martes, 29 de junio de 2010

Pizza a la Jamie Oliver

Soy fan de Jamie Oliver. Soy fan de la pizza. Y soy fan de la panificadora. Y el domingo combiné estas tres aficiones e hice pizza casera siguiendo una receta de Jamie Oliver y adaptándola a mi panificadora.

Sé que probablemente @panepanna o @pintxo o @pepekitchen (tuiteros de mi lista gastrofans, cuyos blogs y recetas sigo y leo y apunto mis "pendientes") se tiren de los pelos cuando vean esta receta, pero lo cierto es que a mí me ha gustado mucho el resultado... ¡y a Luis también! :) Eso sí, que quede claro, es para conseguir una masa algo gordita y esponjosa buenísima (o sea que si queréis masa finita finita más complicado, aunque amasando quizá que se consiga)! Buenísima!!!! Y si hubiera tenido una piedra de horno, ¡mejor todavía! Pero bueno, todo se andará...

Así que ahí va mi receta de masa para pizza, adaptada de una receta original de Jamie:

275gr agua tibia
1/2 cucharada de sal
2 cucharadas de aceite de oliva
400gr de harina de fuerza
100gr de sémola de trigo
(si no tenéis, ponéis 500gr de harina de fuerza solo)
1 sobre de levadura seca

Meterlo todo en la panificadora (preferiblemente por ese orden) en el programa masas (en mi caso es el programa 11) y listos. Obviamente, si no tenéis panificadora la podéis hacer igual, a mano. Os dejo las instrucciones de Jamie, aquí.

Una vez terminado el programa, amasar hasta darle la forma deseada y... ¡a rellenar la pizza! Yo le puse salsa de tomate con pimienta negra y orégano, queso mozzarela, beicon, atún y cebolla... ¡Ñam!

Pizza (masa Jamie Oliver)

¿Os apetece un poquito?

;)


miércoles, 23 de junio de 2010

Medio año

Hoy hace medio año que nació Eric... ¡medio año!

¡Medio año!

Lo repito, lo repito y lo repito y no me lo creo, ¡medio año! ¡El tiempo, definitivamente, vuela! Y aunque lo haya dicho millones de veces ya y penséis todos que soy una pesada (que sí, que lo soy), no puedo evitar decirlo otra vez... es el medio año más feliz de mi vida. Ayer me lo comentaba Luis, a raíz del cumplemedioaño de Eric: uno no sabe lo maravilloso que es tener hijos hasta que los tiene. Y es verdad. Es imposible de imaginar. Imposible. Como he dicho ya muchas veces, es lo más precioso/bonito/maravilloso/importante/pon-el-adjetivo-que-quieras que me he hecho en esta vida. Y es insuperable.

Así que para celebrar el cumplemedioaño de Eric, os dejo con un video que seguro os hará sonreír (se "estrena" antes aquí que en su blog!).


Y nosotros lo celebraremos en clase de matronatación, ¡yuppiiiiiiiiii!

Feliç miganiversari, Eric!

;)

domingo, 20 de junio de 2010

Centímetros

Los que nos conocéis sabéis que yo soy muy bajita y que Luis es muy alto. Más concretamente: yo mido 1,54m y Luis 1,94m... ¡40 centímetros de diferencia! :D

La verdad es que me importa más bien poco ser bajita, aunque en algunas ocasiones es un rollo. Como por ejemplo cuando quiero utilizar el trípode después de Luis... ¡no llego al visor!

¿Solución casera? ¡Subirme a una escalera!

Trípode + escalera

Seré bajita, pero recursos no me faltan.

Besos,
Lau
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Okay, you know I'm short and Luis is tall, that's no big news. The other day, during a photo session at home, I had to make use of a ladder, ^_

sábado, 19 de junio de 2010

Celebrando nuestro aniversario

Hoy hemos ido al antiguo Bauzá H&R (hoy Vincci SoMA), donde nos casamos hace 5 años, a celebrar como todos los años nuestro aniversario. Es bonito volver año tras año y recordar ese día, saludar año tras año a los trabajadores del hotel y especialmente este año presentarles a Eric. Ha sido un auténtico placer, como todos los años, pero este año más ;)

Nos han ofrecido hacernos un "menú degustación" personalizado (¡y con maridaje!) y obviamente hemos aceptado, ya que van a cambiar la carta dentro de unos días y querían ofrecernos algunos de los "platos estrella". Pues genial, oye.

