho. A la llegada a Washington, por ejemplo, mientras Luis esperaba el equipaje yo le daba la merienda a Eric. Es decir, aprovechamos el tiempo ;)

Y finalmente, el último hito... coger el taxi y llegar al hotel, ¡lo mejor! :) Normalmente nosotros contratamos un taxi-furgoneta especial a través del hotel para no tener problemas de espacio con las maletas y el cochecito. Además, también ofrecen sillitas de bebé, y así vamos todos cómodos. Y llegamos al hotel, superando el sexto hito, y comienza lo bueno... ¡las vacaciones! Pero como este post ya me está quedando muy largo, me quedo aquí y sigo en el siguiente.

Besos,
Lau

lunes, 3 de enero de 2011

Fotos de Miami

¡Pues ya están! No quería que me pasara como con las de Washington (que todavía están mal organizadas en un único álbum, a ver si me pongo...^_^), así que antes de acabar el año me puse a saco con las fotos de Miami y ya puedo decir que... ¡ya están todas! He creado una colección en mi flickr con los diferentes álbumes diarios. Además, Luis me ha pasado las fotos en las que salgo yo o Eric, así queda un set más completo. Total, si queréis perder un poco el rato, os dejo aquí el enlace de la colección de Miami.

South Pointe

Además, las fotos de la semana 50, 51, 52 y 53 de Eric ya están finalizados también. Además de los álbumes del cumple de Eric y de sus primeras Navidades. Ah, y la semana 54 está en proceso ;)

¡Espero que os gusten!

Besotes,
Lau
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Didn't want to have the photos waiting too much, so somehow (don't even know how!) I've been able to organize all my Miami pics into different daily sets. I've also included some of Luis' pics of me and Eric, so it's a complete collection! You can have a look at it here.

Besides, I've completed Eric's 50th, 51st, 52nd and 53th week albums. And 54th is on its way. Plus his first birthday and his first Xmas albums are also ready. Enjoy!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Miami Día 10: Paseo y piscina de despedida

Escribo esta crónica desde casa ya después de un vuelo de 7,38h, la llegada a casa, las dos lavadoras puestas y tendidas, las siestas... y me cuesta hacerme a la idea de que ayer (aunque a veces se siente casi como si fuera hoy) todavía estábamos en Miami, ains, ¡todo lo bueno se acaba! Pero bueno, antes de dar por finalizado el viaje me toca escribir la última crónica, que aunque sólo estuvimos por la mañana en Miami... ¡aprovechamos bien! Ahí va.

Eric comiendo galletas de The Whole Foods, ¡le encantan!

Galletaaaaas

Nos levantamos como siempre (tenemos un despertador llamado Eric que es muy eficiente) y después de desayunar decidimos dar un último paseo por South Beach y ver alguna cosita pendiente. Empezamos nuestro paseo por Collins Avenue, la avenida donde está nuestro hotel y que tantos edificios art decó tiene. Fuimos hasta el Collins Park, donde se encuentra el Bass Museum of Art y algunas piezas de arte en la calle, como estos caracoles rosas fucsia que quizá ya hayáis visto en alguna que otra foto... ¡están por toda la ciudad!

Bass Museum of Art

Caracoles

Caracoles y Eric

Risas en el césped

Arte moderno en Collins Park

En Collins Park está también la Biblioteca de South Beach y el Miami City Ballet, ambos con edificios muy de estilo art decó. Una pena que como era por la mañana no había clases en la escuela de ballet, porque con esos ventanales es un gusto observar una clase un rato (que sí vimos hace unos días, y era una gozada).

Eric pasándoselo pipa:

Risas en Collins Park

Seguidamente dimos un paseo por Collins Avenue y bajamos hasta Washington Avenue y vimos la sinagoga Emanu El, de 1938 con una escultura de una paloma de la paz muy bonita en su entrada.

Art decó en Collins Ave:

Art Decó en Collins Ave

Entrada a la sinagoga:

Sinagoga

Enfrente de la sinagoga vimos el Fillmore Miami Beach at the Jackie Gleason Theatre, un teatro de estilo art decó súper chulo. Parecía sacado de una película de los años 50.

