Muchos de vosotros me habéis preguntado más detalles sobre mi trabajo en Accenture, así que aprovecharé el blog para explicaros cuatro cosillas y a ver si así os lo dejo más claro, :)))))
Pues a ver, básicamente ahora mismo estoy al frente del departamento de traducción, después de unos días de "prácticas" y de que Begoña, que hasta ahora estaba al frente del departamento, haya cogido la baja por maternidad. Hoy he firmado el segundo contrato que se extiende hasta que Begoña se reincorpore al trabajo y ya a partir de entonces --seguramente en enero-- si todo ha ido bien firmaré otro contrato (¡espero que el definitivo!) para trabajar junto con Begoña al frente del departamento de traducción, ambas juntas en el departamento. Ahora mismo, no sólo soy "traductora" sino que coordino y gestiono todo el departamento, todas las traducciones que entran y salen, contabilidad del departamento, preguntas, etc. Es un trabajo un poco más global, tengo que traducir y gestionar a la vez, pero eso os lo cuento después.
Bien. Yo estoy sola, físicamente, en el departamento de traducción. De hecho, estoy rodeada de la gente de gráficos, la encargada de cátering y la encargada de contabilidad. Sin embargo, hay dos traductores freelance que realmente forman parte del grupo (tienen su dirección de correo de accenture y todo), pero son autónomos, es decir, tienen otros clientes y otras cosas... aunque son más importantes que otros traductores freelance con los que puedo contar, ya que una es la antigua encargada del departamento (ahora trabaja en remoto sólo como traductora, pero conoce muy bien el ambiente, claro, ^_^) y el otro está en Barcelona y lleva además la contabilidad de la oficina de Barcelona y a veces recibe trabajos sin pasar por mi oficina.
Vale, aparte de estos dos traductores freelance de Accenture, tengo una cartera de traductores freelance externos (totalmente) y agencias de traducción para todas las combinaciones de idiomas y requisitos. Puedo contactar con ellos siempre que lo necesite, siempre teniédolo en cuenta para el presupuesto, etc. En general, pues, podríamos decir que el departamento de traducción de Accenture funciona un poco como una agencia de traducción, ya que gestiona de manera interna todo lo que puede pero no duda en externalizar si es necesario.
Bien, ¿quién solicita nuestras traducciones? Pues básicamente cualquier persona que trabaje en Accenture, desde el súper-jefazo al pobre analista o a una secretaria, cualquiera puede solicitar los servicios del departamento, siempre y cuando tenga cuenta de carga para cobrar el servicio, claro, que la pela es la pela, jejejejeje :)))). ¿Qué nos llega? Pues nos llega de todo, aunque las presentaciones en powerpoint, los documentos word y excel (y hasta en vision) y los emails corporativos son los reyes del departamento. Accenture tiene un abanico de clientes muy amplio, de manera que las temáticas de los documentos a traducir son también muy amplias. Eso hace que cada día una aprenda muchísimas cosas, ^_^.... y muchas marcadas como "estrictamente confidencial", así que poco más os puedo decir :D
Ahora, un par de ejemplos prácticos. El otro día, recibí una petición de un currito que se va a trabajar unos meses a Hong Kong, necesitaba una traducción jurada al inglés de su título universitario. Pues bien, me puse en contacto con una agencia de traducción (que proporciona traducciones juradas), escaneé el título, se lo envié por email, acepté el presupuesto que me daba la agencia y una vez recibida la traducción, facturé el cargo a la cuenta dada por el "cliente" (o sea, el currito) y le entregué la traducción.
Otro ejemplo. Un jefe de proyecto me envía una serie de documentos a traducir (heavies, hay miles de palabras... unas 60.000 en total). Me pide un presupuesto, así que tengo que abrir los documentos, contar palabras, ver que todo el texto sea editable, etc. Se envía el presupuesto "interno", es decir, si la traducción se gestiona toda de manera interna -es más barato, pero con esos volúmes más lento, claro; y el presupuesto "externo", es decir, si parte o toda la traducción se envía a una agencia de traducción -más rápido, sí, pero más caro también. El "cliente" decide y entonces yo tengo que ver cómo reparto la traducción, qué partes me quedo yo, qué partes doy a los traductores en remoto, si necesito traductores freelance... etc. Una vez terminada la traducción, si se ha repartido entre varias personas, tengo que asegurar que el lenguaje y la terminología sea igual en todos los documentos y ale... enviarlo al "cliente" y facturarlo, claro, ^_^.
