Londres es una ciudad fascinante de la que me enamoré hace unos años, cuando visitaba el Reino Unido con frecuencia (entre cursos de inglés, visitas a mi familia, erasmuses, visitas a amigos londinenses y demás... no me puedo quejar de las veces que he estado en Londres y en el Reino Unido en general) y ahora tenemos la oportunidad de ir de nuevo con Eric. ¿La excusa? La boda de nuestros dos grandes amigos Amber y Miki, así que aprovechamos el viaje para quedarnos unos pocos días más y pasear un poquito por esa maravillosa ciudad... ¡perfectoooooo! Que ya necesitamos unas mini-vacaciones de nuevo, jijijijijiji.
Así que el 28 de octubre cogemos un vuelo de Iberia a Heathrow y... ¡nos vamos a Londres! Nos quedaremos hasta el martes 2 de noviembre, así que pasaremos Halloween allí (no será la primera vez, ^_^), disfrutando de la boda de Amber y Miki el domingo 31 de octubre y paseando por la ciudad el resto de días, aunque todavia tenemos que planificar qué queremos hacer/ver exactamente.
El alojamiento en Londres ha sido siempre algo caótico para nosotros, así que esta vez nos lo hemos montado bien (bueno, Luis que es el que se lo ha currado de verdad) y aprovechando los contactos que hicimos en el Park Hyatt de Washington DC, esta vez nos quedaremos en el Hotel Andaz, de la cadena Hyatt, en Liverpool Street. Ya está todo reservado y preparado y ya nos están esperando, jejejeje.
Tengo muchísimas ganas de mini-vacaciones con Eric y de visitar Londres de nuevo. Seguro que con él, mejor todavía.
Un beso,
Lau
domingo, 26 de septiembre de 2010
Viajar con un bebé. Parte 2
Podéis consultar la primera parte, aquí.
Y recuerdo, antes de que nadie se me eche a la yugular, en este post hablo de mi experiencia personal que para eso es mía (o en todo caso, de la nuestra) ^_^. Hablo de lo que ha supuesto para mí viajar con un peque de 8 meses a una ciudad de Estados Unidos, en un vuelo directo de 8 horas (+1h de taxi hasta llegar a la ciudad) y estancia en un hotel. Un bebé que toma biberón (desgraciadamente no puedo darle el pecho) y tomar ya verduras, carne y fruta. No sé si mi experiencia puede servir a alguien, si es así me alegraría mucho. Si no, al menos, la comparto con todos vosotros :)
Y recuerdo, antes de que nadie se me eche a la yugular, en este post hablo de mi experiencia personal que para eso es mía (o en todo caso, de la nuestra) ^_^. Hablo de lo que ha supuesto para mí viajar con un peque de 8 meses a una ciudad de Estados Unidos, en un vuelo directo de 8 horas (+1h de taxi hasta llegar a la ciudad) y estancia en un hotel. Un bebé que toma biberón (desgraciadamente no puedo darle el pecho) y tomar ya verduras, carne y fruta. No sé si mi experiencia puede servir a alguien, si es así me alegraría mucho. Si no, al menos, la comparto con todos vosotros :)
Antes del viaje
- Consultar Google Maps en busca de los supermercados más cercanos. En EEUU hay varias "pharmacy" abiertas 24h que venden comida para bebés, aunque la oferta es limitada. Nosotros acabamos yendo a The Whole Foods, una cadena de alimentación orgánica y maravillosa, en la que la oferta era increíblemente variada... ¡había miles de potitos de todos los tamaños y sabores! Y buenísimos, además de muy bien de precio (y eso que eran orgánicos) ^_^ :) También se puede solicitar ayuda en el hotel o a algún amigo que tengamos en el país, para que nos orienten.
- Consultar Internet para conocer qué marcas de potitos/leche/cereales hay, sabores, etc. y hacerse una lista para poder preguntar en caso de no encontrarlos en el supermercado.
- En caso de alojarse en un hotel, solicitar una cuna para nuestra habitación. Muchos hoteles la ofrecen y suele ser gratis. En caso contrario, existen webs a través de las que puedes alquilar durante tus vacaciones todo lo que necesitas para tu bebé (cochecito, trona, balancín, sillín de coche, cunita). Aquí también podría mencionar que podrías llevarte alguna cuna de estas de viaje pero como yo no las he probado y desconozco qué tal, no voy a decir nada :)
- Hablar con la aerolínea si el bebé todavía puede hacer uso de una de las cunas del avión para solicitar expresamente esos asientos. Y aunque no pueda, siempre es mejor dejar constancia de que se viaja con un bebé y que se prefieren esos asientos, son más espaciosos y cómodos. Ah y también podéis solicitar comida para vuestro bebé, por si acaso, oye.
- Dejar la comida de los primeros días de vuelta de vacaciones preparada: papillas congeladas o potitos comprados y asegurarnos de que tenemos agua mineral, leche y cereales para la vuelta. Que cuando volvamos estaremos muertos y no querremos salir a comprar!
- Planificar qué hacer con los pañales y toallitas, ¿nos los llevamos? ¿los compramos allí? Dependerá de los días y del espacio en la maleta. Nosotros, al final, como teníamos espacio, decidimos llevar suficientes pañales, pero podríamos haber comprado perfectamente (ya había investigado ^_^).
- Revisar el seguro médico del peque y hablar con la compañía en caso de tener seguro privado
- Hacer una lista con todo lo que necesitamos meter en la bolsa exclusiva del peque y en la maleta (para él), así vamos apuntando lo que recordamos y seguro que no nos olvidamos nada.
El próximo post irá sobre la preparación del viaje en sí: equipaje, traslado al aeropuerto, vuelo y llegada a destino.
Un beso,
Lau
viernes, 24 de septiembre de 2010
Premios Bitácoras: clasificación parcial
Durante mi estancia en el hospital recibí una noticia que me hizo mucha gracia: ¡tanto Puente Aéreo como El Blog de un Minibicho aparecían en la clasificación parcial de Mejor Blog Personal de los Premios Bitácoras 2010!
El Blog de un Minibicho aparece en una flamante posición número 15 y Puente Aéreo aparece en la posición 23. ¡Qué sorpresón! ¡Minibicho FTW! Ya le veo recogiendo el premio, jijijijijiji...
