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jueves, 8 de julio de 2010

Tormenta

Llevaba todo el día nublado y amenazando lluvia, pero amenazando sólo, así que cuando he ido a buscar a Eric a la guarde le he preguntado si quería volver a casa dando un paseo, quizá arriesgándonos a que nos cayera la del pulpo (y no Paul, precisamente). Eric parecía que tenía ganas de dar un paseo y yo también, necesitaba ese ratito, así que andando que hemos vuelto.

Esperando la tormenta

Y claro, Ley de Murphy, al rato, se ha puesto a llover. Primero han sido 3 gotas y ha parado. Nos hemos refugiado en una tienda de animales (Eric, chinchilla; chinchilla, Eric) y hemos seguido nuestro camino. Ahí ha surgido la primera "cara" de Eric. En cuanto le ha caído alguna gotita en la cabeza, ha mirado al cielo como enfurruñao, como cabreado pidiendo explicaciones... ¡me he partido de la risa! Pero aquí no acababa la cosa, no...

A los cinco minutos, oooootra vez gotazas con intensidad, así que nos hemos refugiado en una parada de autobús hasta que ha parado y otra vez hemos seguido con nuestro paseo. A los tres minutos, en un sitio donde no había donde cobijarse, trueno. Y no un trueno cualquiera, no, ¡vaya trueno! Y naturalmente, otra "cara" de Eric: ha abierto los ojos mogollón, medio enfurruñao y giraba la cabeza, mirando hacia todos lados, ¡pobrico! Jajajajaja... pero todavía no había terminado nuestra experiencia con la tormenta.

Comienza a llover más fuerte (¡muuuucho más fuerte!) y por suerte encontramos un árbol que nos da cobijo y esperamos hasta que... ¡cae un rayo! No a nosotros, no os asustéis, pero cerca. Tanto Eric como yo lo hemos visto bien y claro, ¡otra "cara" de Eric: ha parpadeado súper rápido, como diciendo, "¿esto qué es lo que es?"... ¡me he partido de la risa! Aunque no tanto al darme cuenta de que estábamos debajo de un árbol, así que en un sprint que ni el Lewis ése atlético hemos llegado a unos bajos donde hemos esperado a que parara un poco más.

Y así ha sido el "paseo" de hoy, íbamos parando cada 50 metros, buscando cobijo, jajajajaja. Pero ha sido genial verle descubrir una tormenta y ver cómo iba reaccionando ante las gotas, el trueno, el rayo... ¡me he partido de la risa! Fantástico. Y justamente hoy, lo necesitaba más que nunca. Estos pequeños momentos te hacen recordar lo maravilloso que es ser madre.

;)

Lau

martes, 1 de junio de 2010

Conciliación y maternidad

Hace tres semanas que me reincorporé a mi puesto de trabajo en eBay después de la baja por maternidad. Hace sólo tres semanas y me parece una eternidad. Hace tres semanas que Luis despierta a Eric a las 7:30h, lo cambia y lo viste y van xino-xano a la guardería. A las 8h y pocos minutos Luis siempre me llama para decirme que "el paquete ya ha sido entregado" y contarme si Eric estaba dormidito, si ha sonreído, si estaba bien... Yo a esas horas ya estoy tomándome mi primer café del día solita en la oficina, mientras leo mis correos, escucho música y organizo mi día. Y es que para poder organizarnos yo decidí coger una reducción de jornada de 8 a 15h... bueno, realmente no nos quedaba otra, que Eric no podía vivir todo el día en la guardería, pobrecito. Y antes de que las voces feministas nos salten a la yugular y digan "ya está, y por qué tiene que ser la madre y no el padre la que se coja reducción de jornada?" os diré que 1) yo lo necesitaba y quería y 2) Luis encontró su trabajo en Lewis pocas semanas antes de que naciera Eric, con lo cual más difícil lo tenía.

Sabía que el horario de 8 a 15h iba a ser duro. Me despierto a las 6:20h y salgo pitando para coger el metro a las 7h y llegar a la oficina un poco antes de las 8h. Lo único bueno de esa horita de metro mañanera es mi kindle, tengo un ratito para mí, para leer, y eso me encanta, aunque hay días que estoy realmente agotada. Como rápido de tupper delante del ordenador para a las 15h salir pitando al metro a buscar a Eric. Entre unas cosas y otras llego a la guardería a las 16:20h, justo cuando él está terminando de tomarse la fruta. Ha desayunado, comido y merendado en la guardería, tela. Cuando llego Eric siempre me regala una sonrisota y me agarra de la camiseta, después de todo el día sin verle es una sensación indescriptible ver cómo me reconoce y me regala esa enorme sonrisota. Volvemos a casa paseando, entre risas y charlas (sí, hablo constantemente con él de camino a casa y le hago tonterías para que se ría y lo pase bien y no, no me da vergüenza, ^_^). En casa normalmente se duerme un ratito, se echa una minisiesta, y más ahora que el calor aprieta... y luego, cuando Luis sale de trabajar o bien nos vemos en casa o bien nos juntamos en Príncipe Pío o en Sol para tomarnos algo y volver a casa juntos. A las 20:20h solemos bañarle, le damos el súper bibi de la noche y le ponemos a dormir antes de las 21h. Esta es nuestra rutina diaria.

Y es duro. Sabía que este horario iba a ser duro personalmente y también profesionalmente, pero no imaginé cuánto. Sé que muchas mujeres han estado, están (¡y estarán!) en mi situación y no quiero que este post se lea como una "queja", sino como una reflexión personal, un "compartir mis emociones", sin nada más (no empecéis a elucubrar en buzz y reader como habéis hecho otras veces, ^_^). No quiero compararme con nadie, no quiero parecer una víctima ni una super-woman. Sólo quiero contaros cómo me siento, nada más.