Un ejemplo más. Hoy me llama alguien que tiene que enviar un email en inglés a Inglaterra. Lo ha escrito y quiere que se lo revise cuanto antes, pues ale, a ello voy. O hasta me pueden llegar a llamar para preguntarme cómo se dice tal frase o tal cosa en inglés, si la persona está escriendo algo en esa lengua... O me piden que traduzca unas cuantas slides de una presentación en powerpoint cuanto antes, pues ahí voy... Esas tareas son las más "fáciles" porque hay poca gestión, realmente (facturación y poca cosa más, ^_^), pero son las que pueden desordenarte el día y entrometerse entre tus tareas más grandes, :)))))
Así que ya veis, las situaciones son de lo más variadas y el trabajo es la mar de interesante. No sólo traduzco, sino que tengo que hacer presupuestos, pasar trabajo a traductores y agencias, llevar la contabilidad, etc.
En fin, espero que os haya quedado un poco más claro ahora, eh! Y si queréis ver desde el aire donde trabajo (para aquellos que no son de madrid o no conocen la zona, ^_^) poned Ramirez de Arellano 35, Madrid en el callejero de elmundo.es, por ejemplo, y pinchad en "híbrido" para ver el mapa "a vista de pájaro". Ese edificio triangular tan molón es Accenture, :)))))
Besitos!
Lau
martes, 29 de agosto de 2006
sábado, 26 de agosto de 2006
Tarde de cine en VO: "Agua" de Deepa Mehta
Ayer por la tarde nos reunimos con Julio, Yoli, JJ y Patricia en los cines Alphaville para ver una película hindú en VO: "Agua". No sabíamos mucho de la película, pero la habíamos votado de entre unas cuantas más para nuestra tarde de cine en VO, así que íbamos sin grandes ideas de saber qué veríamos. Y... ¿qué podemos decir? Salimos del cine muy contentos por nuestra elección, pues "Agua" es una película preciosa... algo dramática, sí, triste también, agridulce... pero preciosa.
"Agua" se centra en la India todavía colonial de 1938 (cuando Gandhi tan sólo era una voz y un personaje que empezaba a hacer reflexionar a la gente) y más concretamente en una pizpireta niña de 8 años, Chuyia, a la que casan con un hombre mucho mayor que ella --costumbre normal en esa época-- que por desgracia muere el día de su boda. Y con él, muere una parte de Chuyia, aunque ella no lo sepa, aunque ella no se de cuenta. Le rasuran el pelo, la despojan de toda ropa, le colocan un simple sari blanco y la llevan a un ashram, una casa para viudas, donde deberá vivir toda su vida (repetimos, toda) como lo que es, una "viuda", sin derecho a rehacer su vida (en este caso bien podríamos decir, "empezar"), alejada del mundo, casi sin derechos, sólo el de ser la imagen de recuerdo de su marido.
La pequeña Chuyia, recién llegada, con curcuma en su rasurada cabeza:
En el ashram, conocemos las muchas caras de la rigidez de esta costumbre, muchas viudas de ideas y convicciones muy diferentes, entre las que toman protagonismo la "jefa" del ashram, que a cambio de droga y dinero no duda en prostituir a las viudas más jóvenes a través de un eunuco alejado del mundo, la joven y preciosa Kalyani, que con su pelo largo y sus convicciones reta su destino o Shakuntala, que con la llegada de Chuyia y los acontecimientos que se desencadenan, se preguntará hasta qué punto la fe y las palabras de los libros religiosos pueden aceptarse o no.
Chuyia y Kalyani, amigas en el ashram:
Y entre la vida en el ashram, aparecen imagenes preciosas de la vida cerca del río sagrado, las aguas del Ganges, que cobrarán fuerza e importancia y se harán con un pequeño papel en la película: el testimonio de sus vidas, consiguiendo que florezca la historia de amor central de la película, entre Kalyani y Narayan, un joven adinerado licenciado en derecho seguidor de las palabras de Gandhi, dispuesto a luchar por un imposible: casarse por amor con una viuda.
El joven Narayan, con su madre:
El agua, elemento central de la película:
La fotografía es realmente preciosa... maravillosa:
En fin... os recomendamos la película, es realmente preciosa... aunque muy agridulce, naturalmente. La historia de las viudas es dura, durísima, sobre todo vista desde los ojos de una niña de tal sólo 8 años. Y saber que todavía hoy en día hay ashrams y las viudas vienen alejadas de todo, forzosamente, te toca algo por dentro, te emociona y entristece.