¡Muchas gracias a los que ya nos habéis votado! Y a los que no... ¿a qué esperáis? ¡A votar! :)
Besos,
Lau
El Blog de un Minibicho aparece en una flamante posición número 15 y Puente Aéreo aparece en la posición 23. ¡Qué sorpresón! ¡Minibicho FTW! Ya le veo recogiendo el premio, jijijijijiji...
¡Muchas gracias a los que ya nos habéis votado! Y a los que no... ¿a qué esperáis? ¡A votar! :)
Besos,
Lau
En el hospital
Esta vez tengo una razón de peso por haber tenido el blog desactualizado tantos días: he estado ingresada durante una semana en el hospital. Sí, fui a urgencias pensando que me darían un chute de algo y me mandarían para casa y se me quedaron 6 noches. Telita.
Después de dos visitas al médico de la Seguridad Social (el primero no me hizo caso ni me dio tratamiento; el segundo me visitó pero sin pruebas tampoco acertó demasiado), el miércoles 15 me fui a urgencias porque ya no podía más: dolor intensísimo de riñones, náuseas, vómitos, fiebres, tiritonas y escalofríos. En fin, hecha un desastre estaba. Ahí me hicieron analíticas de orina y sangre y una radiografía para finalmente decirme que "estaba muy malita": tenía los leucocitos disparados a 30mil (cuando el máximo es 10mil) y una infección aguda de riñones. Total, me ingresaron. Y yo pensé que me ingresaban por una noche, por darme un hartón de antibióticos y ponerme buena... ¡pero 6 noches estuve allí! Analíticas todos los días, radiografías, ecografías, cambio de vía de un brazo al otro (ahora parezco una yonkie, con todos los brazos pinchados)... en fin, un rollo. Se ve que fue grave la cosa...
Lo peor fue no ver a Eric. Lo echaba tanto de menos que no se puede describir con palabras. Al final, el domingo, harta de esperar, vino a verme y me animó muchísimo. Qué ganas tenía de verle, abrazarle, darle besos, madre mía... aunque cuando se fue lo pasé peor porque recuerdo que se me quedé mirando con una carita como diciendo "¿y tú no te vienes?". Buf, lo peor. Ni dolores, ni vías, ni mareos ni nada puede compararse al dolor de echar de menos al bichito. Nunca habíamos estado tantos días separados. :(
En fin, ahora ya estoy en casa recuperándome. Voy más lenta de lo que pensaba (el antibiótico es lo que tiene), pero bueno, poco a poco. Y al menos ya estoy en casa (comodidad) con mi bichito. Y mi madre ha estado aquí todos estos días y ha sido una ayuda increíble, así que recuperándome ando :)
Besos,
Lau
p.d. Y me he olvidado de alguien que ha estado a mi lado en todo momento... y no debería haberme olvidado, lo siento Luis. A veces tomamos el amor por sentado y es lo peor que nos puede pasar, así que desde aquí le mando un beso enorme a Luis que me ayudó haciéndome compañía y aguantándome (que no es poco) en el hospital. Sin él desde luego no hubiese aguantado. Te quiero, vida, gracias por estar ahí.
Después de dos visitas al médico de la Seguridad Social (el primero no me hizo caso ni me dio tratamiento; el segundo me visitó pero sin pruebas tampoco acertó demasiado), el miércoles 15 me fui a urgencias porque ya no podía más: dolor intensísimo de riñones, náuseas, vómitos, fiebres, tiritonas y escalofríos. En fin, hecha un desastre estaba. Ahí me hicieron analíticas de orina y sangre y una radiografía para finalmente decirme que "estaba muy malita": tenía los leucocitos disparados a 30mil (cuando el máximo es 10mil) y una infección aguda de riñones. Total, me ingresaron. Y yo pensé que me ingresaban por una noche, por darme un hartón de antibióticos y ponerme buena... ¡pero 6 noches estuve allí! Analíticas todos los días, radiografías, ecografías, cambio de vía de un brazo al otro (ahora parezco una yonkie, con todos los brazos pinchados)... en fin, un rollo. Se ve que fue grave la cosa...
Lo peor fue no ver a Eric. Lo echaba tanto de menos que no se puede describir con palabras. Al final, el domingo, harta de esperar, vino a verme y me animó muchísimo. Qué ganas tenía de verle, abrazarle, darle besos, madre mía... aunque cuando se fue lo pasé peor porque recuerdo que se me quedé mirando con una carita como diciendo "¿y tú no te vienes?". Buf, lo peor. Ni dolores, ni vías, ni mareos ni nada puede compararse al dolor de echar de menos al bichito. Nunca habíamos estado tantos días separados. :(
En fin, ahora ya estoy en casa recuperándome. Voy más lenta de lo que pensaba (el antibiótico es lo que tiene), pero bueno, poco a poco. Y al menos ya estoy en casa (comodidad) con mi bichito. Y mi madre ha estado aquí todos estos días y ha sido una ayuda increíble, así que recuperándome ando :)
Besos,
Lau
p.d. Y me he olvidado de alguien que ha estado a mi lado en todo momento... y no debería haberme olvidado, lo siento Luis. A veces tomamos el amor por sentado y es lo peor que nos puede pasar, así que desde aquí le mando un beso enorme a Luis que me ayudó haciéndome compañía y aguantándome (que no es poco) en el hospital. Sin él desde luego no hubiese aguantado. Te quiero, vida, gracias por estar ahí.
martes, 14 de septiembre de 2010
Viajar con un bebé. Parte 1
Lo habéis visto en el blog, así que lo sabéis bien: a Luis y a mí nos encanta viajar. Solo hace falta hacer un repaso de las crónicas de viajes en el blog para darnos cuenta de que viajar es una de nuestras grandes pasiones. Cuando nos quedamos embarazados tuvimos que oír más de una y más de dos y más de tres veces aquello de "se os ha acabado viajar" seguido de una sonrisita tipo '¿a que jode?' (aunque sé que a veces no nos lo decían de mala fe). Nos lo dijeron tantas veces que empezamos a pensar que quizá sí que estaría la cosa jodida y recuerdo que nos íbamos diciendo el uno al otro "bueeeeeno, quizá tendremos que hacer viajes más cortos, a sitios por Europa o España, más cerquita". Lo decíamos medio dudando medio convencidos y un poco acojonados con tanto comentario. Ahora me río, claro.
