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domingo, 20 de marzo de 2011

Minirecetas: Mini-okonomiyaki

En casa nos encanta la cocina japonesa y disfrutamos mucho tanto yendo a nuestro restaurante japonés favorito (Aki) como cocinando en casa.

Uno de los platos que más nos gustan y que no suele frecuentar las cartas de muchos restaurantes es el okonomiyaki, una especie de torta/pizza japonesa hecho a base de harina, huevo y agua en el que le puedes poner básicamente lo que tú quieras. Y como nosotros queríamos cenar okonomiyaki pensé, 'por qué no hacer una versión mini para Eric?'. Y dicho y hecho.

Y a Eric le gustó tantísimo que os la dejo aquí, por si os animáis. Un poco diferente a la receta que tenemos publicada en japonismo.com ;)

Mini-okonomiyaki

Ingredientes
Para la masa:

  • 100gr de harina para okonomiyaki (se puede comprar en supermercados japoneses, aunque si no la encontráis también podéis utilizar harina normal)
  • 1 huevo mediano
  • 120 cc de agua

Para el relleno: repollo, cebolla, beicon (también gambas, calamar, pimiento, etc.)

Opcional: salsa okonomiyaki, mayonesa japonesa, katsuobushi (copos de bonito secos)

Preparación

  1. Mezclar la harina, el huevo y el agua y batir bien hasta que no queden grumos.
  2. Preparar el relleno: cortar el repollo en juliana y luego en trozos pequeñitos, al igual que el beicon y la cebolla.
  3. Calentar una plancha (o en todo caso una sartén grande) y freír un poco el beicon y la cebolla (así nos aseguramos de que están bien hechos).
  4. A continuación, retirar el beicon y la cebolla de la plancha y echar una cucharada o dos de masa (depende de lo grande que queramos hacer el okonomiyaki). 
  5. Seguidamente, echar por encima una buena cantidad de repollo (una buena montañita) y encima el beicon y la cebolla.
  6. Dejamos cocer tranquilamente y 5 minutos más tarde echamos un poco de masa por encima de la 'montaña'. 
  7. Con mucho cuidado, pero con mucha decisión, giramos con una espátula grande para cocer por el otro lado.
  8. Aplastamos con la espátula para asegurarnos de que toda la masa se va haciendo.
  9. Dejamos otros 10 minutos más. Aplastamos para asegurarnos de que la masa está cocida.
  10. Servir en un plato y opcionalmente podemos poner un poco de mayonesa japonesa, salsa okonomiyaki y katsuobushi. Nosotros nos decantamos por poner sólo salsa okonomiyaki, que le da un sabor dulzón.
A Eric le encantó. No dejó casi nada... ¡ole! Ya tengo ganas de hacerle muchas más recetas japonesas como nikujaga o kappa-makis, jejejeje... así va haciéndose al sabor de la comida japonesa y estará preparado para cuando vayamos a Japón (¿este año?).

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Aquí os dejo con la foto del okonomiyaki "para mayores" que cenamos Luis y yo anoche... Ñam, ñam, ñam, jejejejejeje:

Okonomiyaki

Un beso,
Lau

sábado, 19 de marzo de 2011

Segundo día del padre

Hoy hemos celebrado, por segunda vez, el día del padre. Hemos empezado el día haciendo pancakes (puse la receta en su día, aquí) y desayunando tranquilamente los tres en la mesa grande... :)

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Mirad qué guapos los dos hombres de la casa, recién levantados:

Desayunando pancakes caseros en su segundo día del padre

Después le hemos dado a papá sus regalitos. Un dibujo en forma de coche, con la foto de Eric y estampado con los dedos de Eric, que pintó con pintura de manos en la guardería. Y en casa hicimos una copia de su mano en plastilina (aunque el barniz no terminó de funcionar como debía y la plastilina no se endureció, raro, raro).