Por cierto, si os ha picado la curiosidad, no dejéis de leer estas dos páginas:
Como Hacer Cine: Análisis de la película "Agua" y,
AsiaRed: Entrevista a la directora Deepa Mehta
Un beso,
Laura y Luis
EDITADO: Por cierto, que me he acordado de una frase que te hace sonreír y sufrir a la vez. Chuyia, con toda su inocencia y una gran sonrisa, pregunta: "¿Y dónde está el ashram de los hombres?"...
"Agua" se centra en la India todavía colonial de 1938 (cuando Gandhi tan sólo era una voz y un personaje que empezaba a hacer reflexionar a la gente) y más concretamente en una pizpireta niña de 8 años, Chuyia, a la que casan con un hombre mucho mayor que ella --costumbre normal en esa época-- que por desgracia muere el día de su boda. Y con él, muere una parte de Chuyia, aunque ella no lo sepa, aunque ella no se de cuenta. Le rasuran el pelo, la despojan de toda ropa, le colocan un simple sari blanco y la llevan a un ashram, una casa para viudas, donde deberá vivir toda su vida (repetimos, toda) como lo que es, una "viuda", sin derecho a rehacer su vida (en este caso bien podríamos decir, "empezar"), alejada del mundo, casi sin derechos, sólo el de ser la imagen de recuerdo de su marido.
La pequeña Chuyia, recién llegada, con curcuma en su rasurada cabeza:
En el ashram, conocemos las muchas caras de la rigidez de esta costumbre, muchas viudas de ideas y convicciones muy diferentes, entre las que toman protagonismo la "jefa" del ashram, que a cambio de droga y dinero no duda en prostituir a las viudas más jóvenes a través de un eunuco alejado del mundo, la joven y preciosa Kalyani, que con su pelo largo y sus convicciones reta su destino o Shakuntala, que con la llegada de Chuyia y los acontecimientos que se desencadenan, se preguntará hasta qué punto la fe y las palabras de los libros religiosos pueden aceptarse o no.
Chuyia y Kalyani, amigas en el ashram:
Y entre la vida en el ashram, aparecen imagenes preciosas de la vida cerca del río sagrado, las aguas del Ganges, que cobrarán fuerza e importancia y se harán con un pequeño papel en la película: el testimonio de sus vidas, consiguiendo que florezca la historia de amor central de la película, entre Kalyani y Narayan, un joven adinerado licenciado en derecho seguidor de las palabras de Gandhi, dispuesto a luchar por un imposible: casarse por amor con una viuda.
El joven Narayan, con su madre:
El agua, elemento central de la película:
La fotografía es realmente preciosa... maravillosa:
En fin... os recomendamos la película, es realmente preciosa... aunque muy agridulce, naturalmente. La historia de las viudas es dura, durísima, sobre todo vista desde los ojos de una niña de tal sólo 8 años. Y saber que todavía hoy en día hay ashrams y las viudas vienen alejadas de todo, forzosamente, te toca algo por dentro, te emociona y entristece.
Por cierto, si os ha picado la curiosidad, no dejéis de leer estas dos páginas:
Como Hacer Cine: Análisis de la película "Agua" y,
AsiaRed: Entrevista a la directora Deepa Mehta
Un beso,
Laura y Luis
EDITADO: Por cierto, que me he acordado de una frase que te hace sonreír y sufrir a la vez. Chuyia, con toda su inocencia y una gran sonrisa, pregunta: "¿Y dónde está el ashram de los hombres?"...
domingo, 20 de agosto de 2006
En la capital del fado: Lisboa
Sabemos que la estabais esperando, así que aquí tenéis la crónica del viajecito a Lisboa... ¡que la disfrutéis! :)))))) (y a ver si esta vez comentáis más, que sois todos unos peazo vagos :P)
Sábado 12 de Agosto
Salimos de la T4 y en poco rato llegamos a Lisboa. Desde el aeropuerto, cogemos el "publicitado" Aerobus hasta la plaza de Marques de Pombal, donde se encuentra nuestro hotel, el SANALisboa, aunque menudo robo: 3 euros por el billete, y no es un autobús especial para el aeropuerto, sino simplemente un autobús más como cualquier otro, pero que lo han llamado Aerobus, y con la excusa de que el billete vale para todo el transporte público en Lisboa durante el día en que lo compras, te clavan 3 eurazos.