Cuando nació Eric, después de las 3-4 primeras semanas de "adaptación" y "aprendizaje" (que sí, son maravillosas, pero también una locura... ¡una maravillosa locura!) fuimos viendo que aquello no era para tanto. Sí, es un bebé y sí, tiene sus horarios y limitaciones, pero no resta en tu vida, sino que suma. A la segunda semana de vida fuimos a un bar alemán de un centro comercial a comer los tres juntos, para "probar" qué tal era la 'logística' ^_^. No tuvimos ningún problema así que a la semana siguiente fuimos al restaurante japonés Aki a comer con unos amigos y a la siguiente cogimos el AVE para ir a ver a mi familia a Igualada (o mejor dicho, para que ellos vieran y conocieran a Eric). Y desde entonces no hemos parado. Hemos intentado salir a comer y a dar largos paseos todos los fines de semana con Eric, hemos ido a casas de amigos, hemos hecho alguna fiestecilla en casa... todo para que se 'acostumbrara' al ruido, a la gente, al barullo, aunque también, sinceramente, porque nos apetecía, porque nos encanta hacer cosas con Eric, nos encanta estar con él y que forme parte de nuestras vidas. Es decir, una decisión egoísta más, le queremos con nosotros ^_^.
Total, que cuando nos planteamos coger vacaciones teníamos varias opciones: 1) en apartamento que mis padres tienen en la playa; 2) algún sitio en España; 3) algún sitio en Europa y 4) algún sitio más lejano. La primera opción significaba un ahorro considerable de dinero, pero sonaba aburrido en un verano en el que Eric tampoco hubiese disfrutado tanto la playa (¡el año que viene ya veréis!); la segunda consistía en 'salir' pero en quedarnos en el mismo país donde tenemos lo conocido en cuestión de papillas, potitos, pañales, medicinas y demás; la tercera implicaba un poco más de logística pero de todos los viajes fuera de España era la que nos ofrecía vuelos menos largos y supuestamente mejores para ir con un bebé; la cuarta implicaba un vuelo largo, jet-lag y un sitio desconocido en cuestión de pañales/papillas/potitos/medicinas.
Vista la logística del día a día con Eric, no tardamos mucho en decidirnos. Después de repasar algunas opciones en Europa, nos lanzamos un órdago: ¿y si nos vamos a EEUU? Y es que nos encanta Estados Unidos, así que había ganas. Total, ya que vamos a coger un avión, nos decíamos. Y al final, después de repasar varios posibles destinos nos decantamos por Washington D.C. Sí, era un vuelo de 8 horas; sí, tendríamos una diferencia horaria de 6 horas y estaríamos 11 días fuera de casa con un bebé de 8 meses... pero no era para tanto, no? :)))
Y como sabéis, no, no lo fue. Sabíamos que iba a ser fácil, aunque siempre te queda esa pequeña duda que llevas escondida en un rinconcito de tu corazón y que no compartes con nadie (no sea que al compartirla se haga realidad). Fue fácil, muy fácil... y fueron las mejores vacaciones de nuestra vida porque fueron las primeras que pasamos con Eric, porque fueron 15 días de estar juntos, los tres, a solas, 24 horas al día (algo que desde la baja por paternidad de Luis no habíamos vuelto a hacer, solo habíamos pasado fines de semana juntos). Así que el que diga que no se puede viajar con un bebé, sinceramente, miente. Y no hablo de aspectos económicos aquí (porque viajar con un bebé tampoco implica un gasto enorme, ya que el hotel es gratis, el avión solo pagas tasas y seguro, etc...), me refiero única y exclusivamente a las ganas y la decisión de viajar con un bebé. Presupongamos que hay dinero para ello y más. Si uno no viaja, es porque no quiere... y pone al bebé de excusa. Se puede, como decía el señor que vive actualmente en la Casa Blanca. Se puede y se disfruta. Que es lo importante.
Sin embargo, viajar con un bebé implica organización. Organización y algo de previsión, pero esto no es algo nuevo para un papá o una mamá reciente. Cuando eres padre te das cuenta de que con un niño necesitas organización y previsión para todo. Ya no vale eso de "ya veremos", al menos no en lo referente a él: nosotros podemos decir 'ya veremos qué comemos hoy' y acabar pidiendo unas pizzas, pero su comida tiene que estar prevista, sea lo que sea. A eso me refiero con organización y previsión. No es algo negativo, de hecho, aprendes a organizarte mejor la vida y a tener ciertas cosas muy claras y controladas. Y naturalmente, cuando vas de viaje, más. Y eso es lo que voy a intentar compartir en este post... aunque veo que me está quedando muy largo, así que supongo que van a ser unos cuantos posts :)
Y naturalmente, y antes de que nadie se me eche a la yugular, en este post hablo de mi experiencia personal que para eso es mía ^_^. Hablo de lo que ha supuesto para mí viajar con un peque de 8 meses a una ciudad de Estados Unidos, en un vuelo directo de 8 horas (+1h de taxi hasta llegar a la ciudad) y estancia en un hotel en el centro de Washington DC. Un bebé que toma biberón (desgraciadamente no puedo darle el pecho) y tomar ya verduras, carne y fruta. No sé si mi experiencia puede servir a alguien, si es así me alegraría mucho. Si no, al menos, la comparto con todos vosotros :)
Ideas generales básicas, por si no queréis leer los posts posteriores sobre cosas a hacer/tener en cuenta antes del viaje, sobre el equipaje, sobre qué hacer durante las vacaciones, sobre qué hacer una vez de vuelta a casa... éstas son las ideas básicas a tener en cuenta:
Sigo con otro post más específico sobre cosas a tener en cuenta antes del viaje, al que le seguirá otro de consejos sobre el viaje en avión y la llegada al hotel, consejos para disfrutar de nuestra estancia y más para superar la vuelta. Ya veis, mínimo 5 posts, así que me callo ya y dejo éste aquí. Otro día, más :)
Besos,
Lau
Cuando nació Eric, después de las 3-4 primeras semanas de "adaptación" y "aprendizaje" (que sí, son maravillosas, pero también una locura... ¡una maravillosa locura!) fuimos viendo que aquello no era para tanto. Sí, es un bebé y sí, tiene sus horarios y limitaciones, pero no resta en tu vida, sino que suma. A la segunda semana de vida fuimos a un bar alemán de un centro comercial a comer los tres juntos, para "probar" qué tal era la 'logística' ^_^. No tuvimos ningún problema así que a la semana siguiente fuimos al restaurante japonés Aki a comer con unos amigos y a la siguiente cogimos el AVE para ir a ver a mi familia a Igualada (o mejor dicho, para que ellos vieran y conocieran a Eric). Y desde entonces no hemos parado. Hemos intentado salir a comer y a dar largos paseos todos los fines de semana con Eric, hemos ido a casas de amigos, hemos hecho alguna fiestecilla en casa... todo para que se 'acostumbrara' al ruido, a la gente, al barullo, aunque también, sinceramente, porque nos apetecía, porque nos encanta hacer cosas con Eric, nos encanta estar con él y que forme parte de nuestras vidas. Es decir, una decisión egoísta más, le queremos con nosotros ^_^.