A ver, a mí qué me van a dar de comer?

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Yo quiero beber de eso que bebe mamá, que parece que le gusta...

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Copitas de cava y hemos empezado con una gelatina de verduritas y un caldo de cigala que estaba simplemente ESPECTACULAR. No tengo palabras, ese caldito estaba increíble, buenísimo, alucinante. Seguidamente nos han traído un platazo de jamón de bellota con grissini y aceite de arbequina. Qué voy a decir, sobran las palabras... ¡buenísimo! Si hasta Eric lo miraba con unos ojitos, el pobre, jajajajaja. Después nos han traído una tosta con membrillo de arándanos y foie que estaba... ¡cómo estaba la tosta! ¡Me ha encantado! Me tomaría otra ahora mismito, jijijiji.... Después un platazo de verduritas de temporada con salsa de cochinillo... ¡y qué manera de comer verduritas! Yo es que ha sido probar la salsa de cochinillo y ver el cochinillo ahí asadito, ¡qué rico! Y finalmente una pieza de secreto ibérico con migas. Yo no soy muy fan de las migas, pero esas migas estaban buenísimas, con sus mini-uvitas y yo que sé qué más... ¡y la pieza de secreto estaba espectacular!

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Y para terminar, el postre: piña flambeada al ron añejo con helado de mojito... ¡buenísimo! La piña estaba buenísima, pero el helado de mojito estaba todavía más bueno... ¡a Eric le ha encantado! ;) Mirad, miras:

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¡Dame máááááááááááááááás!

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Y luego nos hemos tomado unas chupitos mientras le dábamos la fruta a Eric, que se ha quedado roque al terminar, así que para bajar el alcohol que llevábamos en sangre, hemos vuelto andando a casa... ¡vaya paseíto!

Ha sido genial volver a celebrar nuestro aniversario, como todos los años y esta vez presentarles a Eric. Un auténtico placer.

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Un beso,
Lau

jueves, 17 de junio de 2010

El puente de los enamorados

Ayer 16 de junio hizo 5 años que Luis y yo nos casamos. Era un jueves y nos casamos en la junta de distrito de Chamberí en compañía de nuestros padres, la hermana de Luis, un tío de Luis y un amigo común, Tom. Fue la que llamamos "la boda real" ^_^

Boda Real

Hoy hace 5 años que celebramos nuestra "bienvenida de casados" en un pub irlandés del centro. No fue una despedida porque ya estábamos casados. Era un viernes y nos juntamos con varios amigos que habían llegado ya para participar de la celebración de nuestra boda al día siguiente.

Mañana hará 5 años que en compañía de unas 100 personas entre familiares y amigos venidos de varias ciudades de España, Inglaterra, Francia, Alemania, Suecia... celebramos una "boda ficticia". Hubo ceremonia, vestidos elegantes, lágrimas, cocktail, sonrisas, fotos, cena, baile y más risas. Y para nosotros, la suite del aquel entonces Hotel Bauzà H&R (hoy Vincci SoMA), totalmente gratis... ¡una maravilla! Tuvimos la "excusa" perfecta de que Luis todavía iba con muletas - se rompió el tendón de Aquiles solo 2 meses antes de la boda, así que no estaba para muchos trotes y bailoteos, lo que nos dio la excusa ideal para disfrutar un poco más de la suite, jijiji.

Marido y mujer

Es lo que llamamos nuestro "puente" particular, el puente de los enamorados, en el que celebramos que año tras año, seguimos queriéndonos. Igual, pero diferente. Diferente, pero igual.

Puente de los Suspiros

El sábado iremos a celebrarlo, como todos los años, al restaurante del hotel. Pero este año Eric vendrá con nosotros. No por primera vez, porque el año pasado ya estuvo en mi tripita y no me dejó tomar vinito, ni el foie al que nos invitaron e hizo que me sentara un poco raro el cordero... jajajjaa, así que este año mejor! Esperemos que alguno de los maitres, camareros/as o organizadores que estuvieron en nuestra boda y que año tras año nos ven celebrar nuestro aniversario en el hotel estén el sábado y puedan conocer a Eric. Me hace mucha ilusión. Que somos 3, y eso también hay que celebrarlo. Día a día.