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Y después nos hemos preparado, cogido el metro e ido a un concesionario de Toyota. Allí hemos visto el Toyota Prius Advance y sin pensárnoslo demasiado (ya lo habíamos pensado suficiente), hemos decidido hacer la reserva de uno en rojo metalizado... ¡ole, ole y ole! Ahora toca papeleos varios, hacer la prueba y pedirlo definitivamente al almacén. En dos-tres semanas tenemos coche ;)

Para celebrarlo, hemos ido un rato al parque a los columpios y hemos dado un laaaaaargo paseo hasta llegar a Sol, donde le hemos dado la comida a Eric y hemos mirado sillas de coche para él. Después de comprar cuatro cosas, hemos vuelto a casa a preparar nuestra comida: un aperitivo variado (empanadillas de pollo al curry, calamar, sardinitas...) y de principal entraña con salsa barbacoa... ¡espectacular! Además nos hemos tomado unas cervecitas y lo hemos disfrutado de lo lindo.

Eso sí, después apetecía echarse siesta pero... Eric no ha querido, así que un poco después de darle la fruta hemos dado un híper-mega-paseo por la zona del Parque de Arganzuela. Pero un híper-mega-paseo, eh? Que hemos llegado a casa muertos, pero con ganas de darle de cenar a Eric algo que no había comido nunca: okonomiyaki. Así que dicho y hecho, le hemos preparado un mini-okonomiyaki (sí, pondré la adaptación en mini-recetas) y... ¡ha sido un éxito brutal! Le ha encantado, se lo ha comido casi todo (ha dejado 3 trocitos de nada). Increíble.

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Ahora el pitufo duerme y nosotros aprovechamos para macbookear (yo desde el sofá, que se está más cómodo) antes de cenar okonomiyaki nosotros también, jijijijiji.

Feliz día del padre a todos los papás.

Un abrazo,
Lau

lunes, 28 de abril de 2008

Finde con amigos

Este fin de semana ha estado dedicado a dos cosas: comidas y cenas con amigos y Fórmula 1.

El sábado, después de desayunar, fuimos al supermercado oriental que está en Príncipe Pío a comprar cuatro cosillas (bueno, debería decir 10 o 15, ^_^) y como no encontramos todo lo que buscábamos, cogimos el metro y fuimos hasta el supermercado japonés Tokyo-ya. Entre ambos sitios compramos un montón de cosas: hojas de alga nori, copos de bonito seco katsuobushi, mayonesa japonesa, salsa okonomiyaki, salsa takoyaki, harina para okonomiyaki, harina para takoyaki, bebida calpis, preparado de té verde para hacer helado, pastelitos de arroz mochi, galletas de arroz sembei, pan rallado japonés panko, empanadillas japonesas gyoza y alguna cosa más que se me olvida. Cargados, paramos un momento en El Corte Inglés para comprar alguna cosilla más "normal" y volver a casa corriendo a ver la clasificación de la Fórmula 1 (y gritar con Alonso, of course).

Y por qué tanta cosa japonesa/oriental, os estaréis preguntando... Pues porque por la noche habíamos invitado a Mario y Almu a cenar comida japonesa en casa. Mario era compi mío en Accenture, aunque dejó de ser un "compañero de trabajo" para convertirse en un buen amigo. Hacía siglos que les debíamos una cena japonesa en condiciones y finalmente pudimos ofrecérsela este fin de semana. El menú para la ocasión, cositas que uno no come normalmente en los restaurantes japoneses de Madrid:

* Takoyaki (bolitas de pulpo)
* Okonomiyaki (tortilla japonesa)
* Gyôza (empanadillas)
* Onigiri (bolas de arroz rellenas)

Y de postre:
* Pastelitos de mochi
* Helado de té verde casero
* Sake


Ya véis... ¡nos pusimos las botas! Lo divertido fue ver a Mario y Almu preparar los takoyaki... ¡qué risas! Ellos también prepararon algunos onigiri, así que creo que disfrutaron de lo lindo también aprendiendo a "preparar" ellos la comida... Fue una noche muy agradable y divertida que acabó a las 2:00am, cuando cansados, decidimos call it a day... ¡muchas gracias por venir, chicos! Y por tener tan buen saque y comer de todo, ^_^, así da gusto cocinar...