Total, que cuando nos planteamos coger vacaciones teníamos varias opciones: 1) en apartamento que mis padres tienen en la playa; 2) algún sitio en España; 3) algún sitio en Europa y 4) algún sitio más lejano. La primera opción significaba un ahorro considerable de dinero, pero sonaba aburrido en un verano en el que Eric tampoco hubiese disfrutado tanto la playa (¡el año que viene ya veréis!); la segunda consistía en 'salir' pero en quedarnos en el mismo país donde tenemos lo conocido en cuestión de papillas, potitos, pañales, medicinas y demás; la tercera implicaba un poco más de logística pero de todos los viajes fuera de España era la que nos ofrecía vuelos menos largos y supuestamente mejores para ir con un bebé; la cuarta implicaba un vuelo largo, jet-lag y un sitio desconocido en cuestión de pañales/papillas/potitos/medicinas.
Vista la logística del día a día con Eric, no tardamos mucho en decidirnos. Después de repasar algunas opciones en Europa, nos lanzamos un órdago: ¿y si nos vamos a EEUU? Y es que nos encanta Estados Unidos, así que había ganas. Total, ya que vamos a coger un avión, nos decíamos. Y al final, después de repasar varios posibles destinos nos decantamos por Washington D.C. Sí, era un vuelo de 8 horas; sí, tendríamos una diferencia horaria de 6 horas y estaríamos 11 días fuera de casa con un bebé de 8 meses... pero no era para tanto, no? :)))
Y como sabéis, no, no lo fue. Sabíamos que iba a ser fácil, aunque siempre te queda esa pequeña duda que llevas escondida en un rinconcito de tu corazón y que no compartes con nadie (no sea que al compartirla se haga realidad). Fue fácil, muy fácil... y fueron las mejores vacaciones de nuestra vida porque fueron las primeras que pasamos con Eric, porque fueron 15 días de estar juntos, los tres, a solas, 24 horas al día (algo que desde la baja por paternidad de Luis no habíamos vuelto a hacer, solo habíamos pasado fines de semana juntos). Así que el que diga que no se puede viajar con un bebé, sinceramente, miente. Y no hablo de aspectos económicos aquí (porque viajar con un bebé tampoco implica un gasto enorme, ya que el hotel es gratis, el avión solo pagas tasas y seguro, etc...), me refiero única y exclusivamente a las ganas y la decisión de viajar con un bebé. Presupongamos que hay dinero para ello y más. Si uno no viaja, es porque no quiere... y pone al bebé de excusa. Se puede, como decía el señor que vive actualmente en la Casa Blanca. Se puede y se disfruta. Que es lo importante.
Sin embargo, viajar con un bebé implica organización. Organización y algo de previsión, pero esto no es algo nuevo para un papá o una mamá reciente. Cuando eres padre te das cuenta de que con un niño necesitas organización y previsión para todo. Ya no vale eso de "ya veremos", al menos no en lo referente a él: nosotros podemos decir 'ya veremos qué comemos hoy' y acabar pidiendo unas pizzas, pero su comida tiene que estar prevista, sea lo que sea. A eso me refiero con organización y previsión. No es algo negativo, de hecho, aprendes a organizarte mejor la vida y a tener ciertas cosas muy claras y controladas. Y naturalmente, cuando vas de viaje, más. Y eso es lo que voy a intentar compartir en este post... aunque veo que me está quedando muy largo, así que supongo que van a ser unos cuantos posts :)
Y naturalmente, y antes de que nadie se me eche a la yugular, en este post hablo de mi experiencia personal que para eso es mía ^_^. Hablo de lo que ha supuesto para mí viajar con un peque de 8 meses a una ciudad de Estados Unidos, en un vuelo directo de 8 horas (+1h de taxi hasta llegar a la ciudad) y estancia en un hotel en el centro de Washington DC. Un bebé que toma biberón (desgraciadamente no puedo darle el pecho) y tomar ya verduras, carne y fruta. No sé si mi experiencia puede servir a alguien, si es así me alegraría mucho. Si no, al menos, la comparto con todos vosotros :)
Ideas generales básicas, por si no queréis leer los posts posteriores sobre cosas a hacer/tener en cuenta antes del viaje, sobre el equipaje, sobre qué hacer durante las vacaciones, sobre qué hacer una vez de vuelta a casa... éstas son las ideas básicas a tener en cuenta:
- Horarios. Es lo más importante. Hay que intentar mantener sus horarios de comida y descanso si queremos que el bebé disfrute y nos haga disfrutar a nosotros. Eric es un niño de horarios bastante marcados (8-9h biberón; 12-13h papilla de verduras con carne; 16-17h papilla de frutas; 20-21h baño y biberón y a la cama, con siestas pequeñitas después de cada toma y una grandota después del almuerzo) e intentamos ser fieles a estos horarios desde el día 0. Y funcionó.
- Cochecito. Para nosotros nuestro Stokke Xplory ha sido una bendición: Eric está tan cómodo en él que durmió sus siestas tranquilamente en su Xplory mientras nosotros turisteábamos. Dudo que con un cochecito más "plegable" hubiese aguantado tantas horas de turisteo, sinceramente
- Comida. Hay que prepararse antes y decidir qué se va a llevar en la maleta y qué vamos a comprar e informarse. En nuestro caso llevamos leche de fórmula y cereales en la maleta y compramos papillas de verduras y frutas para los 11 días allí, después de investigar supermercados y marcas. Lo mismo aplica en cuestión de ropa, baberos, pañales, toallitas, etc.