Un beso,
Lau

PD. Y ayer Eric nos dio una sorpresa y nos regaló unas flores preciosas, pero eso casi mejor que lo cuente él en su blog, no? ... ¡gracias cariño!

miércoles, 16 de junio de 2010

Matronatación

El miércoles pasado comenzamos las clases de matronatación en la piscina Splashtic (que se encuentra en el casi-muerto centro comercial de la Ermita del Santo, ahora llamado Art Decó o alguna chorrada similar)... ¡y me encantó!

El monitor es un chico joven pero increíblemente atento con todos y súper cariñoso y simpático con los niños, conectamos enseguida y creo que eso es fundamental. Eric al principio lo miraba todo con unos ojos como platos y con una concentración increíble. Hubo un ejercicio en concreto que no le gustó nada: boca arriba con su cabeza recostada sobre mi hombro derecho. Se quejó y se puso a medio llorar y dejó claro que así no. Y la mama le cogió y le puso de otra manera y santas pascuas, ^_^. También le pusimos dentro de una especie de flotador que le gustó si notaba mi otra mano en su tripita - si no, empezaba a fruncir el sueño... ¡era tan divertido verle! Al final de la clase ahí estaba el tío chapoteando como un loco salpicándose y salpicándome de agua y haciendo uuuuuu y oooooo y disfrutando como un enano (que es lo que es). Y el momento estrella fue cuando lo sumergí en el agua... ¡dos veces! No hubo llanto ni sorpresa ni nada... ¡tan pancho el tío! Fue guay!!!!! :))))

Eso sí, el estrés de después (lava al niño, cámbiale, vístele, dúchate, vístete, recoge todo y para casa) es un poco demasiado, aunque hoy ya voy más "organizada" que ya no es el primer día y ya no vamos de "novatos". Y además hoy probablemente esté en la clase Luis, así que al salir yo me encargaré de Eric mientras Luis se ducha y demás ;)

Tengo ganas de que sea la semana que viene para que me vuelva a tocar a mí. Es increíble, son solo 30 minutos pero me cundieron muchísimo, me lo pasé bomba con Eric y disfruté muchísimo de ese rato, entre él y yo.

Besotes,
Lau

martes, 1 de junio de 2010

Conciliación y maternidad

Hace tres semanas que me reincorporé a mi puesto de trabajo en eBay después de la baja por maternidad. Hace sólo tres semanas y me parece una eternidad. Hace tres semanas que Luis despierta a Eric a las 7:30h, lo cambia y lo viste y van xino-xano a la guardería. A las 8h y pocos minutos Luis siempre me llama para decirme que "el paquete ya ha sido entregado" y contarme si Eric estaba dormidito, si ha sonreído, si estaba bien... Yo a esas horas ya estoy tomándome mi primer café del día solita en la oficina, mientras leo mis correos, escucho música y organizo mi día. Y es que para poder organizarnos yo decidí coger una reducción de jornada de 8 a 15h... bueno, realmente no nos quedaba otra, que Eric no podía vivir todo el día en la guardería, pobrecito. Y antes de que las voces feministas nos salten a la yugular y digan "ya está, y por qué tiene que ser la madre y no el padre la que se coja reducción de jornada?" os diré que 1) yo lo necesitaba y quería y 2) Luis encontró su trabajo en Lewis pocas semanas antes de que naciera Eric, con lo cual más difícil lo tenía.