Después del check-in y de ver que las fotos de internet son bien reales (¡las de la habitación también!), cogemos un bus en la Avenida da Liberdade hasta la Praça do Comércio, una majestuosa plaza que funciona como una especie de centro neurálgico de la ciudad. Mirad, mirad:
Desde ahí, cogemos el famoso tranvía 28 al barrio de Alfama, uno de los más viejetes y tradicionales de Lisboa, para seguir el "walking tour" que nos propone nuestra pequeña guía Lonely Planet "The best of Lisbon". Nos bajamos en Largo da Graça y vamos hacia la Igreja de Graça, un pequeño monasterio de 1271 que tuvo que ser casi reconstruido del todo después del famoso terremoto que asoló Lisboa en 1755. La iglesia está bien, pero lo que más nos gusta son las vistas de la ciudad y del amplísimo Rio Tejo (el Tajo de toda la vida, vaya, ^_^) que se ven desde el Miradouro da Graça. ¡Maravilloso! Y desde luego, acostumbrado sobre todo Luis a ver el Tajo desde Aranjuez o Toledo, ver la desembocadura en Lisboa del río es impresionante... Peazo río, por dios!!!!!
Seguimos bajando por callejuelas estrechas llenas de edificios viejos y con las famosas fachadas de azulejo (que tanto le gustaron a Laura... ¡no paró de hacerles fotos en 4 días! ^_^) hasta llegar a São Vicente de Fora, un monasterio de 1147 que no pudimos ver por dentro porque estaba cerrado, :( .Para compensar, seguimos paseando en dirección al Campo de Santa Clara para ver cómo ya recogían los puestecitos del conocido Feira da Ladre (sí, sí... el mercado de los ladrones, se llama) y finalmente llegar al Panteão Nacional de Santa Engracia, uno de los símbolos de Lisboa. La historia de este panteón es larga y trágica, así que simplemente os diremos que se necesitaron casi 400 años para que el proyecto de construcción se hiciera realidad... ¡qué rapidez!
Seguimos bajando por el Alfama más auténtico hasta llegar al Largo das Postas de Sol, un maravilloso mirador desde el que vemos unas vistas increíbles de Alfama, del río Tajo y de Lisboa en general. Para aprovechar las vistas, nos sentamos en un pequeño café del mirador y nos tomamos unas cervecitas mientras vemos como va cayendo el sol... precioso. ¿O no?
Con las pilas un poco recargadas por la cervecita fresquita, dejamos el walking tour de Alfama (que nos llevaba hacia el castillo... y ya es tarde, ¡mejor otro día!) y paseamos tranquilamente sin rumbo fijo para quedarnos un poco más con el estilo de Alfama. Pasamos por delante de la Sé (la catedral, vaya) que también está cerrada -ya volveremos- y decidimos ir a cenar un restaurante perdido por las callejuelas cercanas de Marques de Pombal, llamado O Fumeiro que sale en nuestra guía: cocina de la región de Beira Alta de Portugal, especializado en ahumados (como el nombre del restaurante indica), clásico y rústico. Y ale, allí nos pusimos las botas. Comimos un entrante (presentado por la casa, pero que hay que pagar, ^_^) de ahumados -queso, chorizo, morcilla, jamón- con pan y requesón y de segundo Luis cogió un delicioso bife o fumeiro y Laura una espetada mista, todo regado con un vino del Alentejo del año 1991... ¡delicioso! Y de postre, nos dejamos aconsejar por el simpático camarero del sitio y comimos una especie de tarta de cabello de ángel (o algo así) y una deliciosa tarta de chocolate. ¡Acabamos hasta arriba de comida! :) Por cierto, os dejamos con una fotito del curiosón tranvía 28:
Domingo 13 de Agosto
Después de desayunar, decidimos coger la tarjeta de transporte 7Colinas (que nos da acceso al metro, autobús, tranvía, funicular...) y cogemos el metro hasta Cais Sodré, para coger el moderno tranvía 15 hasta el conocido barrio de Belém, para seguir otro de los "walking tours" recomendados en nuestra Lonely Planet. Empezamos andando hasta el Padrão dos Descobrimentos, un monumento bastante reciente (inaugurado en 1960) para celebrar el 500 aniversario de la muerte del Príncipe Enrique el Navegador. El monumento, como veréis en la foto, tiene forma de caravela y en su proa encontramos al mismo Enrique con la compañía de otros héroes portugueses como Vasco da Gama o Magallanes.