- Jet-lag. Si hay cambio horario, hay que intentar que el peque coja el ritmo del destino final lo más rápido posible pero con paciencia: él no entiende que tiene jet-lag, no le forcemos :)
Sigo con otro post más específico sobre cosas a tener en cuenta antes del viaje, al que le seguirá otro de consejos sobre el viaje en avión y la llegada al hotel, consejos para disfrutar de nuestra estancia y más para superar la vuelta. Ya veis, mínimo 5 posts, así que me callo ya y dejo éste aquí. Otro día, más :)
Besos,
Lau
lunes, 13 de septiembre de 2010
¿Mejor Blog Personal?
Esta mañana nos hemos llevado una sorpresa a través de InfluenZia.net, ya que este blog, Puente Aéreo, aparecía en la sección de blog destacado... ¡toma ya!
¡Muchísimas gracias! ¡De verdad! Seré sincera. ¿Qué queréis que os diga? ¡Me encanta! Sí, no puedo evitarlo, me ha gustado que saliera el blog recomendado, sobre todo porque este es un blog familiar, para amigos y familia, pero a través de él he conocido a mucha gente, sé que he llegado a las vidas de otra mucha gente que ha llegado aquí de google-rebote y eso, sinceramente, me gusta.
Puente Aéreo tiene ya 6 años (¡6!) y lo creamos con un propósito muy claro: compartir con nuestra familia y amigos nuestro día a día, nuestras emociones, nuestras reflexiones... y ahí seguimos, 6 años después, haciendo exactamente lo mismo, pero más, porque sabemos que hay mucha más gente que nos lee y que ya son parte de nuestra "familia" y "amigos". Y no pido más, no pido ser el blog más conocido del mundo ni nada parecido, porque ése no es le propósito del mismo, pero de vez en cuando gusta que alguien lo recomiende públicamente, qué queréis que os diga, :)))) Y lo mismo sucede con El Blog de un Minibicho, que creé el mismo día que la prueba de embarazo dijo que estábamos embarazados: lo creamos pensando en familia y amigos, pero también pensando en Eric, en que sería un maravilloso recuerdo de unos años que él viviría pero no recordaría, no os parece?

Y no me gusta demasiado hacer autobombo/promoción, pero con este post de InfluenZia me he animado, va. Resulta que en los Premios Bitácoras hay una categoría llamada "Mejor Blog Personal". Y como creo que tanto Puente Aéreo como El Blog de un Minibicho son blogs personales, ¿qué tal si nos votáis a mejor blog personal? Bueno, sólo si os gustan estos blogs, claro...
Y si no, votad al blog que más os guste, pero votad, porque a veces me da la sensación de que los resultados de este tipo de premios no reflejan la realidad de la blogosfera, sinceramente. Aunque probablemente me equivoque y simplemente sea que yo no suelo leer los blogs que ganan este tipo de premios, no lo sé.
Pues eso, que si os gusta este blog y el blog del bichito, ya sabéis, a los Bitácoras :D
Besos,
Lau
¡Muchísimas gracias! ¡De verdad! Seré sincera. ¿Qué queréis que os diga? ¡Me encanta! Sí, no puedo evitarlo, me ha gustado que saliera el blog recomendado, sobre todo porque este es un blog familiar, para amigos y familia, pero a través de él he conocido a mucha gente, sé que he llegado a las vidas de otra mucha gente que ha llegado aquí de google-rebote y eso, sinceramente, me gusta.
Puente Aéreo tiene ya 6 años (¡6!) y lo creamos con un propósito muy claro: compartir con nuestra familia y amigos nuestro día a día, nuestras emociones, nuestras reflexiones... y ahí seguimos, 6 años después, haciendo exactamente lo mismo, pero más, porque sabemos que hay mucha más gente que nos lee y que ya son parte de nuestra "familia" y "amigos". Y no pido más, no pido ser el blog más conocido del mundo ni nada parecido, porque ése no es le propósito del mismo, pero de vez en cuando gusta que alguien lo recomiende públicamente, qué queréis que os diga, :)))) Y lo mismo sucede con El Blog de un Minibicho, que creé el mismo día que la prueba de embarazo dijo que estábamos embarazados: lo creamos pensando en familia y amigos, pero también pensando en Eric, en que sería un maravilloso recuerdo de unos años que él viviría pero no recordaría, no os parece?

Y no me gusta demasiado hacer autobombo/promoción, pero con este post de InfluenZia me he animado, va. Resulta que en los Premios Bitácoras hay una categoría llamada "Mejor Blog Personal". Y como creo que tanto Puente Aéreo como El Blog de un Minibicho son blogs personales, ¿qué tal si nos votáis a mejor blog personal? Bueno, sólo si os gustan estos blogs, claro...
Y si no, votad al blog que más os guste, pero votad, porque a veces me da la sensación de que los resultados de este tipo de premios no reflejan la realidad de la blogosfera, sinceramente. Aunque probablemente me equivoque y simplemente sea que yo no suelo leer los blogs que ganan este tipo de premios, no lo sé.
Pues eso, que si os gusta este blog y el blog del bichito, ya sabéis, a los Bitácoras :D
Besos,
Lau
Patatas con sal gorda y romero
Cuando estuvimos en Washington DC, fuimos al burger joint del Top Chef Spike Mandelsohn, la Good Stuff Eatery en Capitol Hill. Este restaurante de hamburguesas creado por el chef Spike Mandelsohn es toda una institución ya no solo en el barrio de Capitol Hill, sino en todo Washington DC y vayas a la hora que vayas siempre hay gente. Y es que las hamburguesas están buenísimas: hay varios menús, están hechas al momento, jugositas y ricas, pero lo que realmente me enamoró del sitio fueron las patatas fritas. Un apunte: en Estados Unidos las patatas fritas que normalmente acompañan a muchos platos son siempre hechas a mano, nada de utilizar pasta de patata congelada como se estila por España. Ahí son patatas cortadas a mano y fritas en el propio restaurante, cada uno con su técnica específíca. Y vaya diferencia.