Sabía que el horario de 8 a 15h iba a ser duro. Me despierto a las 6:20h y salgo pitando para coger el metro a las 7h y llegar a la oficina un poco antes de las 8h. Lo único bueno de esa horita de metro mañanera es mi kindle, tengo un ratito para mí, para leer, y eso me encanta, aunque hay días que estoy realmente agotada. Como rápido de tupper delante del ordenador para a las 15h salir pitando al metro a buscar a Eric. Entre unas cosas y otras llego a la guardería a las 16:20h, justo cuando él está terminando de tomarse la fruta. Ha desayunado, comido y merendado en la guardería, tela. Cuando llego Eric siempre me regala una sonrisota y me agarra de la camiseta, después de todo el día sin verle es una sensación indescriptible ver cómo me reconoce y me regala esa enorme sonrisota. Volvemos a casa paseando, entre risas y charlas (sí, hablo constantemente con él de camino a casa y le hago tonterías para que se ría y lo pase bien y no, no me da vergüenza, ^_^). En casa normalmente se duerme un ratito, se echa una minisiesta, y más ahora que el calor aprieta... y luego, cuando Luis sale de trabajar o bien nos vemos en casa o bien nos juntamos en Príncipe Pío o en Sol para tomarnos algo y volver a casa juntos. A las 20:20h solemos bañarle, le damos el súper bibi de la noche y le ponemos a dormir antes de las 21h. Esta es nuestra rutina diaria.

Y es duro. Sabía que este horario iba a ser duro personalmente y también profesionalmente, pero no imaginé cuánto. Sé que muchas mujeres han estado, están (¡y estarán!) en mi situación y no quiero que este post se lea como una "queja", sino como una reflexión personal, un "compartir mis emociones", sin nada más (no empecéis a elucubrar en buzz y reader como habéis hecho otras veces, ^_^). No quiero compararme con nadie, no quiero parecer una víctima ni una super-woman. Sólo quiero contaros cómo me siento, nada más.

Y me siento, a veces, abrumada. Hay días en los que ni una comida le puedo dar a Eric, que como ya he dicho desayuna, come y merienda en la guarde. En casa sólo nos queda el bibi de la cena, que nos repartimos entre Luis y yo: a veces él, a veces yo, a veces un rato cada uno. Abrumada, porque quiero estar más con mi hijo y no puedo; abrumada porque hay días en los que ni un biberón le puedo dar a mi hijo; abrumada, porque hay días que ni tiempo me da a comer en la oficina (y tengo que picar algo a las cinco y pico, cuando llego a casa); abrumada porque a veces me da la sensación que no doy lo máximo de mí ni como madre ni como profesional... pero lo intento. Lo intento con todas mis fuerzas y espero que eso sea suficiente. Abrumada, al final, porque me da la sensación que no llego a todo.

Intento que las horas que estoy en la oficina sean lo más productivas posibles. Intento que las horas que paso con Eric por las tardes sean lo más "intensas" posibles (juego con él, le hablo, hacemos fotos, paseamos...), pero es duro. En el trabajo el resto de compañeros siguen su horario y no puedo ni pedirles y menos exigirles que se adapten al mío... soy yo la que tengo que adaptarme a su horario, como pueda, al final es cosa mía. Y cuesta. Cuesta que se tomen decisiones o se solucionen cosas cuando yo no estoy en la oficina, cuesta no estar ahí, cuesta mucho. Pero por otra parte, cuando estoy con Eric, se me olvida todo lo demás, se me olvidan los problemas de trabajo, las preocupaciones y el hecho de no poder estar ahí en ciertas reuniones, tomas de decisiones o lo que sea. Es lo que hay. Ahora mismo tengo claro que prefiero tener jornada reducida y poder disfrutar un poco más de mi hijo. Cueste lo que cueste.

Un lío, eso sí. Un lío mental bastante gordo. Abrumador. Psicológicamente. Y ya no hablemos de físicamente... ¡ésa es otra historia! Pero no hay cansancio que no se supere con una sonrisa del pequeñajo. Aunque suene a tópico, es verdad. Y todo, todo, se hace más llevadero cuando lo recoges en la guardería, te ve y te sonríe de oreja a oreja. Ahí se te olvida todo. Se te olvida el cansancio, se te olvida la sensación de querer y no poder estar con él que has tenido toda la mañana, se te olvida la impotencia de no poder estar al 100% en tu trabajo tampoco y lo que ello puede conllevar. Se te olvida todo y te reafirmas en tu decisión de que ese pequeñajo es lo más importante que hay en tu vida... y que todo lo vale. Por él.

Un beso,
Laura