Paseamos en paralelo al fantástico río Tejo hasta llegar a la Torre de Belém, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Construída en 1515 como torre de control para proteger el puerto de la ciudad, tiene un maravilloso estilo manuelino... muy bonita. Y las vistas del Tajo y del Ponte 25 de Abril (que se construyó en 1966 y que se parece muy mucho al Golden Gate de San Francisco, ^_^) también son maravillosas. He aquí la susodicha Torre:
Retrocedemos y nos acercamos al "centro" del barrio de Belém, donde se encuentran los edificios más impresionantes de la zona: el Museu de Marinha y el Museu Nacional de Arqueologia, aunque el que más miradas atrae y más visitas tiene es el extravagante Mosteiro dos Jerónimos... ¡y qué cola! No nos preguntéis cómo es por dentro, porque desgraciadamente no lo sabemos... la cola era larguísima y al sol y no nos apetecía ponernos ahí durante más de una hora y destrozarnos el cuerpo para todo el día, así que vimos el edificio desde fuera y ya está, oye. Aquí tenéis una muestra del monasterio, precioso!
Para animarnos, nos vamos a la tienda Pastéis de Belém, donde venden estos famosos pastéis de hojaldre y crema (el hojaldre está delicioooooso y calentito y la receta de la crema es secreta-secretísima, ^_^) que gustan a turistas y locales. Tomamos un pastelito y un granizado de limón después de recorrer las mil y una salas del sitio, que está hasta arriba, y tras esto nos sentamos en un cercano parque a descansar tumbados en el césped y bajo la sombra de un árbol. Recuperadas las fuerzas, cogemos el tranvía 15 de vuelta al centro de Lisboa y desde ahí el metro hasta Oriente, al otro extremo de la ciudad, zona nueva construída por la Expo de 1998 y llamada Parque das Nações. Allí, disfrutamos de la espectacular Gare do Oriente, diseñada por Santiago Calatrava, cruzamos el moderno centro comercial Vasco da Gama hasta llegar a la zona de la Expo. Paseamos un buen rato por ahí, nos sentamos en el césped para disfrutar de las vistas del teleférico, el río Tajo, la impresionante Torre do Vasco da Gama y el increíble Ponte de Vasco da Gama, que con 17 km de largo, uno casi nunca puede ver el final del puente... increíble. En el Oceanário hay muchísima gente (¡claro, es domingo!), así que decidimos coger el teleférico de ida y disfrutar de las vistas desde las alturas.
Al bajar, seguimos paseando tranquilamente por la zona hasta llegar a un bar curiosón: República da Cerveja, que con ese nombre como comprenderéis a Luis le salieron estrellitas de los ojos... y ale, nos sentamos a tomar unas cervecitas hechas por ellos mismo y un quesito con miel para picar, ^_^, que eso de hacer turismo es muy duro, jajajaja.
Después de un rato más paseando por la zona, volvemos al hotel a descansar cinco minutos (literalmente, ^_^) y a coger el trípode para ir a hacer fotos nocturnas de la ciudad. Por ello, cogemos un bus hasta Restauradores para coger uno de los funiculares más clásicos de la ciudad, el Ascensor de Gloria. Por desgracia, cuando llegamos ahí vemos que está cerrado por obras (y es una lástima, porque deja justo al lado un mirador espectacular desde donde se ven las mejores vistas de la ciudad y del castillo de noche), pero bueno, decidimos ir a coger otro funicular cercano, así que vamos y nos subimos al Ascensor do Lavra, quizá el menos utilizado de los funiculares de Lisboa pero que curiosamente fue el primero de su clase en el mundo (se inauguró en 1884) y va desde Largo da Anunciada hasta Rua Câmara Pestana. El viajecito es muy corto -¡casi no te da tiempo a darte cuenta!-, así que al bajarnos vemos que hay un parquecito cercano desde donde se ven vistas decentes de la ciudad, que se va iluminando a medida que cae la noche.