Pues lo que os decía. La hamburguesa me gustó muchísimo (tomé la Prez Obama con beicon, mermelada de cebolla, queso roquefort y mayonesa de rábano picante), pero las patatas fueron las que me ganaron el corazón, las "Spike's Village Fries" con sal gorda, tomillo y romero... ¡deliciosas! Así que el otro día decidí hacerlas en casa, porque son realmente fáciles de hacer y encima están buenísimas: lavé bien las patatas, les dejé trozos de piel (se lleva mucho en Estados Unidos), las corté y freí en abundante aceite y cuando las saqué de la sartén les añadí sal gorda, tomillo y romero... ¡ñam!
Probadlas, están espectaculares. Acompañando una buena hamburguesa casera, tenéis una comida rica rica. La hamburguesa del chef Luis lleva carne de ternera a la parrilla, mayonesa de curry, beicon, cebolla pochadita y lechuguita. Ah, y queso, of course. ¡Ñam!
Un beso,
Lau
Pues lo que os decía. La hamburguesa me gustó muchísimo (tomé la Prez Obama con beicon, mermelada de cebolla, queso roquefort y mayonesa de rábano picante), pero las patatas fueron las que me ganaron el corazón, las "Spike's Village Fries" con sal gorda, tomillo y romero... ¡deliciosas! Así que el otro día decidí hacerlas en casa, porque son realmente fáciles de hacer y encima están buenísimas: lavé bien las patatas, les dejé trozos de piel (se lleva mucho en Estados Unidos), las corté y freí en abundante aceite y cuando las saqué de la sartén les añadí sal gorda, tomillo y romero... ¡ñam!
Probadlas, están espectaculares. Acompañando una buena hamburguesa casera, tenéis una comida rica rica. La hamburguesa del chef Luis lleva carne de ternera a la parrilla, mayonesa de curry, beicon, cebolla pochadita y lechuguita. Ah, y queso, of course. ¡Ñam!
Un beso,
Lau
jueves, 9 de septiembre de 2010
Presentación Premios Bitácoras 2010
El martes estuvimos en la Presentación de los Premios Bitácoras 2010, primer evento 2.0 al que íbamos con Eric. Y es que había que aprovechar que era cerca de casa, en la maravillosa La Casa Encendida y a una hora relativamente decente para Eric, que como bloggero también quería estar allí, :)
La gran novedad de este año es que los premios no se entregan en el EBE en Sevilla, sino en Madrid en el marco de unas jornadas sobre Internet que han llamado...wait for it...InterQué. Al que se haya inventado ese nombre, por favor, que cambie de trabajo que está claro que esto no es lo suyo. Madre mía, no podían haber escogido otro nombre más... más... más cutre? Suena a risa. Por desgracia (^_^) el fin de semana del evento InterQué estamos en Londres de bodorrio y turisteo, así que tenemos excusa para no ir, porque sinceramente, me niego a ir a un evento con ese nombre (vale, estoy exagerando por el bien del post, lo reconozco).
Eric, aburridillo, acabó durmiéndose:
La presentación de los premios fue algo más sosa que el año pasado. Se nota que la gente allí va a tomarse unas cañas en la maravillosa terraza de la Casa Encendida y que la 'presentación' en sí es una excusa para hacerlo más formal. Los speakers de este año fueron Raul Ordoñez, responsable de comunicación de Bitácoras.com, y Carlos Salas, director de lainformación.com. El primero estuvo en su línea, pero el segundo se cubrió de gloria intentando simpatizar con la audiencia. Y no, Carlos, no todos los bloggers son frikis ni todos los frikis son fans de Star Wars ni todos los frikis o bloggers son descastados y marginados que no tienen "nada" en la vida (sus palabras al referirse a bloggers que no tienen estudios). Sí, sabemos que eres un periodista y que te crees "más" pero ni tanto ni tan poco. Como recomendación para futuras charlas, deja a Chewbacca tranquilo y muéstrate tal como eres y no como crees que es la audiencia, porque vaya metidas de pata, madre mía. Alucinando me dejó.
Otra cosa que me sorprendió es que este año no hicieron repaso de quién patrocinaba qué. Pusieron una slide con los logos de todos los patrocinadores, los leyeron en alto y arreando que es gerundio. Desde luego, la presencia de los patrocinadores fue mínima en la presentación. Me hubiese gustado que al menos hubieran dicho "Bubok patrocina el mejor blog cultural", por ejemplo, para al menos enterarme allí (ya que era el evento de "presentación") y supongo que a los patrocinadores no les hizo mucha gracia tampoco. No sé si les merece mucho la pena a los patrocinadores esta especie de patrocinio...
Finalmente, a lo que iba todo el mundo. A la terracita a tomarnos unas cañas y a hacer eso que ahora llaman "networking" que al final no deja de ser conocer y poner cara a gente que no está en tu día a día 1.0 pero sí en tu entorno 2.0. Nosotros pudimos conocer y poner cara a varios twitteros, vimos a otros que hacía siglos que no veíamos (es lo que tiene ni ir a tanto evento 2.0 ^_^) y muchos pudieron conocer a nuestro Eric @minibicho, así que lo pasamos bien. Nos tomamos una cervecita, charlamos con unos y con otros y sobre las 20:30h nos fuimos a casita a dar de cenar al bichito y ponerle a dormir.
@luisete y @minibicho en la terraza de La Casa Encendida:
Llevo desde ayer intentando votar El Blog de un Minibicho como Mejor blog personal en Bitácoras, pero da error, así que hasta que no lo solucionen poca cosa podemos hacer, pero vaya, si queréis ir intentando votar vosotros también podéis hacerlo desde aquí.