Fillmore Theatre

A continuación, vimos el Miami Beach City Hall, presidido por un árbol de Navidad y un candelabro de Hanukkah, como sucede en todo Miami. Si hay un pesebre o un árbol de Navidad también hay alguna simbología de Hanukkah, respetando así la libertad religiosa que tanto impera en EEUU y respetando a la gran población judía de South Beach y Miami en general.

Miami Beach City Hall

Cómo en su Xplory

Hemos seguido andando hasta el Holocaust Memorial, un memorial en recuerdo a las víctimas del holocausto. Es un memorial bastante grande en amplitud y desde fuera no tiene demasiado que ver, es importante entrar y verlo desde dentro: las representaciones humanas son brutalmente duras, los nombres de los fallecidos en las paredes, las imágenes grabadas en granito. Recuerdo que cuando fuimos al Museo del Holocausto en Washington DC (increíblemente recomendable) lloré y lloré al ver las atrocidades a las que puede ser capaz el ser humano; en este memorial, sobre todo en la pieza central viendo las esculturas humanas y la música de fondo no pude reprimir las lágrimas tampoco. Supongo que es el efecto que se persigue, que algo nos toque en nuestro interior y no nos haga olvidar, para así nunca jamás volver a repetirlo, o al menos ésa es la explicación que me daba Luis de por qué todos estos memoriales/museos son tan duros.

Holocaust Memorial

Holocaust Memorial

Con el corazón en un puño, anduvimos un rato paralelos al Collins Canal (y viendo el Golf Club a un lado) viendo apartamentos modernos y edificios art decó (muchos semi abandonados, una pena) hasta llegar al Miami Beach Convention Center que tiene una fachada de lo más peculiar.

Miami Beach Convention Center

Desde allí, bajamos hasta la calle de compras por excelencia, Lincoln Road. Dimos un último paseíto por la calle y dejamos que Eric disfrutara con una de las fuentes.

Fuente de Lincoln Road

Risas

Licoln Road

Una buena caminata de 5km que terminábamos volviendo al hotel por el Beachfront, que siempre mola más, jijijij. Al legar al hotel, nos pusimos rápido los trajes de baño y a la piscinaaaaaa a aprovechar las últimas horas que nos quedaban en Miami, ya que aunque ya eran las 12, en el hotel nos habían dicho que no esperaban ninguna llegada a nuestra habitación y que como venían a recogernos a las 14 horas podíamos hacer el check-out a esa hora sin problema. Detalles así se agradecen! Y cómo no íbamos a aprovechar la piscina, ya que ayer hacía un día espectacular, así que estuvimos una horita en la pisicina: nos bañamos todos juntos, nos tumbamos en la hamaca grande, le dimos de comer a Eric... aaaaaains, cómo nos costó subir a la habitación.

Pisciiiiina

Pisciiiiiiiina

Pero como decía al principio, todo lo bueno se acaba. Nos cambiamos, cerramos maletas e hicimos el check out. Al poco rato, el SUV nos dejaba en el aeropuerto donde facturamos sin problemas, pasamos el control de seguridad sin problemas (no tuve que abrir siquiera la bolsa de Eric) y esperamos en la puerta F15, Con algo de retraso embarcamos, pero luego recuperamos con unos vientos de cola muy fuertes que hicieron que tuviéramos alguna turbulencia (y cinturones de seguridad abrochados durante casi todo el vuelo) pero hicieron que el vuelo durara solo 7,38h... ¡no está nada mal! Eric durmió gran parte del vuelo, Luis nada y yo un poquito, pero algo también y más o menos se pasó rápido. Al llegar, recogimos el cochecito rápidamente, pasamos el control de pasaportes también rápido, subimos al trenecito hasta la T4, recogimos las maletas de los primeros y cogimos la furgo a casa. Ya en casa, lavadoras y esas cosas, pero eso no interesa... Lo que sí interesa es Miami, una ciudad maravillosa que me ha encantado y a la que sin duda volveremos. Nos queda hacer una ruta por los cayos y por los Everglades, que no se os olvide. Next time (y como Eric ya será más mayor, seguro que una visita a Orlando tampoco se nos escapa jejeje).