El domingo habíamos quedado para ir a casa de otro par de amigos Diego y Olga para comer y ver todos juntos la Fórmula 1. Para la ocasión, yo preparé otro okonomiyaki y Luis preparó su salsa brava, mientras que Diego y Olga pusieron la casa, un aperitivo buenísimo con un montón de cosas ricas, una crema de calabacín buenísima (hecha con la Thermomix) y un bizcocho delicioso (ejem, sí, también de la thermomix, jejejeje)... al final acabamos suuuuuper llenos de tanta comida. Disfrutamos viendo la F1, hasta que el motor de Alonso dijo adiós, :((((( Pero bueno, las penas, en compañía, siempre se llevan mejor. ¡Está divertido ver la F1 así! :D

Después de comer, pusimos una película y yo me quedé frita en el sofá (a pesar de todos mis intentos por mantenerme despierta). Estaba hecha polvo... ser mujer es un rollo, a veces, ^_^ Cuando desperté, la peli estaba casi terminando (sí, efectivamente, vi el principio y el final, jejejeje) y después nos fuimos a la terraza a tomar una copichuela y seguir charlando... Al final, llegamos a casa cerca de las diez de la noche... ¡un día estupendo! ¡Muchas gracias por la invitación, chicos!

En fin, un buenísimo fin de semana...

Besotes,
Lau
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Spent the weekend with friends and watching F1, so it was lovely. On Saturday, ex Accenture colleague and wife came to our house to enjoy a Japanese dinner and on Sunday we went to some friends' house to watch F1 and have lunch together... it's been perfect.

Love,
Lau

sábado, 1 de septiembre de 2007

Lost in Translation I - Llegada a Japón e Hiroshima

Lost in Translation I - Llegada a Japón e Hiroshima

Sábado 4 de agosto – Domingo 5 de agosto

Llegamos a la T1 de Barajas sin problemas, ¡a pesar de que no había taxis! Sí,sí... llamamos para pedir uno y nos dicen que no hay, ¡genial! Pero tenemos suerte y encontramos uno que debía haber acabado el turno, porque ya tenía la lucecita apagada, pero que al vernos con las maletas nos pregunta que a dónde vamos y claro, piensa en el dinerito y nos lleva. ¡Bien!

Esto de la facturación electrónica es un gran invento, porque llegamos al “baggage drop” de KLM y en menos de un minuto hemos facturado, ¡fantástico! El control de seguridad también es muy rápido, así que nos vamos a desayunar tranquilamente y a leer cerca de la puerta de embarque.

El vuelo a Amsterdam va perfecto de tiempo, así que cuando llegamos nos da tiempo a pasear por la terminal, ver tiendas y pensar en las cosas que nos compraremos a la vuelta (esos quesitos holandeses, jejejejeje...). A la hora indicada empieza el embarque a Tokio y lo cierto es que va muy rápido. Estamos en la única fila donde hay asientos de dos, así que no “compartimos espacio” con nadie más y empezamos a jugar con la pantalla individual que tiene cada asiento, ¡qué pasada! Habrá unas cien películas, distribuidas en estrenos recientes, películas clásicas, para toda la familia, etc., en varios idiomas, con opciones de pausa, rebobinar, etc. Y claro, nos pasamos el viaje comiendo y viendo películas, jejejejeje. Por cierto, que ambos vimos Buscando a Nemo, ya que no la vimos en su día, y no veáis la llorera que se pegó Laura, jajajajajaa. Hubo un momento en que paró la película y dijo "esta película no me gusta, es muy dura", qué risa.

Con los ojos rojos de tanta película (y de no haber dormido nada), unas cuantísimas horas después llegamos al aeropuerto internacional de Narita, en Tokio. Allí vemos unos papeles con los nombres de personas a las que no les van a llegar los equipajes, y por desgracia el nuestro está ahí. Nos dicen entonces que nuestro neceser llegará más tarde (como siempre, cuando hacemos conexiones siempre se pierde algo, a pesar de que las otras dos maletas han llegado bien, así que está claro que el neceser se quedó dando vueltas por Amsterdam), así que hacemos todo el papeleo para que nos llegue al hotel de Beppu y vamos a buscar nuestro JR Pass. En las mismas oficinas, reservamos los asientos del Narita Express a Tokio y los billetes de Shinkansen (el conocido tren bala japonés, para que nos entendamos) hasta Hiroshima, que es la primera parada de nuestro viaje.