Eric aplaude cuando le cuento que le vamos a nominar a mejor blog personal:
Besos
Lau
Eric, aburridillo, acabó durmiéndose:
La presentación de los premios fue algo más sosa que el año pasado. Se nota que la gente allí va a tomarse unas cañas en la maravillosa terraza de la Casa Encendida y que la 'presentación' en sí es una excusa para hacerlo más formal. Los speakers de este año fueron Raul Ordoñez, responsable de comunicación de Bitácoras.com, y Carlos Salas, director de lainformación.com. El primero estuvo en su línea, pero el segundo se cubrió de gloria intentando simpatizar con la audiencia. Y no, Carlos, no todos los bloggers son frikis ni todos los frikis son fans de Star Wars ni todos los frikis o bloggers son descastados y marginados que no tienen "nada" en la vida (sus palabras al referirse a bloggers que no tienen estudios). Sí, sabemos que eres un periodista y que te crees "más" pero ni tanto ni tan poco. Como recomendación para futuras charlas, deja a Chewbacca tranquilo y muéstrate tal como eres y no como crees que es la audiencia, porque vaya metidas de pata, madre mía. Alucinando me dejó.
Otra cosa que me sorprendió es que este año no hicieron repaso de quién patrocinaba qué. Pusieron una slide con los logos de todos los patrocinadores, los leyeron en alto y arreando que es gerundio. Desde luego, la presencia de los patrocinadores fue mínima en la presentación. Me hubiese gustado que al menos hubieran dicho "Bubok patrocina el mejor blog cultural", por ejemplo, para al menos enterarme allí (ya que era el evento de "presentación") y supongo que a los patrocinadores no les hizo mucha gracia tampoco. No sé si les merece mucho la pena a los patrocinadores esta especie de patrocinio...
Finalmente, a lo que iba todo el mundo. A la terracita a tomarnos unas cañas y a hacer eso que ahora llaman "networking" que al final no deja de ser conocer y poner cara a gente que no está en tu día a día 1.0 pero sí en tu entorno 2.0. Nosotros pudimos conocer y poner cara a varios twitteros, vimos a otros que hacía siglos que no veíamos (es lo que tiene ni ir a tanto evento 2.0 ^_^) y muchos pudieron conocer a nuestro Eric @minibicho, así que lo pasamos bien. Nos tomamos una cervecita, charlamos con unos y con otros y sobre las 20:30h nos fuimos a casita a dar de cenar al bichito y ponerle a dormir.
@luisete y @minibicho en la terraza de La Casa Encendida:
Llevo desde ayer intentando votar El Blog de un Minibicho como Mejor blog personal en Bitácoras, pero da error, así que hasta que no lo solucionen poca cosa podemos hacer, pero vaya, si queréis ir intentando votar vosotros también podéis hacerlo desde aquí.
Eric aplaude cuando le cuento que le vamos a nominar a mejor blog personal:
Besos
Lau
lunes, 6 de septiembre de 2010
Sonrisas
Eric es un niño muy risueño, se ríe muchísimo y con sus sonrías contagia a todos los que estamos a su alrededor y disfrutamos de él. Durante las vacaciones a Washington DC disfrutamos tanto, tantísimo, que la vuelta se nos ha hecho muy dura a todos (a él también, que con 8 meses ya sabe comunicar que está enfadado porque te ha echado de menos en la guarde...), así que me permito poner dos fotos que me gustan mucho, para recordar esos maravillosos días que pasamos en la capital del país yanqui.
Hay muchísimas fotos más y probablemente otro día pondría (o pondré ^_^) otras, pero hoy me quedo con estas dos, con la sonrisa de Eric junto a su papá y junto a su mamá.
Gracias bichito por hacernos sonreír todos los días.
Un beso,
Lau
domingo, 5 de septiembre de 2010
Embarazo y estrés
El tema del embarazo y el estrés se ha tocado en multitud de ocasiones y probablemente mucho mejor de lo que lo pueda tocar yo, por aquello de que yo no tengo conocimientos médicos; pero sí una experiencia personal de cómo fue mi embarazo, con estrés incluido.
Se ha demostrado ya que el estrés es el causante del bajo peso del recién nacido y en muchos casos de un parto prematuro. Y mi caso es la prueba de ello. Sé que el estrés que sufrí durante mi embarazo fue la causa del poco líquido amniótico que detectaron a principios de octubre y esta falta de líquido fue, a su vez, la causa de que Eric no se pusiera en posición céfalica (y que por lo tanto me tuvieran que hacer césarea) y que naciera en la semana 37, un poquito antes de lo que le hubiese tocado, y con un peso relativamente bajito. Todo eso lo sé. No me lo ha dicho ningún médico, pero sé que es así y siempre que leo artículos relacionados con el embarazo y el estrés, me acuerdo de esos momentos. Como me ha pasado esta semana, después de leer un artículo en un periódico de tirada nacional. Me acuerdo, no puedo evitarlo. Y me sigue doliendo recordarlo.
La segunda mitad de mi embarazo fue una época muy dura profesionalmente. Es triste que en un momento de felicidad personal tan extrema, el trabajo te influya de una manera tan negativa. Como muchos sabéis, porque os lo conté en su momento, durante la segunda mitad de mi embarazo tuve que externalizar a todo mi equipo: buscar una empresa que se ajustara a las necesidades de mi empresa pero que fueran capaces de adaptarse a las necesidades de mi equipo, acordar objetivos y KPIs, redactar el SOW, tener en cuenta todos los cambios técnicos y prácticos... hasta ahí es mucho trabajo, pero aprendí a hacerlo y lo hice. Ése no fue tanto el problema, aunque estrés también hubo. El problema fue la parte "humana", la reacción de la gente que sufrieron el proceso de externalización. Yo puedo comprender su enfado hasta cierto punto, pero solo hasta cierto punto. No había otra opción: o externalizábamos o todos al paro, punto pelota, con lo cual, poco más a decir. Y no fue el enfado hacia la externalización, sino el enfado hacia mi persona (lo cual hasta cierto punto puedo entender, al fin y al cabo es el precio que tienes que pagar por ser responsable de un equipo de personas) y sobre todo el cambio de actitud hacia mí. Justo el día en que me dieron un susto de muerte cuando detectaron en las ecografías falta de líquido amniótico y me mandaron reposo durante 2 semanas, justo ese día todo cambió y compañeros de mi equipo a los que consideraba "amigos" dejaron de hablarme e intentaron borrarme completamente de sus vidas (ya sé que suena chorra, pero Facebook es un ejemplo). Eso me creó muchísimo estrés en un momento en el que necesitaba reposo y tranquilidad. Bien, estupendo. Y la cosa no cambió. Cuando me reincorporé al trabajo dos semanas después, la frialdad fue tan extrema que intenté dejarlo todo cerrado cuando antes y cogerme la baja por maternidad. Necesitaba dejar cerrados todos los cabos del proceso de externalización y cogerme la baja, olvidarme de todo. El timing no era ideal, pero sinceramente, no era culpa mía... ¿qué queríais que hiciera? ¿Ponerme un tapón y decirle a Eric "ahora no me viene bien que nazcas por temas de curro, ya si eso te aviso cuando me libere un poco"? Es estúpido. Las cosas vienen como vienen y a todos nos puede pasar. Hice todo lo posible, me dejé la piel y sinceramente creo que hice un buen trabajo. Total, dejé todo listo y me fui de baja, porque ya no podía más (y ahora que lo reviso, fue el 9 de diciembre... faltaba nada para dar a luz). Pero claro, eso tampoco gustó a estos 'compañeros' (como si les hubiese dejado "abandonados", ya me dirás tú) y es una actitud que sigo pagando a día de hoy, 4 meses después de reincorporarme al trabajo. Pero intento que no me afecte, intento que me dé igual. Y de hecho, sólo me afecta cuando estoy en el trabajo. Cuando salgo y estoy con Eric, se me olvida todo, pero cuando el bichito se duerme, me acuerdo, me acuerdo.