Un besote.
Lau y Luis y Eric

martes, 21 de diciembre de 2010

Miami Día 9: Crucerito y Lincoln Road

Último día completo en Miami. Mañana a las 14h nos recogen con un SUV para llevarnos al aeropuerto. Se acabó lo que se daba y se nos han quedado muchísimas cosas por hacer, pero ya volveremos cuando Eric sea un poco más mayor. Hay que dejarse excusas, no? :)

Esta mañana, después de desayunar, Eric se ha quedado frito encima de su papá y en consecuencia Luis también se ha quedado frito.

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Cuando mis dos hombretones se han despertado, hemos cogido el autobús S y nos hemos ido hasta Bayside, en el Downtown. Desde allí salen los cruceritos que te llevan por toda la bahía, así que hemos comprado tickets para uno de hora y media que salía a las 13h.

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Mientras esperábamos le hemos dado la comida a Eric y sobre las 12:45h hemos subido al barco que nos pasearía por la bahía y nos enseñaría el downtown desde el agua, Fisher's Island, Star Island, etc. Let's go!

Autofoto, esperando a salir de crucerito:

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Y otra autofoto, ahora Eric y yo:

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Hemos salido de Bayside y hemos pasado por delante de todo el Downtown viendo varios edificios conocidos como el American Airlines Arena, la Freedom Tower, el Wedding Cake (un edificio que tiene forma de pastel de boda, con tres niveles), una fuente de agua salada y el monumento a los astronautas del Challenger en el Bayfront Park y la desembocadura del río Miami, el más corto de todos los ríos navegables de los USA.

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A la derecha, muy a lo lejos, hemos visto uno de los puentes más conocidos de Miami, el elevado Brickenbackers Causeway. Súper chulo y el más elevado de todo el país.

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Eric pasa de la autofoto, prefiere mirar las vistas:

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Y hemos seguido rumbo a Fisher's Island, la isla más exclusiva de todo Miami. Sólo puedes acceder a ella a través de barco (digamos yate, ^_^) o helicóptero y los apartamentos más pequeños (de una sola habitación) empiezan en 6 millones de dólares aunque hay apartamentos de hasta 25 millones de dólares. Sí, imposible, lo sé. Increíble también. Shakira, Tom Cruisa, Boris Becker y muchos más ricos y famosos tienen su apartamentito allí.

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Hemos visto South Beach y Luis y yo nos hemos dado cuenta de lo mucho que hemos pateado la isla, ¡madre mía! Enterita nos la hemos pateado, jajajajaja. Mola verlo desde el agua y situarse en el mapa fácilmente.

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A continuación nos hemos acercado a Star Island, una de las islas que alberga las mansiones de ricos y famosos. Acercándonos a Star Island, con el Downtown al fondo:

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Hemos empezado viendo la mansión donde se rodó Scarface, la mansioncilla de Gloria Estefan, la casa donde se rodó La Familia Adams, una de las mansiones que perteneció a Al Capone, la mansión de Paulina Rubio, la de Thalia antes de separarse, la súper casa de Julio Iglesias y de un montón de famosoides más. La guía nos iba contando pero mi memoria no llega a tanto. Además, estaba simplemente alucinada viendo las casas y los precios de las mismas. Otra vez, imposible e increíble.

La mansión de Scarface:

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La de Gloria Estefan (creo):

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La de un farmacéutico ricachón:

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Hemos visto algunas islas artificiales más en las que vive la élite del famosoide de Miami (y del mundo, que quien más quien menos tiene casa aquí) y hemos vuelto en dirección al Downtown, con unas vistas maravillosas de todo.