Dormimos intermitentemente en el tren, y menos mal que tenemos que cambiar en Okayama para llegar hasta Hiroshima, porque sino nos hubiéramos quedado dormidos hasta el final de la línea jejeje… Finalmente, a las 18:00h, llegamos a Hiroshima, tras tres millones de horas metidos en medios de transporte desde que salimos de Madrid. ¡Qué cansados estamos! Cogemos los bártulos y vamos andando al hotel, que está a pocos minutos de la estación de tren. La habitación es pequeña, pero está muy bien, así que no nos quejamos. Estamos cansadísimos, pero no queremos sucumbir al jet-lag, así que a pesar de habernos pasado todo el día viajando y todo el anterior viendo películas sentados en un avión, jejejeje, nos duchamos, nos cambiamos de ropa, nos arreglamos un poco y ale… ¡a descubrir Hiroshima!

Primero pasamos por una farmacia, pues Luis tiene uno de los ojos muy rojo y molesto. Allí, Laura deja alucinado a Luis con su capacidad de hablar y pedir cosas en japonés, ¡parece que recuerda más de lo que ella misma se pensaba! Total, que parece ser que Laura les cuenta a las farmacéuticas (muy simpáticas ellas) que acabamos de llegar de España y que como no hemos dormido en más de 24 horas tenemos los ojos muy machacados y necesitamos unas gotitas refrescantes. Dicho y hecho, nos dan las gotitas, nos dicen “gracias” (sí, en español, qué monas) y ale, empezamos nuestra primera visita a la ciudad.

Empezamos paseando tranquilamente por la galería comercial Hondori, típica galería comercial japonesa: cubierta y llena de tiendas ruidosas y restaurantes varios. Llegamos a la llamada Cúpula de la Bomba Atómica (Gembaku Dômu), símbolo de la destrucción de Hiroshima y patrimonio mundial de la UNESCO. Este edificio era el salón de Promoción Industrial hasta que explotó la bomba unos 500 metros por encima de él. Extrañamente, la estructura permaneció más o menos intacta (no así el interior, donde todo quedó arrasado). Desde entonces, sus ruinas apuntaladas, iluminadas de noche, se han dejado como recordatorio eterno de la tragedia. Podéis verlo en la siguiente foto de Luis:

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Mañana es 6 de agosto y, por lo tanto, es el 62º aniversario de la bomba atómica por lo que ya esta noche los alrededores del Gembaku Dômu están llenos de actos conmemorativos: hay un concierto de música al lado del río (justo a la otra orilla de la cúpula) lo que da un toque bastante lánguido al paseo y nos pone los pelos de punta. La música es triste y el ambiente también. Damos la vuelta a la Cúpula, hacemos algunas fotos y nos cruzamos con un grupo de gente, en procesión, con farolillos de papel iluminadas, rezando y recordando a los muertos por la bomba atómica.

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Cruzamos el río y llegamos al denominado Parque Conmemorativo de la Paz (Heiwa-Kôen), justo enfrente de la Cúpula. Lo primero que vemos es el Monumento conmemorativo de la paz de los niños, que realmente es el más conmovedor del parque. Está inspirado en la niña Sadako: víctima de leucemia, enfermó a los 10 años (como consecuencia de la bomba) y decidió hacer 1.000 grullas de papel con los papeles de las medicinas (ésta es una antigua tradición japonesa, se cree que los deseos de una persona se vuelven realidad al hacer grullas de papel, pues la grulla es el símbolo de longevidad y felicidad en Japón). Sadako estaba convencida de que si conseguía su objetivo se recuperaría, pero murió. Desde entonces, todo el mundo se acerca al monumento a poner grullas de papel, que las hay a millares. Pone los pelos de punta.

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Un poco más allá está el Cenotafio y la Llama de la Paz, que fue diseñado por el conocido arquitecto japonés Tange Kenzo. Allí todo está preparado para que mañana, a las 8:15h dé lugar la conmemoración del aniversario de una tragedia que nunca debemos (ni podemos) olvidar. El Cenotafio, dedicado a todas las víctimas, contiene los nombres de todas las víctimas conocidas de la bomba y se abre una vez al año, durante el aniversario, para incluir más nombres, aunque esta cifra no llega a las 1.000, ya que en la mayoría de los casos, murieron familias enteras con lo que no quedó nadie para identificar nada, y muchas personas fueron vaporizadas de tal manera que los restos nunca se han podido identificar. La Llama de la Paz, enmarcada por el Cenotafio, sólo se extinguirá cuando no queden armas nucleares en la Tierra.