Es fácil decirle a una embarazada que debe evitar estar estresada durante su embarazo. Lo difícil es decírselo a todos los que la rodean, a la sociedad en general, porque hay gente que no quiere entenderlo. Y más en el mundo laboral. Y son esos, por desgracia, los que más estrés te crean. Y tendrás a 300 personas positivas a tu lado, que te intentarán ayudar y tranquilizar, pero si hay 2 que quieren hacerte daño, lo conseguirán. Es el poder de la minoría.
En fin, una reflexión.
Besos,
Lau
Se ha demostrado ya que el estrés es el causante del bajo peso del recién nacido y en muchos casos de un parto prematuro. Y mi caso es la prueba de ello. Sé que el estrés que sufrí durante mi embarazo fue la causa del poco líquido amniótico que detectaron a principios de octubre y esta falta de líquido fue, a su vez, la causa de que Eric no se pusiera en posición céfalica (y que por lo tanto me tuvieran que hacer césarea) y que naciera en la semana 37, un poquito antes de lo que le hubiese tocado, y con un peso relativamente bajito. Todo eso lo sé. No me lo ha dicho ningún médico, pero sé que es así y siempre que leo artículos relacionados con el embarazo y el estrés, me acuerdo de esos momentos. Como me ha pasado esta semana, después de leer un artículo en un periódico de tirada nacional. Me acuerdo, no puedo evitarlo. Y me sigue doliendo recordarlo.
La segunda mitad de mi embarazo fue una época muy dura profesionalmente. Es triste que en un momento de felicidad personal tan extrema, el trabajo te influya de una manera tan negativa. Como muchos sabéis, porque os lo conté en su momento, durante la segunda mitad de mi embarazo tuve que externalizar a todo mi equipo: buscar una empresa que se ajustara a las necesidades de mi empresa pero que fueran capaces de adaptarse a las necesidades de mi equipo, acordar objetivos y KPIs, redactar el SOW, tener en cuenta todos los cambios técnicos y prácticos... hasta ahí es mucho trabajo, pero aprendí a hacerlo y lo hice. Ése no fue tanto el problema, aunque estrés también hubo. El problema fue la parte "humana", la reacción de la gente que sufrieron el proceso de externalización. Yo puedo comprender su enfado hasta cierto punto, pero solo hasta cierto punto. No había otra opción: o externalizábamos o todos al paro, punto pelota, con lo cual, poco más a decir. Y no fue el enfado hacia la externalización, sino el enfado hacia mi persona (lo cual hasta cierto punto puedo entender, al fin y al cabo es el precio que tienes que pagar por ser responsable de un equipo de personas) y sobre todo el cambio de actitud hacia mí. Justo el día en que me dieron un susto de muerte cuando detectaron en las ecografías falta de líquido amniótico y me mandaron reposo durante 2 semanas, justo ese día todo cambió y compañeros de mi equipo a los que consideraba "amigos" dejaron de hablarme e intentaron borrarme completamente de sus vidas (ya sé que suena chorra, pero Facebook es un ejemplo). Eso me creó muchísimo estrés en un momento en el que necesitaba reposo y tranquilidad. Bien, estupendo. Y la cosa no cambió. Cuando me reincorporé al trabajo dos semanas después, la frialdad fue tan extrema que intenté dejarlo todo cerrado cuando antes y cogerme la baja por maternidad. Necesitaba dejar cerrados todos los cabos del proceso de externalización y cogerme la baja, olvidarme de todo. El timing no era ideal, pero sinceramente, no era culpa mía... ¿qué queríais que hiciera? ¿Ponerme un tapón y decirle a Eric "ahora no me viene bien que nazcas por temas de curro, ya si eso te aviso cuando me libere un poco"? Es estúpido. Las cosas vienen como vienen y a todos nos puede pasar. Hice todo lo posible, me dejé la piel y sinceramente creo que hice un buen trabajo. Total, dejé todo listo y me fui de baja, porque ya no podía más (y ahora que lo reviso, fue el 9 de diciembre... faltaba nada para dar a luz). Pero claro, eso tampoco gustó a estos 'compañeros' (como si les hubiese dejado "abandonados", ya me dirás tú) y es una actitud que sigo pagando a día de hoy, 4 meses después de reincorporarme al trabajo. Pero intento que no me afecte, intento que me dé igual. Y de hecho, sólo me afecta cuando estoy en el trabajo. Cuando salgo y estoy con Eric, se me olvida todo, pero cuando el bichito se duerme, me acuerdo, me acuerdo.
Es fácil decirle a una embarazada que debe evitar estar estresada durante su embarazo. Lo difícil es decírselo a todos los que la rodean, a la sociedad en general, porque hay gente que no quiere entenderlo. Y más en el mundo laboral. Y son esos, por desgracia, los que más estrés te crean. Y tendrás a 300 personas positivas a tu lado, que te intentarán ayudar y tranquilizar, pero si hay 2 que quieren hacerte daño, lo conseguirán. Es el poder de la minoría.
En fin, una reflexión.
Besos,
Lau
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