Y me siento, a veces, abrumada. Hay días en los que ni una comida le puedo dar a Eric, que como ya he dicho desayuna, come y merienda en la guarde. En casa sólo nos queda el bibi de la cena, que nos repartimos entre Luis y yo: a veces él, a veces yo, a veces un rato cada uno. Abrumada, porque quiero estar más con mi hijo y no puedo; abrumada porque hay días en los que ni un biberón le puedo dar a mi hijo; abrumada, porque hay días que ni tiempo me da a comer en la oficina (y tengo que picar algo a las cinco y pico, cuando llego a casa); abrumada porque a veces me da la sensación que no doy lo máximo de mí ni como madre ni como profesional... pero lo intento. Lo intento con todas mis fuerzas y espero que eso sea suficiente. Abrumada, al final, porque me da la sensación que no llego a todo.

Intento que las horas que estoy en la oficina sean lo más productivas posibles. Intento que las horas que paso con Eric por las tardes sean lo más "intensas" posibles (juego con él, le hablo, hacemos fotos, paseamos...), pero es duro. En el trabajo el resto de compañeros siguen su horario y no puedo ni pedirles y menos exigirles que se adapten al mío... soy yo la que tengo que adaptarme a su horario, como pueda, al final es cosa mía. Y cuesta. Cuesta que se tomen decisiones o se solucionen cosas cuando yo no estoy en la oficina, cuesta no estar ahí, cuesta mucho. Pero por otra parte, cuando estoy con Eric, se me olvida todo lo demás, se me olvidan los problemas de trabajo, las preocupaciones y el hecho de no poder estar ahí en ciertas reuniones, tomas de decisiones o lo que sea. Es lo que hay. Ahora mismo tengo claro que prefiero tener jornada reducida y poder disfrutar un poco más de mi hijo. Cueste lo que cueste.

Un lío, eso sí. Un lío mental bastante gordo. Abrumador. Psicológicamente. Y ya no hablemos de físicamente... ¡ésa es otra historia! Pero no hay cansancio que no se supere con una sonrisa del pequeñajo. Aunque suene a tópico, es verdad. Y todo, todo, se hace más llevadero cuando lo recoges en la guardería, te ve y te sonríe de oreja a oreja. Ahí se te olvida todo. Se te olvida el cansancio, se te olvida la sensación de querer y no poder estar con él que has tenido toda la mañana, se te olvida la impotencia de no poder estar al 100% en tu trabajo tampoco y lo que ello puede conllevar. Se te olvida todo y te reafirmas en tu decisión de que ese pequeñajo es lo más importante que hay en tu vida... y que todo lo vale. Por él.

Un beso,
Laura

miércoles, 14 de abril de 2010

La baja por maternidad

Ayer era mi último día de baja por maternidad... ¡y Eric no tiene ni 4 meses!

No, no estoy en la oficina todavía, porque he juntado la hora de lactancia en varios días seguidos y después voy a gastar 4 días de vacaciones que me quedaban del año pasado. Total, que me reincorporo el lunes 10 de mayo. Fecha temida. ¿Por qué? Porque será el primer día de Eric en la guardería y sinceramente, me da mucha cosilla, ¡es tan pequeño!

Creo que la baja por maternidad de 4 meses es increíblemente corta. ¿A los 4 meses ya tenemos que enviar al niño a la guardería? Y hablo de guarderías porque en mi caso no tenemos a nadie cercano que pueda cuidar de nuestro hijo, como les sucede a muchas familias en toda España. Sinceramente, creo que un niño de 4 meses es todavía un bebé, con necesidades especiales y concretas que dudo mucho que en la guardería puedan cubrir, sobre todo si tienen que cuidar a 7 más en el camino. Y no, no me entendáis mal, creo firmemente en las guarderías - los niños socializan con otros niños, aprenden a esperar su turno, a compartir juegos y juguetes, aprenden horarios y disciplina, etc. Pero un niño de 4 meses no está preparado todavía para todo eso. Un niño de 1 año sí, pero 4 meses? Y ésa es mi queja.

Todas las familias (y con esto me refiero a padres y madres, nunca a madres únicamente) deberían poder optar a una baja más larga, si quisieran, aunque hubiera reducción salarial como sucede en algunos países. Estamos a la cola de Europa en este sentido y es penoso. No hay dinero para las pensiones, tendremos que subir la edad de jubilación... ¡pues claro! La gente cada vez tarda más en tener hijos y tiene menos por una cuestión económica: los trabajos son precarios y los salarios están por los suelos. Y quizá sí, quizá nos hayamos acostumbrado a vivir "mejor", a querer vivir "mejor", ¿pero qué tiene eso de malo? ¿Nos tenemos que conformar en comer sopa todos los días porque no tenemos más dinero? Veo la situación en otros países y siempre digo lo mismo: "estamos haciendo el panoli". Los precios de la vivienda están por las nubes, los salarios por los suelos, las ayudas son inexistentes... ¿qué coño hacemos en España?

En fin, que me lío. Mucho tendría que cambiar este país para asemejarse a algunos compañeros europeos. Pero me temo que el tema no es sólo de ayudas, sino también de mentalidad... ¡y eso es tan difícil de cambiar! El 10 de mayo Eric tendrá 4 meses escasos y tendré que dejarlo con unos desconocidos y confiar en que lo van a cuidar y tratar bien. Y sé que lo harán, porque he ido a la guardería y demás, pero al fin y al cabo son desconocidos y yo les confío a mi hijo que todavía es un bebé. Y no, no estoy preparada para ello... pero tendré que estarlo.

Un beso,
Laura