Cansados y hambrientos, nos vamos al sorprendente Okonomi-mura (que literalmente significa “el pueblo de los okonomiyakis”, ¡ñam!): un edificio de seis plantas de las cuales tres están llenitas de restaurantes de okonomiyakis, la especialidad culinaria de la ciudad. Teóricamente, todos los restaurantes reciben la misma materia prima, pero cada uno le da su toque personal. Entramos y después de una mini-vueltecita, nos sentamos en uno en la primera planta. Allí, delante de nuestros ojos, vemos cómo nos preparan un delicioso okonomiyaki especial de la casa estilo Hiroshima (es decir, con huevo frito). ¡Está deliciosoooooooooo! Ved qué rico:

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Después de cenar, damos un paseo de vuelta al hotel y a dormir, ¡que ha sido un día muy largo! Descansamos bien, aunque a las 3:00h nos despertamos, pero por suerte volvemos a dormir y nos recuperamos de la paliza que nos hemos dado durante nuestro primer día en Japón. Otsukaresama-deshita!

Lunes 6 de agosto

Queríamos despertarnos antes para acercarnos a la ceremonia en el Parque de la Paz, pero al final decidimos tomárnoslo con calma (la ceremonia es interesante, sí, pero bastante "política" al fin y al cabo y sobre todo, muy tempranera jejeje) y desayunar tranquilamente en el hotel. ¡Y qué desayuno! Típico japonés, claro: sopa miso, arroz blanco, pescado a la parrilla, tofu… ñami, ñami. ¡Eso sí que es empezar el día con energía!

Después de desayunar, vamos hacia el Castillo de Hiroshima (Hiroshima-jô), también conocido como ‘castillo de la carpa’ (la carpa es especialmente querida allí, que hasta el equipo de béisbol de la ciudad se llama “Carps”). Se construyó en 1589, pero fue desmantelado durante la Restauración Meiji y posteriormente destruido por la bomba atómica. Lo que vemos hoy es una reconstrucción en hormigón, pero sirve para hacerse una idea de cómo era en el pasado. Luis se sienta en un banco y un abuelo japonés (con cara de pervertido según Laura, jejeje) le empieza a preguntar cosas que de dónde somos, que cuántos años tenemos y después hace gestos muy raros (¿quería que nos besáramos? Ni idea), así que nos despedimos y nos largamos de allí. Os dejamos con una fotillo que nos hizo un japonés con la cámara de Laura:

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Desde allí vamos a ver, con la luz del día, la Cúpula de la bomba atómica. Antes de llegar, mientras Laura está haciendo una foto a un tranvía, escucha un grito que dice “Lauraaaaaaaaaaaaaaaaa”. Se gira e… ¡increíble! ¡Es Ángela! Excompi de curro en NOVA. No nos vemos en España y nos encontramos en Japón, qué pequeño es el mundo, pensamos. Charlamos un rato, nos contamos novedades y ale, dejamos que Ángela vuelva a Osaka… ¡increíble!

Alrededor de la Cúpula hay mucho movimiento pacifista: los que recuerdan la tragedia de Hiroshima, los que recuerdan otras tragedias que siguen sucediendo en el mundo, los que dan abrazos gratis, los que cantan (con mala voz) canciones para la paz… es interesante. Seguidamente, cruzamos el río y vamos al Monumento conmemorativo de la paz de los niños que está hoy más lleno de grullas de papel que nunca. Firmamos en una grulla enorme, dejando un mensaje de paz en catalán y castellano.

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Os dejamos también un detalle de los miles de grullas de papel que había alrededor del monumento a los niños, en las que se puede ver la palabra "paz" escrita en las alas de las grullas (平和)

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A continuación nos acercamos hasta el Cenotafio, donde vemos multitud de personas quemando incienso y rezando en recordatorio de las víctimas. Es sobrecogedor... además, suena música por todo el parque y todo le da al ambiente un toque muy especial, un poco triste.