Sábado 12 de Agosto
Salimos de la T4 y en poco rato llegamos a Lisboa. Desde el aeropuerto, cogemos el "publicitado" Aerobus hasta la plaza de Marques de Pombal, donde se encuentra nuestro hotel, el SANALisboa, aunque menudo robo: 3 euros por el billete, y no es un autobús especial para el aeropuerto, sino simplemente un autobús más como cualquier otro, pero que lo han llamado Aerobus, y con la excusa de que el billete vale para todo el transporte público en Lisboa durante el día en que lo compras, te clavan 3 eurazos.
Después del check-in y de ver que las fotos de internet son bien reales (¡las de la habitación también!), cogemos un bus en la Avenida da Liberdade hasta la Praça do Comércio, una majestuosa plaza que funciona como una especie de centro neurálgico de la ciudad. Mirad, mirad:
Desde ahí, cogemos el famoso tranvía 28 al barrio de Alfama, uno de los más viejetes y tradicionales de Lisboa, para seguir el "walking tour" que nos propone nuestra pequeña guía Lonely Planet "The best of Lisbon". Nos bajamos en Largo da Graça y vamos hacia la Igreja de Graça, un pequeño monasterio de 1271 que tuvo que ser casi reconstruido del todo después del famoso terremoto que asoló Lisboa en 1755. La iglesia está bien, pero lo que más nos gusta son las vistas de la ciudad y del amplísimo Rio Tejo (el Tajo de toda la vida, vaya, ^_^) que se ven desde el Miradouro da Graça. ¡Maravilloso! Y desde luego, acostumbrado sobre todo Luis a ver el Tajo desde Aranjuez o Toledo, ver la desembocadura en Lisboa del río es impresionante... Peazo río, por dios!!!!!
Seguimos bajando por callejuelas estrechas llenas de edificios viejos y con las famosas fachadas de azulejo (que tanto le gustaron a Laura... ¡no paró de hacerles fotos en 4 días! ^_^) hasta llegar a São Vicente de Fora, un monasterio de 1147 que no pudimos ver por dentro porque estaba cerrado, :( .Para compensar, seguimos paseando en dirección al Campo de Santa Clara para ver cómo ya recogían los puestecitos del conocido Feira da Ladre (sí, sí... el mercado de los ladrones, se llama) y finalmente llegar al Panteão Nacional de Santa Engracia, uno de los símbolos de Lisboa. La historia de este panteón es larga y trágica, así que simplemente os diremos que se necesitaron casi 400 años para que el proyecto de construcción se hiciera realidad... ¡qué rapidez!
Seguimos bajando por el Alfama más auténtico hasta llegar al Largo das Postas de Sol, un maravilloso mirador desde el que vemos unas vistas increíbles de Alfama, del río Tajo y de Lisboa en general. Para aprovechar las vistas, nos sentamos en un pequeño café del mirador y nos tomamos unas cervecitas mientras vemos como va cayendo el sol... precioso. ¿O no?
Con las pilas un poco recargadas por la cervecita fresquita, dejamos el walking tour de Alfama (que nos llevaba hacia el castillo... y ya es tarde, ¡mejor otro día!) y paseamos tranquilamente sin rumbo fijo para quedarnos un poco más con el estilo de Alfama. Pasamos por delante de la Sé (la catedral, vaya) que también está cerrada -ya volveremos- y decidimos ir a cenar un restaurante perdido por las callejuelas cercanas de Marques de Pombal, llamado O Fumeiro que sale en nuestra guía: cocina de la región de Beira Alta de Portugal, especializado en ahumados (como el nombre del restaurante indica), clásico y rústico. Y ale, allí nos pusimos las botas. Comimos un entrante (presentado por la casa, pero que hay que pagar, ^_^) de ahumados -queso, chorizo, morcilla, jamón- con pan y requesón y de segundo Luis cogió un delicioso bife o fumeiro y Laura una espetada mista, todo regado con un vino del Alentejo del año 1991... ¡delicioso! Y de postre, nos dejamos aconsejar por el simpático camarero del sitio y comimos una especie de tarta de cabello de ángel (o algo así) y una deliciosa tarta de chocolate. ¡Acabamos hasta arriba de comida! :) Por cierto, os dejamos con una fotito del curiosón tranvía 28:
Domingo 13 de Agosto
Después de desayunar, decidimos coger la tarjeta de transporte 7Colinas (que nos da acceso al metro, autobús, tranvía, funicular...) y cogemos el metro hasta Cais Sodré, para coger el moderno tranvía 15 hasta el conocido barrio de Belém, para seguir otro de los "walking tours" recomendados en nuestra Lonely Planet. Empezamos andando hasta el Padrão dos Descobrimentos, un monumento bastante reciente (inaugurado en 1960) para celebrar el 500 aniversario de la muerte del Príncipe Enrique el Navegador. El monumento, como veréis en la foto, tiene forma de caravela y en su proa encontramos al mismo Enrique con la compañía de otros héroes portugueses como Vasco da Gama o Magallanes.