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Un crucero que merece muchísimo la pena, ¡está genial ver Miami desde el mar! :))))

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Al bajarnos del barco, hemos decidido entrar en un restaurante cubano de Bayside a comer algo. De entrante hemos compartido caimán frito que, sorprendentemente, sabe a pollo ^_^. Y de principales, yo cayuca (media cola de langosta con gambas) y Luis vaca frita. Todo acompañado de plátano macho frito, arroz blanco y frijoles. Bastante rico, la verdad. Además Eric se ha portado como un campeón sentadito en su trona, jijiji.

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Después de comer, hemos cogido el autobús de vuelta a Miami Beach y en el hotel le hemos dado la fruta a Eric. Y después de descansar un poco, hemos salido de nuevo a hacer las últimas compras del viaje. Luis ha entrado a probarse unos trajes de baño súper famosos entre los surferos de Miami Beach (de la marca Sundek), aunque al final no se ha decidido y yo he vuelto a Victoria's Secret a por más ropa interior (ahora entiendo por qué las mujeres aquí se vuelven locas con VS, lo entiendo perfectamente). Hemos dado un paseo por Lincoln Road, entrado en algunas tiendas y finalmente vuelto al hotel a bañar al peque, darle la cena y ponerle a dormir.

Besotes,
Lau, Luis y Eric

lunes, 20 de diciembre de 2010

Miami Día 8: Playita y steakhouse

Hoy la crónica va a ser cortita porque hoy sí que ha sido un día de relax total... ¡total! :)

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Después de desayunar hemos bajado a la playa y allí hemos estado hasta las 15h. Sí señor, unas 5 horas de playita, ¿no está mal verdad? 

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Hemos jugado en la arena...

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... chapoteado en el agua...

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... jugado en la hamaca-cama...

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... jugado un poco más en la arena...

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... le hemos dado de comer a Eric (siempre con la cabecita protegida, que Luis de broma le decía que parecía un egipcio), Eric se ha echado una siesta encima de su papá, hemos comido unos tacos y hemos tomado el sol y la sombra, ^_^. Una mañana completita.

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Al subir, nos hemos duchado para quitarnos la arena, le hemos dado la fruta a Eric (hemos tenido que abrir 4 potitos, los 3 primeros no le han gustado nada, glups) y hemos dormitado un poco por aquí hasta que a las 17:15h hemos cogido el bus S dirección norte de Miami Beach ya que habíamos hecho una reserva en el Shula's Steakhouse.

Durante nuestras vacaciones de fin de año en Nueva York, hace ya algunos años, cenamos en Nochevieja en el Shula's, pero teníamos ganas de probarlo fuera de un menú cerrado como fue en esa ocasión y sinceramente, no nos ha defraudado. Y es que las steakhouse buenas en Estados Unidos tienen carne de calidad prime, que es únicamente el 2% de toda la carne que se vende, y que generalmente se reserva a restaurantes (no suele poder comprarse si eres particular) pero en Shula's la carne es aún mejor. Sólo un 1% de toda la carne que se vende podría tener este nivel de calidad. Yo me he pedido un filet mignon de 12 onzas (lo más pequeño que había) y Luis un porterhouse de 24 onzas. La idea de Luis era pedirse el porterhouse de 48oz (casi kilo y medio), que si lo terminas, ponen tu nombre en una lista y te dan una foto firmada por el coach Shula (el que montó esta cadena de restaurantes y que fuera entrenador de los Miami Dolphins cuando estos hicieron la única temporada perfecta que ha habido en la NFL, sin perder ni un sólo partido). De primero hemos compartido unas gambas enormes con beicon y una salsa barbacoa que estaban realmente espectaculares. Eric ha estado sentado en la trona con nosotros y no ha parado de comer pan... ¡le ha encantado! (Lo cierto es que el pan estaba buenísimo, era un sourdough hecho allí mismo). De postre hemos compartido un apple cobbler que estaba simplemente espectacular. 

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Al salir, hemos tenido que esperar 30 minutos a que apareciera un autobús (!) y corriendo hemos subido a la habitación a darle el bibe a Eric, que ya tenía hambre, y a ponerle a dormir. Ha tardado 1 minuto en quedarse dormido, esta cansadillo el pobre (que sólo había dormido poco más de una hora hoy!!!!).

Besotes,
Lay y Luis y Eric.