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Finalmente, entramos al Museo Conmemorativo de la Paz, justo al otro lado de la plaza donde se asienta el Cenotafio que enmarca la Llama de la Paz y la Cúpula de la Bomba Atómica. Este museo, uno de los mejores en los que hemos estado nunca, narra los acontecimientos ocurridos antes, durante y después del 6 de agosto de 1945. La visita es una experiencia sobrecogedora y absolutamente todo el mundo tiene que tragarse las lágrimas (o dejarlas correr mejilla abajo) en algún momento u otro, pues el museo es increíblemente emocionante. Comienza explicando los antecedentes militares de Japón (y deja las cosas claras en plan “nosotros también fuimos muy bestias”, cosa que en pocos sitios hemos visto); Después, explica por qué la bomba cayó en Hiroshima, cómo se escogieron los blancos, así como aspectos científicos y consecuencias médicas. Hay miles de fotos, una réplica a tamaño real de la bomba, una maqueta de la ciudad antes y otra después de la bomba, con sólo tres o cuatro estructuras de edificios en pie y todo el resto arrasado, artículos reales que pertenecieron a niños y adultos que murieron tras la bomba, y explicaciones de lo que les pasó a los dos o tres días... todo muy bien explicado, poniendo nombre y apellidos, edad y contexto a cada artículo. Se nos ponen los pelos de punta sólo de recordarlo. Merece la pena una visita, aunque sea tan duro.

Unas horas más tarde, salimos al sofocante calor húmedo de Hiroshima. Volvemos sobre nuestros pasos por el Parque de la Paz donde unas señoras mayores muy agradables nos cuentan que quieren hacer feliz a su dios shinto (¿ein? pensamos nosotros) y nos hacen una limpieza del aura. Total, imaginad el cuadro: dos guiris en medio del Parque de la Paz de pie con los ojos cerrados y dos señoras con su mano delante de nuestra cara, rezando algo incomprensible. Jejejeje, interesante.

Finalmente vamos a la planta 10 de unos grandes almacenes, planta llena de restaurantes varios, y nos decidimos por uno especializado en tonkatsu. Allí Luis se pide un katsudon y Lau un katsukare, ¡ñamiiiii! Al salir, pasamos por un konbini (tienda abierta 24 horas con gran variedad de productos) a comprar algo de beber, que en este país te quedas deshidratado en menos que canta un gallo y vamos al hotel a descansar un rato y a pasar al disco duro las fotos que hemos hecho durante la mañana.

Después de una pequeña siestecita que nos sienta de maravilla, nos levantamos para ir al río Motoyasu-gawa, entre la Cúpula de la Bomba Atómica y el Parque de la Paz y participar en el acto conmemorativo llamado Toro Nagashi: la ciudad entera y medio país también echa a flotar miles de farolillos de papel por las almas de los muertos por la Bomba Atómica, todos ellos de colores diversos, y con una vela encendida dentro. Hay mucha gente, pero nos hacemos fuertes y conseguimos un huequecillo bastante interesante justo delante de la Cúpula, en el que podemos poner el trípode. Todavía no está oscuro, pero el espectáculo no deja de ser maravilloso: ver a familias enteras echar sus farolillos, a niños con los suyos hechas a mano… y cuando cae la noche el espectáculo es ya impresionante, porque se aprecia la vela que hay encendida dentro de cada farolillo. Además, hay música ambiente en directo, lo que le da un toque especial al acto.

Cansados de estar tantas horas en un mismo sitio, decidimos intentar bajar y colarnos en la zona reservada a periodistas y fotógrafos profesionales… ¡y lo conseguimos! Así que hacemos algunas fotos más, ya completamente de noche, desde la misma orilla del río... precioso de verdad.

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A las 22h (el acto en teoría era de 18h a 21h), decidimos que nos hemos ganado un buen okonomiyaki, así que volvemos al Okonomi-mura para probar otro restaurante distinto. En la cuarta planta la cosa está complicada, así que bajamos a la tercera y nos decidimos por uno de los restaurantes que hay allí. Comemos el okonomiyaki típico de la casa... ¡que es la boooooomba! Increíble y alucinantemente buenísimo... no sabemos qué ha echado, es bastante distinto de los okonomiyakis más ‘típicos’, pero también es, sin ningún tipo de dudas, el mejor que hemos comido jamás: una masa muy fina, unos polvos desconocidos, una montaña de repollo impresionante, beicon, calamar y algo parecido a tenkasu (pero marrón y duro, ¡ni idea!), huevo, fideos soba… ¡una maravilla!

Como ya es bastante tarde, volvemos al hotel, nos preparamos un buen ofuro (baño tradicional japonés), nos ponemos el yukata (quimono de algodón, en los hoteles se utiliza de pijama), descargamos las fotos del día y a dormir. Oyasumi-nasai!


Próximo capítulo: Miyajima y llegada a Beppu