Paseamos en paralelo al fantástico río Tejo hasta llegar a la Torre de Belém, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Construída en 1515 como torre de control para proteger el puerto de la ciudad, tiene un maravilloso estilo manuelino... muy bonita. Y las vistas del Tajo y del Ponte 25 de Abril (que se construyó en 1966 y que se parece muy mucho al Golden Gate de San Francisco, ^_^) también son maravillosas. He aquí la susodicha Torre:
Retrocedemos y nos acercamos al "centro" del barrio de Belém, donde se encuentran los edificios más impresionantes de la zona: el Museu de Marinha y el Museu Nacional de Arqueologia, aunque el que más miradas atrae y más visitas tiene es el extravagante Mosteiro dos Jerónimos... ¡y qué cola! No nos preguntéis cómo es por dentro, porque desgraciadamente no lo sabemos... la cola era larguísima y al sol y no nos apetecía ponernos ahí durante más de una hora y destrozarnos el cuerpo para todo el día, así que vimos el edificio desde fuera y ya está, oye. Aquí tenéis una muestra del monasterio, precioso!
Para animarnos, nos vamos a la tienda Pastéis de Belém, donde venden estos famosos pastéis de hojaldre y crema (el hojaldre está delicioooooso y calentito y la receta de la crema es secreta-secretísima, ^_^) que gustan a turistas y locales. Tomamos un pastelito y un granizado de limón después de recorrer las mil y una salas del sitio, que está hasta arriba, y tras esto nos sentamos en un cercano parque a descansar tumbados en el césped y bajo la sombra de un árbol. Recuperadas las fuerzas, cogemos el tranvía 15 de vuelta al centro de Lisboa y desde ahí el metro hasta Oriente, al otro extremo de la ciudad, zona nueva construída por la Expo de 1998 y llamada Parque das Nações. Allí, disfrutamos de la espectacular Gare do Oriente, diseñada por Santiago Calatrava, cruzamos el moderno centro comercial Vasco da Gama hasta llegar a la zona de la Expo. Paseamos un buen rato por ahí, nos sentamos en el césped para disfrutar de las vistas del teleférico, el río Tajo, la impresionante Torre do Vasco da Gama y el increíble Ponte de Vasco da Gama, que con 17 km de largo, uno casi nunca puede ver el final del puente... increíble. En el Oceanário hay muchísima gente (¡claro, es domingo!), así que decidimos coger el teleférico de ida y disfrutar de las vistas desde las alturas.
Al bajar, seguimos paseando tranquilamente por la zona hasta llegar a un bar curiosón: República da Cerveja, que con ese nombre como comprenderéis a Luis le salieron estrellitas de los ojos... y ale, nos sentamos a tomar unas cervecitas hechas por ellos mismo y un quesito con miel para picar, ^_^, que eso de hacer turismo es muy duro, jajajaja.
Después de un rato más paseando por la zona, volvemos al hotel a descansar cinco minutos (literalmente, ^_^) y a coger el trípode para ir a hacer fotos nocturnas de la ciudad. Por ello, cogemos un bus hasta Restauradores para coger uno de los funiculares más clásicos de la ciudad, el Ascensor de Gloria. Por desgracia, cuando llegamos ahí vemos que está cerrado por obras (y es una lástima, porque deja justo al lado un mirador espectacular desde donde se ven las mejores vistas de la ciudad y del castillo de noche), pero bueno, decidimos ir a coger otro funicular cercano, así que vamos y nos subimos al Ascensor do Lavra, quizá el menos utilizado de los funiculares de Lisboa pero que curiosamente fue el primero de su clase en el mundo (se inauguró en 1884) y va desde Largo da Anunciada hasta Rua Câmara Pestana. El viajecito es muy corto -¡casi no te da tiempo a darte cuenta!-, así que al bajarnos vemos que hay un parquecito cercano desde donde se ven vistas decentes de la ciudad, que se va iluminando a medida que cae la noche.